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camino de las urnas

El PSOE asume el fichaje de Lozano para no perjudicar sus expectativas

Los socialistas, incluidos los andaluces, avalan el fichaje de la exdiputada de UPD pese al malestar

Sánchez defiende su apuesta porque el partido «no es patrimonio en exclusiva de sus militantes»

JUAN RUIZ SIERRA / MADRID

Pedro Sánchez: A quienes os incorporáis, venidos de fuera y dentro del partido os exigiremos trabajar duro y con ejemplaridad. / DAVID CASTRO / VÍDEO:ATLAS

El PSOE celebró este sábado dos comités federales, máximo órgano del partido entre congresos, para aprobar sus listas a las elecciones generales del 20 de diciembre. El primero, el oficial, fue un acto «frío» y «raro» según varios de sus miembros, pero en él todos los socialistas, salvo excepciones anecdóticas, avalaron la apuesta del candidato, Pedro Sánchez, por la renovación de los parlamentarios, un movimiento que incluye el traumático fichaje de Irene Lozano, diputada de UPD hasta el pasado viernes, conocida por sus virulentos ataques hacia el partido que ahora la acoge como independiente en el cuarto puesto al Congreso de los Diputados de la lista más importante: Madrid. En el otro comité federal, donde los dirigentes hablan con la libertad de saber que sus palabras no serán publicadas bajo su nombre, uno de los pocos temas a tratar era el de Lozano. Persiste el malestar por su incorporación, una apuesta personal de Sánchez sin contar con los líderes territoriales, pero a dos meses de unos comicios que el PSOE cree que le pueden llevar de nuevo a la Moncloa nadie quiso llegar al enfrentamiento abierto.

Tampoco los socialistas andaluces. La federación que dirige la poderosa presidenta de la Junta, Susana Díaz, que ha tomado muchas distancias con Sánchez e incluso según la versión más extendida se plantea postularse el año que viene como secretaria general si este no consigue llegar a la presidencia del Gobierno, se mantuvo en silencio durante el cónclave. El día anterior, su secretario de organización, Juan Cornejo, había exteriorizado que no compartía la incorporación de Lozano, porque a su juicio había «insultado» a los ciudadanos de Andalucía con su tesis de que el PSOE había creado allí la «dictadura perfecta», al estilo del PRI mexicano. Pero Díaz otorgó el visto bueno a las listas, así como su homólogo en Extremadura, Guillermo Fernández Vara, que insistió como el día anterior en que Lozano debía pedir «perdón» por sus reproches a los socialistas; y también el presidente de Castilla-la Mancha, Emiliano García-Page, quien se mostró convencido de que la exdiputada de UPD se retractaría en «los próximos días» de sus críticas declaraciones y «podrá decir la cantidad de gente honrada que hay en el PSOE».

Ninguno de ellos, ni tampoco el resto de mandatarios autonómicos, tomó la palabra durante la cumbre, algo extraño en una cita tan relevante, con las generales a la vuelta de la esquina. Para los críticos con el fichaje de Lozano, que son mayoría, es una muestra del tumulto que Sánchez ha causado con su llegada.

UNA «GRAN PARLAMENTARIA»

El entorno del secretario general, en cambio, se queda con el apoyo obtenido ayer y ensalza a la exdiputada de UPD, que hace solo tres meses perdió por poco el congreso por el liderazgo de su antiguo partido, una disputa en la que abanderaba la confluencia con Ciudadanos. «¿Alguien puede dudar de que es una gran parlamentaria? Pocos han sido tan contundentes en regeneración democrática. Y Lozano ha votado junto al PSOE en casi todo durante esta legislatura: desde la reforma del aborto hasta la reforma laboral. Con su incorporación, reforzamos la idea de que somos un partido ganador, con muchas posibi-

lidades, que somos una opción que se ha abierto más allá de sus bases, una opción atractiva para sectores ajenos al partido», resumió un importante colaborador de Sánchez.

Pero la cuestión, para los escépticos con la llegada de Lozano, no es esa. Nadie alzó la voz cuando Sánchez fichó a otra independiente para el sexto puesto de las listas de Madrid, la excomandante Zaida Cantera, que denunció acoso sexual en el Ejército. El caso de Lozano, argumentan, es distinto: alguien que ya está dentro de la política, que se ha dedicado en los últimos años a denunciar que el PSOE y el PP eran más o menos lo mismo pero con distintas siglas y que además puede dañar las expectativas socialistas en Catalunya debido a las tesis recentralizadoras del partido al que pertenecía hasta hace solo dos días, cuando renunció a su escaño en el grupo parlamentario que lidera Rosa Díez. Incluso el expresidente Felipe González señaló que Lozano «tendría que rectificar» sus declaraciones sobre los socialistas.

INTERVENCIÓN A PUERTA CERRADA

A todos ellos, Sánchez les dijo: «El PSOE no es patrimonio en exclusiva de sus militantes». Fue en la intervención a puerta cerrada. Antes, durante su discurso en abierto, el candidato, que no ha pasado por su mejor semana (el pasado miércoles se desdijo de su compromiso de derogar las indemnizaciones por despido aprobadas por el PP), se limitó a proclamar su confianza en la victoria en las urnas, acusó a Mariano Rajoy de estar «agotado» y argumentó: «Ha sido un mal año para los que dicen que somos iguales». Entre ellos, se supone que Lozano, que hasta hace poco hablaba de la corrupción de lo que llamaba el «PPSOE». Ahora, además de candidata al Congreso, será la encargada de regeneración democrática del programa socialista.

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