ELECCIONES 27-S

Rabell espolea el voto obrero para ser la «alternativa» a Mas

Sí que es Pot se centra en movilizar a los abstencionistas de los barrios populares

La coalición se marca el objetivo de desbancar a C's como segunda fuerza

Lluís Rabell, con el cartel electoral de Catalunya Sí que es Pot, ayer.

Lluís Rabell, con el cartel electoral de Catalunya Sí que es Pot, ayer. / ALBERT BERTRAN

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JOSE RICO / BARCELONA

Estimulada por el histórico éxito en Barcelona pero cautelosa ante el discreto resultado que le pronostican los sondeos, Catalunya Sí que el Pot exprimirá en estas dos semanas los llamamientos a la movilización de los votantes metropolitanos que tradicionalmente participan en las elecciones generales pero suelen quedarse en casa en las catalanas. Un elector de perfil en su mayoría obrero y castigado duramente por la crisis y los recortes al que invocan en su lema de campaña como «la Catalunya de la gente», y en el que tienen puestas las esperanzas de ser la «alternativa» a Artur Mas, es decir, de desbancar a Ciutadans del segundo lugar que ahora mismo le auguran las encuestas.

A diferencia de la Barcelona en Comú de Ada Colau, el segundo experimento de la izquierda alternativa, compuesto por ICV, EUiA, Podem y Equo, tiene que explotar su nueva marca para compensar la escasa popularidad de su cabeza de lista, Lluís Rabell. Eso explica que en el cartel electoral hayan optado por potenciar el nombre del partido lila, que aparece junto al lema con la leyenda '¡I tant que podem!', a costa de sacrificar la imagen del candidato.

La presencia constante de Pablo Iglesias en la campaña será el principal acicate de la coalición. A su afilado verbo contra la «casta», y en este caso sobre todo contra Mas, fía Sí que es Pot despertar a las «clases trabajadoras de los barrios humildes», su 'target' prioritario. Y su primera visita, el miércoles en Rubí, ya tuvo su sonada repercusión ayer tras su apelación a las raíces de los descendientes de quienes en el pasado emigraron a Catalunya para animarles a votar el 27-S contra Mas.

«Esa gente de barrio, esa gente de barrio que no vota tiene que sacar los dientes. Esa gente de barrio que no se avergüenza de tener abuelos andaluces o padres extremeños tiene que sacar los dientes. No podéis consentir que os hagan invisibles en Catalunya», proclamó Iglesias. Independentistas de origen andaluz y extremeño se revolvieron en las redes sociales contra este mensaje, que tacharon de «etnicista».

Rabell salió en defensa de Iglesias y devolvió como un bumerán el calificativo a CDC desempolvando una campaña del partido del 2013 cuyo lema era 'L'Espanya subsidiada viu a costa de la Catalunya productiva'. «Eso sí que es etnicismo, un mensaje de enfrentamiento y división. Es un enfoque de Liga Norte [partido xenófobo italiano]». El propio Iglesias se reafirmó este jueves en sus palabras, reforzando la estrategia de hurgar en el abstencionismo: «En Catalunya hay gente invisible que no suele votar. Y son Catalunya también».

RECORTES Y CORRUPCIÓN

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Rabell no renuncia al cuerpo a cuerpo con el cabeza de lista de Junts pel Sí, Raül Romeva -exmilitante de ICV-, pero se concentrará en identificar exclusivamente a la candidatura independentista con la figura de Mas, y señalando en consecuencia a ERC y a Romeva como cómplices de los recortes sociales y los casos de corrupción.

Por el flanco soberanista Sí que es Pot atacará con el argumento de que el referéndum concita más apoyo social en Catalunya que la declaración unilateral de independencia, y que los dos referentes estatales de la coalición, Podemos e IU, apoyan el derecho a decidir de los catalanes, con lo que quieren demostrar que esta tercera vía es plausible.