28 feb 2020

Ir a contenido

EL OCASO DE UNA SAGA

El 'annus horribilis' de los Pujol

El sábado se cumple un año desde que el 'expresident' confesó que ocultó capitales

La familia sigue sin aportar pruebas que avalen la tesis del "legado" del abuelo

RAFA JULVE / BARCELONA

Las declaraciones del clan Pujol durante la comisión de investiagación parlamentaria. / EL PERIÓDICO

Sant Jaume comparte fecha desde el año pasado con uno de los hechos más reseñables de la historia reciente de CatalunyaJordi Pujol Soley, el hombre que con solo 11 años soñó desde el Tagamanent cómo debía ser la nación que acabaría presidiendo entre 1980 y el 2003, confesó el 25 de julio del 2014 que había ocultado fondos en el extranjero durante más de tres décadas. Hacía tiempo que la justicia tenía los focos puestos sobre los negocios de algunos de sus hijos, pero la contrición del patriarca acabó por adentrarles en su mayor pesadilla. Si la reina Isabel II calificó 1992 de 'annus horribilis' por los escándalos conyugales en su familia y su pérdida de popularidad, estos últimos 12 meses de la estirpe Pujol Ferrusola no le van a la zaga.

El presunto legado que el abuelo Florenci dejó en 1980 a su nuera y sus siete nietos por sus temores ante la carrera política que emprendía el fundador de CDC sigue rodeado de una espesa niebla. Nadie ha presentado documento alguno que avale que los capitales evadidos proceden de aquella supuesta 'deixa'. El paterfamilias ha negado en sus obligadas visitas al Parlament y al juzgado haber sido un político corrupto y haberse enriquecido por su cargo al frente de la Generalitat, pero ni ha aportado pruebas que apuntalen su defensa ni ha disipado las dudas en torno a los supuestos tejemanejes de sus hijos, que han ido acumulando imputaciones. Si no confesó en 34 años que la familia tenía dinero en Andorra fue por "miedo" a dañar su imagen, se escudó el 'expresident'.

EL PADRE Y LOS HIJOS

En su libro 'El impostor', en el que repasa la vida de Enric Marco, el falso superviviente del holocausto nazi que llegó a presidir la Amical de MauthausenJavier Cercas sostiene que "una mentira triunfa si está amasada de verdades". La justicia dirá qué hay de cierto o si no hay embustes en el relato de Pujol, pero personas de su entorno reconocen que el 'exmolt honorable' -el primer jefe del Govern imputado por un juez y cuyos "actos delictivos" fueron reprobados por la Cámara catalana- ha sido ya duramente castigado social y políticamente.

Sin embargo, las mismas fuentes pronostican que el 'expresident' no saldrá muy perjudicado en los tribunales. Asuntos más peliagudos, opinan, serán los de JordiOleguerOriol y otros de sus siete vástagos, que tienen el caso del legado entre sus males menores. Sobre el relato de la "hucha" en Andorra siguen sin cuadrar los números: la versión pujoliana es que aquel dinero en el extranjero procede del intercambio de divisas que hizo el abuelo a mediados del siglo XX. Eran 140 millones de pesetas que, gracias a la ímproba gestión de Delfí Mateu hasta 1989 y Joaquim Pujol Figa durante unos meses, se multiplicaron tanto como los panes y los peces a orillas del mar de Galilea. De tal manera que cuando llegaron a manos de Jordi Pujol júnior, a principios de los años 90, eran ya 500 millones. Traducido a euros, de 840.000 a tres millones en solo una década.

HASTA LOS 8 MILLONES DE EUROS

Siempre según la versión familiar, el primogénito se repartió con la madre y los otros seis hermanos cada trozo del pastel (62 millones de pesetas) y cada uno se abrió una cuenta propia en Andorra. El padre no sabía nada, dicen, dicen y dicen sus allegados. Ni siquiera que aquellos fondos, que se invirtieron en "láminas de titularidad opaca", según Júnior, acabaron sumando en el año 2000 ocho millones de euros. De suponer es por tanto que tocaban a un millón por beneficiario, aunque al destaparse la fortuna afloró el baile de cifras.

La matriarca, Marta Ferrusola, regularizó 838.244 euros; la mayor de las dos hijas, Marta, 532.029; Pere, 701.341; y Mireia, 1.072.767. El menor, Oleguer, legalizó 3,2 millones. Otros hijos no lo han aclarado, y el quinto de la saga, Oriol, fue contundente al sostener que ni tiene dinero fuera de España ni ha regularizado "nada" porque "no había nada que regularizar". A saber dónde fue a parar su parte del legado. Si es que la tuvo. Si es que lo hubo.

DOCTOR JEKYLL Y MISTER HYDE

Imputado en el 'caso ITV', Oriol vio finiquitadas sus aspiraciones a heredero del trono de la Generalitat antes de que su padre mutara de doctor Jekyll a mister Hyde para muchos que antaño lo habían adulado, entre ellos algún que otro correligionario. Sus hermanos Josep, Oleguer, Pere y Jordi, este último en tanto que "dinamizador económico", enfocaron su carrera hacia los negocios, pero Oriol prefirió centrarse en la política. Llegó a ser número dos de CDC y presidente del grupo de CiU en el Parlament cuando las acusaciones de corrupción ya salpicaban a la extinta federación, pero la última vez que pisó la Cámara fue como ciudadano de a pie para rendir cuentas ante la comisión de investigación que originó la 'deixa de los truenos' andorrana. Allí volvió a repetir un mantra familiar: si se les ataca de esta manera desde el Estado es por el proceso soberanista de Catalunya.

Lo mismo ocurrió con el padre: las dos últimas visitas de Pujol a aquella Cámara por la que antaño campaba a sus anchas fueron a regañadientes y sirvieron para dejar en evidencia su talante y constatar sus opacidades. "El Estado ha hecho una jugada indigna... A partir de ahora, de ética y de moral, hablaremos nosotros", proclamó el 30 de mayo de 1984 ante una multitud que lo aclamaba. Era el día de su investidura como 'president' tras su primera mayoría absoluta y esa fue su respuesta a la querella presentada contra él y otros 24 antiguos administradores de Banca Catalana, un caso que versaba sobre la "desaparición" de 20.000 millones de pesetas que la justicia archivó en 1986 pero que ahora ha resucitado con el polémico legado. Por cierto, aquel mandamiento lo lanzó el 'expresident' desde el balcón del Palau de la Generalitat, en la plaza de Sant Jaume.