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LOS CASOS PENDIENTES DEL PARTIDO NACIONALISTA

Refundación con lastre

Jubilar a dirigentes históricos y cambiar las vías de financiación son claves en la estrategia de CDC frente a los escándalos Pujol, Millet, Alavedra y Crespo, principales sombras

FIDEL MASREAL / BARCELONA

Además de la investigación sobre presuntas comisiones por obras que ayer llevó a la Guardia Civil a registrar la sede de CDC y de su fundación CatDem, sobre el partido de Artur Mas penden diversos casos de corrupción que siguen vivos y son una de las losas, si no la principal, que la dirección convergente trata de levantar mediante la llamada «refundación» del partido. En una entrevista con EL PERIÓDICO en febrero, el diputado Carles Campuzano resumió lo que sucede en su partido en términos gramscianos: «En CDC, lo viejo no acaba de morir y lo nuevo está naciendo».

Hablando de «lo viejo», sin duda el terremoto de mayor intensidad, y con más ramificaciones, ocurrido en el entorno convergente ha sido el caso Pujol, del que se cumple 13 meses. La confesión del fundador del partido de que ocultó en Andorra la herencia de su padre reabrió el debate sobre la posible financiación irregular de CDC y sobre las dudosas actividades de algunos de los hijos del expresident, en especial el primogénito Jordi. La familia casi al completo es objeto de investigación por distintas causas. Ante la fuerza de la onda expansiva, Artur Mas pactó con Pujol la renuncia de este a sus atribuciones como expresident. Desde entonces, CDC defiende la presunción de inocencia del clan Pujol, y asegura -Mas dixit- que se trata de un asunto «privado y familiar» que no afecta al partido.

Pende también sobre el partido el caso Palau, de supuesta financiación irregular  mediante inyecciones económicas de la empresa constructora Ferrovial, canalizadas a través del Palau de la Música. El juez del caso requirió a CDC una fianza de más de 6 millones de euros que el partido ha cubierto inicialmente con su sede central en la calle Còrsega de Barcelona y -tras la operación de venta de este edificio- con una serie de sedes territoriales, concretamente 15.

Afecta también, y mucho, que históricos dirigentes como Macià Alavedra o la mano derecha de Pujol en los inicios de la Generalitat tras la transición, Lluís Prenafeta, fueran detenidos y sigan imputados por el caso Pretoria, junto al entonces alcalde de Santa Coloma de Gramenet, el socialista Bartomeu Muñoz, por una red de presuntos sobornos, corrupción urbanística y blanqueo. O el caso del exalcalde de Lloret de Mar y diputado Xavier Crespo, al que se acusa de trato de favor a un empresario ruso vinculado a una trama mafiosa.

'CASO ITV' / Una de las estrategias de defensa del equipo de Mas es que los casos, hinchados por el aparato del Estado para atacar al soberanismo, pertenecen al pasado. Pero ese no es el caso del escándalo que hizo saltar del puente de mando del partido a Oriol Pujol, hijo del expresident, imputado por el caso ITV, por haber presuntamente cobrado comisiones a cambio de un trato de favor. Era el secretario general y aspirante a suceder a Mas.

Ahora el número dos es Josep Rull, que esgrime el acuerdo con Transparencia Internacional para auditar a CDC, propone un sistema de financiación basado solo en donativos personales y pilota una refundación que en las listas del 27-S se ha notado parcialmente. Aunque hay quien hubiera esperado que las listas fueran más valientes para pasar página respecto de ciertos dirigentes históricos.

Volviendo a la frase de Campuzano, la vinculación de CDC con la corrupción dependerá obviamente de lo que decidan los tribunales, pero también de si «lo viejo» acaba de morir definitivamente.

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