29 mar 2020

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La comparecencia de Mas por el 3%, en manos de ERC y Unió

CDC considera suficiente que su líder dé explicaciones en la sesión sobre el 27-S

Romeva afirma que hay que asumir responsabilidades, "afecten a quien afecten"

FIDEL MASREAL / XABIER BARRENA / BARCELONA

Lo que tenía que ser una comparecencia plácida (y preelectoral) en el Parlament a petición del propio 'president' para explicar las razones del 27-S se ha ido envenenando por momentos. El registro de la Guardia Civil en la sede de la fundación de CDC y en el cuartel central convergente en el marco de una investigación sobre presuntas comisiones del 3% por adjudicación de obras ha hecho reaccionar a la oposición, que reclama ahora aprovechar la comparecencia de Artur Mas para realizar un debate aparte sobre estas pesquisas judiciales.

PP Ciutadans, por un lado, y PSC ICV-EUiA, por el otro, registraron sendas peticiones de ampliación del orden del día de la comparecencia de Mas. El líder de los socialistas catalanes, Miquel Iceta, hizo un llamamiento tanto a CDC como a ERC para que se sumen a la petición. Convergència se opone, pero la decisión de añadir un punto en el orden del día de este miércoles está en manos, precisamente de ERC, compañero de candidatura de Mas, y de Unió, exsocio de federación de los convergentes. El partido del 'president' alega que en la sesión que se dedicará en la diputación permanente a abordar el 27-S habrá margen para que los grupos pregunten al 'president' lo que crean oportuno. "La comparecencia está pedida para explicar las razones de la convocatoria electoral pero el president dará cuenta de todo lo que se le pregunte", explicó el coordinador general de CDC, Josep Rull.

Para Convergència, que este lunes reunió a su ejecutiva, no existen motivos para que su líder dé explicaciones sobre el caso en una sesión aparte. Es más, deberían ser otros quienes explicaran el registro de la Guardia Civil, según Rull, quien este lunes pidió políticamente amparo por las filtraciones periodísticas de una actuación que, insiste CDC, tenía como objetivo "no determinar la verdad, no hacer justicia, sino buscar un espectáculo público, mediático, que pudiera influir en el actual proceso electoral".

Pero Rull tuvo que responder a la petición que había formulado el sábado su socio, Oriol Junqueras, de que CDC diera explicaciones con hechos. "Los hechos son que las personas que han tenido un comportamiento irregular han sido expulsadas del partido; lo hemos hecho y seguiremos haciéndolo, no aceptaremos prácticas irregulares", dijo el número dos convergente.

También el líder de la ANC, Jordi Sànchez, pidió aclaraciones. En una entrevista en Catalunya Ràdio, Sànchez aseguró que "cualquier político, cualquier partido que tenga en estos momentos la sospecha de la corrupción ha de dar explicaciones a la ciudadanía, porque finalmente la gente lo que quiere es hacer limpieza de un pasado".

Consultada al respecto, Unió este lunes dijo no haber decidido todavía si se sumará al resto de grupos de la oposición. El candidato democristiano, Ramon Espadaler, apuntó que, en cualquier caso, sería "raro" que Mas no diera explcaciones en su comparecencia ante la Cámara.

EL PAPEL DEL ERC

El debate incomoda especialmente a los republicanos. Si ya lo hacía cuando tenían un pacto de estabilidad parlamentaria (ocurrió a cuenta de la comparecencia de Mas por el 'caso Pujol'), ahora, la candidatura de Junts pel Sí les obliga a unir su destino al de CDC. Ese es el motivo por el que el mismo viernes, día del registro, Esquerra no hizo comentario oficial, más allá de secundar las palabras del cabeza de lista, Raül Romeva, en la línea de tolerancia cero ante la corrupción y desasosiego por la artificiosa espectacularidad de la operación policial.

De hecho, Romeva abundó este lunes en lo afirmado el sábado y señaló que CDC debe "clarificar cualquier sospecha" de corrupción. Y fue más allá: en la misma línea de lo expresado el sábado por el líder del PSC, Miquel Iceta -aunque, eso sí, obviando el nombre de Artur Mas-, Romeva afirmó que, en caso de que se confirmara algún tipo de corrupción, se deberán asumir responsabilidades "afecten a quien afecten".

Después de haber exigido a los convergentes "hechos" que demuestren su compromiso con la lucha contra la corrupción, la dirección de ERC se debate ahora entre hacer lo que le pide el cuerpo -hacer comparecer a Mas y salvaguardar su etiqueta de partido sin tacha en casos de corrupción- o tirar de realpolitik y evitar exponer a Junts pel Sí a una gran tensión a 10 días del inicio de la campaña. Para esete martes están previstas conversaciones entre los aliados de Junts pel Sí, un diálogo en el que confían las fuentes de CDC para solventar el problema, toda vez que consideran "ilógico" que se produzca una segunda comparecencia.