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UNO X UNO

Romeva, acorralado; Albiol, previsible

Breve análisis de la intervención de los candidatos del 27-S en el debate organizado por la televisión pública catalana

Inés Arrimadas, Lluís Rabell, Miquel Iceta, Raül Romeva, Xavier García Albiol, Ramon Espadaler y Antonio Baños, este domingo en el plató de TV-3 donde celebraron el debate de candidatos del 27-S.

Inés Arrimadas, Lluís Rabell, Miquel Iceta, Raül Romeva, Xavier García Albiol, Ramon Espadaler y Antonio Baños, este domingo en el plató de TV-3 donde celebraron el debate de candidatos del 27-S. / periodico

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INÉS ARRIMADAS

Presionante. Combinó momentos de moderada actuación, en la que dio detalles del programa de su partido, con fases de alta presión a Romeva que soliviantaron al execosocialista. También asedió a Espadaler por las décadas de convivencia con CDC. Su argumento fetiche fue que una Catalunya independiente se quedaría fuera de Europa.

LLUÍS RABELL

Parco. Se dedicó a exponer sus propuestas y solo entró en el debate cuando fue interpelado directamente por Baños, o cuando se dirigió a Albiol para recriminarle la corrupción del PP y este le provocó al mentarle a Ada Colau y su marido. En ese momento, sacó el genio: "No me interesa lo que dicen los amigos de Bárcenas", le espetó.

MIQUEL ICETA

A rachas. Confesó hace unos días que en estos debates a siete le costaba no desconectar. Lo hizo a ratos, en los momentos más tumultuosos, y brilló más en el cara a cara o el monólogo (no el humorístico, salvo ese "coco malo, bruja pirula" que pasó desapercibido). No fue su mejor momento el de tener que dar la cara por Manuel Bustos.

RAÜL ROMEVA

Acorralado. Trató en vano de zafarse de los ataques por la incomparecencia de Mas y por la gestión del Govern de CiU. De entrada tuvo que reconocer que "hay cosas que no habría hecho" y después desvió todas las críticas a un único concepto: "La única solución es soberanía". Eso y curiosos ataques a Ciutadans por la corrupción o al PP por no escuchar.

XAVIER GARCÍA ALBIOL

Previsible. No dio sorpresas. Atacó con la "inestabilidad" y las consecuencias económicas que en su opinión causaría la independencia, incluido el "corralito", el impago de las pensiones y la salida de la UE. En defensa puso el autobús (el "muro") frente a los independentistas para erigirse en el garante número uno de la unidad de España.

RAMON ESPADALER

Discreto. Pasó desapercibido buena parte del tiempo. Estuvo ausente en los momentos álgidos, fue el que recibió menos interpelaciones en la primera mitad del debate y rehuyó entrar en el tema de la corrupción. Tuvo más presencia en la parte final, sobre educación y sanidad, cuando mantuvo enfrentamientos con Baños, Albiol e Iceta.

ANTONIO BAÑOS

Cómodo. Como si estuviera viendo el debate acodado en la barra de un bar y se quitara el mondadientes de la boca de vez en cuando para repartir mandobles dialécticos. Le costó entrar en juego, pero cuando se vino arriba tuvo rifirrafes con Rabell (en dos ocasiones), con Iceta y con Albiol (este, especialmente despiadado).