El aval de la CUP a la 'lista civil' aumenta la presión sobre Mas

La fuerza independentista pide convocar, tras el 27-S, las elecciones constituyentes

Esquerra se felicita por esta posición mientras CDC, molesta, reclama discreción

Artur Mas, ayer en el Parlament.

Artur Mas, ayer en el Parlament. / ELISENDA PONS

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FIDEL MASREAL / BARCELONA

En plena negociación para encontrar la fórmula que logre sacar al independentismo del estancamiento en el que parece instalado, el debate del Parlament que ayer debía versar sobre la reciente remodelación del Govern -provocada por el divorcio de CiU- se convirtió en un ejercicio de presiones e insinuaciones entre independentistas para llevar el agua a su molino, mientras cada grupo aprovechaba también para lanzar los primeros mítines de precampaña sin disimulo, prescindiendo del orden del día.

La novedad la introdujo Quim Arrufat en su intervención. El diputado de la CUP lanzó dardos contra Convergència y Esquerra pero anunció la disposición de su partido a estudiar una única candidatura «en clave de ruptura sin partidos» para contar los votos del sí a la independencia y luego, de forma inmediata, convocar elecciones constituyentes ya con la presencia de los partidos.

Esquerra acogió con tanta euforia esta intervención que en su segundo turno, el propio Arrufat endureció las condiciones de la apuesta. "No iremos en ninguna lista unitaria ni compartiremos proyecto, no hay confianza ni tiempo", aseveró. La CUP tampoco estará (como era conocido y Arrufat subrayó) en ningún Govern de concentración. Pero sí está dispuesta a "estudiar" fórmulas para realzar el tono plebiscitario de los comicios.

Alegría republicana

Minutos antes, la secretaria general de Esquerra, una entusiasta Marta Rovira, estallaba en júbilo: "He entendido de la CUP que acepta la propuesta de la sociedad civil, si hace falta dar un paso atrás lo haremos para una lista civil que identifique claramente un plebiscito y después ya hablaremos del Govern de concentración u otras elecciones constituyentes, estamos de acuerdo en todo, tenemos una oportunidad única y está en nuestra mano".

Convergència lo disimuló, pero este ejercicio de presión al president, Artur Mas, para que acepte una lista sin políticos profesionales, -ejecutado con todos los matices propios de un tiempo lleno de interrogantes- no gustó nada a un partido que reclama discreción en las negociaciones y que lo que pretende es unir a los líderes independentistas con los representantes ciudadanos del secesionismo. O sea, lo que propuso Mas en su conferencia de noviembre pasado, puesto al día.

El propio líder de CDC se limitó a obviar el debate. Y le afeó, amablemente, a Rovira que ayer reclamara un Govern de concentración tras el 27-S cuando ERC lo ha rechazado durante los dos años y medio que durará esta legislatura. Y sobre las fórmulas y listas de septiembre, una frase críptica: "Se puede hablar de todo, siempre teniendo en cuenta que nos tenemos que someter al veredicto de cuánta gente en el país quiere un Estado independiente". Algo así como decirle a ERC que sin una mayoría independentista clara (que para CDC pasa por la lista única) no vale la pena prever ni Govern de concentración ni procesos constituyentes.

Todo muy elegantemente vestido en el pleno, porque frente al independentismo más o menos dividido, ayer Ciutadans, PP y PSC compitieron en su defensa de una Catalunya vinculada a España, también con todos los matices. Mientras, ICV-EUiA hizo bandera ya de la probable candidatura junto a Podemos.

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Los matices 

Tras la sesión, la CUP tuvo interés en introducir todos los matices posibles a la eventual candidatura única ciudadana sin políticos, mientras CDC callaba y los diputados de Unió comparecían por su cuenta. Y mientras el independentismo trata de coserse, el resto, salvo ICV-EUiA, castigó el hígado del soberanismo recordándole el retroceso en las encuestas (la del CEO da clara ventaja a los no independentistas) y recordando que a pocas semanas de los comicios no está claro ni si Mas será candidato. El president, prudente, optó por vender obra de Govern y sensibilidad social. Y es que no es descartable que al final tenga que presentarse y enfrentarse, en el eje izquierda-derecha, a ERC y la CUP. Por si acaso, los mítines ayer no faltaron. Por parte de todos.