El tablero catalán ante el 27-S

«Mi preocupación es el qué, no el quién»

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FIDEL MASREAL
BARCELONA

Cuando Raül Romeva anunció que rompía el carnet de Iniciativa muchos dirigentes del partido, entre ellos su amigo Joan Herrera, no acababan de entender la manera tan abrupta como había desairado a la organización que representó durante dos legislaturas en el Parlament y una década en la Eurocámara. Puede que ayer todos ellos hayan atado cabos al saber que encabezará la lista unitaria independentista negociada esta semana entre Artur Mas y Oriol Junqueras. Con el líder de Esquerra forjó una fuerte amistad en su etapa en Bruselas.

Nacido en Madrid en 1971, Romeva ha sido un defensor a ultranza de los postulados de la izquierda alternativa y fue conjugando su ecosocialismo con un independentismo creciente que al final se tornó incompatible con la apuesta confederalista de Iniciativa. Raül Romeva, que encabezará la lista unitaria por la independencia pactada entre CDC, ERC y las entidades soberanistas, atendió el sábado pasado a EL PERIÓDICO. En el contexto del debate sobre las candidaturas del 27-S, estas fueron sus reflexiones.

-¿Qué fórmula electoral cree que es mejor para el soberanismo cara a los comicios del 27-S?

-No me pronuncio. En este momento soy responsable de la campaña Ara és l'hora de la Assemblea Nacional Catalana, que tiene un mandato consistente en poner argumentos sobre la mesa que expliquen por qué es mejor cambiar de etapa e iniciar un proceso constituyente. Mi preocupación ahora es el qué, no el quién. No he opinado ni opino sobre las fórmulas.

-¿El soberanismo está demasiado preocupado por el quién y no tanto por el cómo?

-El quién es importante, pero se ha de dimensionar, no puede ser que solo hablemos del quién, se ha sobredimensionado mediáticamente, y eso esconde el qué. Además, afecta a una parte que no es la mayoría de Catalunya. Si queremos llegar a tener una mayoría clara e incontestable hemos de avanzar en los argumentos y superar el círculo del quién, que se ha de trabajar de forma más discreta y menos pública porque obviamente todos tienen sus sensibilidades y es normal que sea así. Hemos de encontrar la fórmula que permita que todos se sientan cómodos, sabiendo que todos harán sacrificios en favor del objetivo, que es conseguir que el 27 de septiembre haya un resultado claro e incontestable. La fórmula ha de servir para eso. ¿Cuál es la mejor? Yo me adaptaré, lo que hacemos en Ara és l'hora sirve para cualquier fórmula. El contenido es indiferente a si hay una sola lista o 25 listas.

-¿Qué es más útil políticamente, unir fuerzas antes o después de las elecciones?

-Creo que depende siempre de las circunstancias, no existe una fórmula mágica. Los momentos determinan las mejores fórmulas y no al revés. Hay momentos en que se podría decir que toca hacer determinadas cosas porque hay una determinada demanda en este sentido, y otros en los que toca marcar perfil. La política ahora es dinámica y las fórmulas que hemos vivido durante muchos años parten de una lógica en la que los partidos bebían de su historia de tantos años.

-¿Y ahora?

-Ahora tengo la impresión de que se reclaman soluciones concretas a situaciones concretas y los tiempos han cambiado. Es un síntoma de los tiempos que vivimos. Desde el análisis politológico, nadie puede decir que una fórmula es la buena.

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