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CRISIS EN LAS FILAS CONSERVADORAS

Rajoy intenta detener el cúmulo de luchas internas en el PP ante el 20-D

El presidente bendice que Alonso, titular de Sanidad y próximo a Santamaría, lleve el partido en Euskadi

El candidato insta a la cúpula conservadora a asistir a un acto «de extraordinaria importancia» el sábado

G.ROBLES/ P. MARTIN / J. RUIZ SIERRA / Madrid / Bruselas

Desde a las dos de la tarde de este jueves se conoce que el sustituto de la dimitida Arantza Quiroga al frente del PP vasco será, casualidades de la vida o no, Alfonso Alonso, justo la misma persona que la desautorizó públicamente por intentar dar un giro a la estrategia de los populares frente al proceso de paz sin consultar previamente con sus compañeros de Madrid. Alonso, que es (y seguirá siendo hasta el final de legislatura) ministro de sanidad y político cercano a la vicepresidenta Soraya Sáenz de Santamaría, no tenía precisamente la mejor de las relaciones con su antecesora en el PP de Euskadi: ambos han mantenido un enfrentamiento soterrado desde que la secretaria general de los populares, María Dolores de Cospedal, patrocinó en el 2014 -en contra del criterio de buena parte de la dirección nacional y local- la elección de Quiroga para sustituir a Antonio Basagoiti.

En aquel contexto, Quiroga decidió apartar de los puestos de decisión a Iñaki Oyarzabal, uno de los principales dirigentes del partido en Álava y de la máxima confianza de Alonso. Quien ahora es también titular de Sanidad no se lo perdonó. A la vista está. Finalmente Alonso se ha hecho con su puesto, después de que Cospedal fracasase en su desesperado intento de frenar la huida de su protegida en vísperas de las generales. Y de que Mariano Rajoy, presidente y candidato, haya decidido que al menos este fuego debía apagarlo con prontitud y guardar energías para el resto de incendios que amenazan a su organización.

CIRCULAR PARA EL CIERRE DE FILAS 

«En el PP no hay crisis», recalcaron con distintas palabras este miércoles el propio Rajoy desde Bruselas; su número dos, Sáenz de Santamaría, en Madrid, y otros tantos ministros y dirigentes del PP. Su esfuerzo por negar la mayor es la prueba de que algo serio ocurre en las filas conservadoras. «En absoluto hay crisis. El PP está animado y contento y es un valor firme y seguro», agregó el presidente, para quien Alonso es "una persona inteligente, capaz, preparada, que conoce bien el partido y ha sido alcalde de Vitoria".  

Además, poco cuadra con la idea de que todo va como una seda entre los populares el hecho de que el vicesecretario de organización del PP, Fernando Fernández Maíllo, enviara una circular interna a diputados, senadores, barones territoriales y en general miembros de la junta directiva nacional del PP -órgano de máximo peso entre congresos- para reclamarles que,el próximo sábado acudan a un acto político que presidirá Rajoy en Toledo y al que se le da «extraordinaria importancia».

Dicho acto estaba montado, en principio, para que el jefe del Ejecutivo y líder del PP exhibiera el balance su gestión en el poder y, seguidamente, exigiera a todos sus compañeros, de ministros para abajo, que salieran a la calle a difundir «el esfuerzo realizado» en estos años, abriendo oficialmente el periodo de precampaña. No obstante, el panorama de los últimos días hace que algunos conservadores auguren que Rajoy tendrá que hacer de paso un llamamiento urgente a abandonar la cuitas internas y a centrarse en ganar unas reñidas generales.

Se busca con premura un cierre de filas (y de heridas, aunque sea en falso) después de una semana en la que, además de la dimisión de Quiroga, han brillado con luz propia las sorprendentes declaraciones del ministro de Hacienda, Cristóbal Montoro, en el diario El Mundo, criticando a algunos «compañeros» que «se avergüenzan» de ser del PP (especialmente llamativa fue su referencia a la «arrogancia intelectual» de José Manuel Margallo, responsable de Exteriores). Ayer, en unas jornadas económicas, Montoro bromeó con que allí había ido a hablar «de números», que son su fuerte, y tildó de «torpeza» haber usado «recientemente» ciertas palabras «que se lleva el viento afortunadamente», en alusión a su polémica entrevista, informa Rosa Sánchez. Pero muchos conservadores siguen molestos con él y no tienen tan claro que el asunto esté finiquitado.

A eso hay que sumar las quejas del presidente de Castilla y León, el popular Juan Vicente Herrera, por algunas decisiones del Ejecutivo o la despedida de la diputada Cayetana Álvarez de Toledo, negándose, según dice, a volver a ir en una lista de Rajoy (en el partido insisten en que de ningún modo ella iba a repetir aunque lo deseara). O el runrún que existe en las filas populares de que el expresidente José María Aznar aún no ha dicho su última palabra no sobre, sino «contra» su sucesor y su estrategia política en que Ciudadanos le pisa los talones.

LAVAR TRAPOS SUCIOS 

En el entorno de Rajoy dicen ser conscientes de que parte del «nerviosismo» que impera tiene que ver con la elaboración de listas y con el aviso, por parte de los sondeos, de que aunque haya victoria se rebajará, y mucho, el número de diputados y senadores. La mayoría de los ministros cuenta con repetir en los primeros puestos de las candidaturas -Luis de Guindos sí que ha anunciado su adiós- y las suspicacias en el partido son «inevitables». La semana que viene Rajoy tiene en agenda participar en el congreso del PP europeo, que se celebra en Madrid para mayor gloria del aspirante a la reelección. Es probable que quiera tener lavados los trapos sucios de su organización antes de que lleguen las visitas.