De campaña en el Palacio Real

Rivera se erige en la estrella de la recepción del 12-O, a la que Iglesias decide no acudir

Rajoy, que no saludó al líder de Ciudadanos, presume de ir primero en las encuestas

Felipe VI, en un desfile militar del 12 de octubre en Madrid.

Felipe VI, en un desfile militar del 12 de octubre en Madrid. / JOSÉ LUIS ROCA

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GEMMA ROBLES / PILAR SANTOS / MADRID

La proximidad de las elecciones generales convirtió este lunes la recepción ofrecida por los Reyes con motivo del Doce de Octubre en un escenario privilegiado para ver actuar a los que serán sus principales protagonistas. O a algunos de ellos, ya que aspirantes como Pablo Iglesias declinaron acudir a la cita alegando que en palacio poco se puede hacer "por la gente" de la calle con una foto "de cartón piedra y élites derrochadoras". Sí estuvo presente Albert Rivera, el último en llegar a la carrera a la Moncloa y el único que sube en las recientes encuestas, que fue con diferencia el más buscado por los invitados, ya fueran periodistas, embajadores, empresarios o políticos.

Ni Mariano Rajoy ni Pedro Sánchez estrecharon este lunes tantas manos como él. "Albert, perdona, quería presentarme", escuchó el líder de Ciudadanos una y otra vez en las dos horas que pasó en el Comedor de Gala del Palacio Real, en las que se hizo decenas de selfies y recabó otras tantas tarjetas de visita. El presidente del Gobierno, en cambio, estuvo apenas 20 minutos en la recepción, ya que debía viajar a Nueva York, donde preside un debate en la ONU, y en ese tiempo no quiso recorrer los 10 metros que lo separaban del político catalán para saludarle. En una breve conversación con la prensa, Rajoy destacó que el PP sigue primero en la mayoría de sondeos y restó importancia a la ausencia en el acto de los presidentes Artur MasIñigo Urkullu Uxue Barkos. "Los importantes son los que están", espetó.

CHARLA CON EL REY

Sí que departieron un rato con el presidente de Ciudadanos Pedro Sánchez e incluso el rey Felipe. ¿Habría sido Rivera la estrella si hubiera estado en el salón Pablo Iglesias? La pregunta se quedará sin respuesta.

Un asesor de la Casa del Rey se acercó de pronto a Rivera y le dijo que Felipe quería saludarle. El líder de Ciudadanos conversó durante casi 10 minutos con los monarcas. El jefe del Estado resaltó el rápido crecimiento de Ciudadanos y Rivera respondió que estaban muy contentos con los resultados en Catalunya, porque era un "termómetro importante", aunque añadió que sabe que lo mejor es ir "poco a poco" y no quiere lanzar las campanas al vuelo. "740.000 votos está muy bien en Catalunya y eso no son sondeos", repitió en más de una ocasión, queriendo ser prudente. El dirigente catalán comentó a los Reyes que se verán pronto, con motivo de la entrega de los Premios Princesa de Asturias, y pidió consejos a Letizia por si tenía tiempo de hacer una escapada.

Al acabar, Rivera dijo sentirse muy cómodo con Felipe por compartir la misma generación y porque considera que está haciendo una buena labor en defensa de los intereses de España. Respecto a la ausencia de Iglesias, el líder de Ciudadanos no quiso ensañarse, aunque le mandó un mensaje: "Para ser presidente de España hay que celebrar el día de España".

Un Rivera que recalca que no ha llegado "hasta aquí" para convertir en presidente a Rajoy (ahora que tanto se habla de posibles pactos tras el 20-D él quiere hacerse valer como candidato y no solo como potencial socio) y tampoco le dio importancia al hecho de no haber charlado con Rajoy. Otros dirigentes destacados del PP y miembros del Gobierno sí se acercaron a él. Fue el caso del presidente del Congreso, Jesús Posada, los ministros Rafael Catalá (Justicia) y Ana Pastor (Fomento) y la presidente de la Comunidad de Madrid, Cristina Cifuentes, con la que el político tiene una relación de amistad.

Quien también tuvo interés en conversar con Rivera fue el líder de los socialistas. Inevitablemente rodeado de periodistas, el secretario general del PSOE saludó al líder de Ciudadanos, que respondió al gesto ofreciendo su mano a su interlocutor y soltando, con cierta sorna, un "¡aquí ya solo falta Rajoy!", lo que provocó la risa de su interlocutor. Sánchez y Rivera se emplazaron para verse con algo más de tiempo, el jueves en Barcelona, aprovechando que coincidirán en la entrega del Premio Planeta.

SÁNCHEZ SÍ DEBATE

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En conversación con la prensa, el candidato socialista a la Moncloa insistió en que la victoria el 20-D es posible, a su juicio, únicamente para Rajoy y para él mismo, aunque admite la fuerza y la importancia con la que se han abierto camino los partidos emergentes. Sobre la posibilidad de celebrar debates a cuatro, Sánchez se mostró dispuesto a hacerlo --en corrillos distintos él y Rivera coincidieron en poner en duda que Rajoy se preste a discutir públicamente con ellos e Iglesias-- y añadió que ya tiene su programa electoral "prácticamente ultimado" y que empezará a presentar sus propuestas por paquetes en los próximos días.

En lo que atañe a la reforma constitucional que prepara, hizo hincapié en que será parte importante de la campaña, pero no la "fundamental". Así las cosas, aseveró que Rajoy tendrá que asumir la "responsabilidad histórica" de no haber modificado la Carta Magna en una legislatura en que tenía mayoría absoluta y el conflicto soberanista estaba en niveles tan altos.