CONSECUENCIAS DEL 24-M

De la derrota al Senado

El PP valenciano decide 'aparcar' en la Cámara alta a Alberto Fabra y Rita Barberá tras la debacle electoral, pese a que ambos habían negado tal posibilidad

Alberto Fabra y Rita Barberá, el pasado 2 de junio, tras la derrota electoral, en un acto en Valencia.

Alberto Fabra y Rita Barberá, el pasado 2 de junio, tras la derrota electoral, en un acto en Valencia. / MIGUEL LORENZO

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LAURA L. DAVID
VALENCIA

Negaron por activa y por pasiva su marcha a Madrid, pero Alberto Fabra y Rita Barberá se convertirán en senadores por designación autonómica a finales de este mes. El comité regional del PP valenciano despejó ayer todos los rumores al aprobar «por unanimidad», y sin convocatoria previa a los medios, la propuesta para que el expresidente y la exalcaldesa de Valencia se refugien en el Senado. El comité electoral nacional del PP tiene ahora que ratificar la designación, que en Valencia ven como una «renovación» del partido para que este pueda soltar lastre con vistas a una remontada en las elecciones generales de noviembre.

Una vez la dirección nacional apruebe los nombres, la decisión deberá ser votada en un pleno de Les Corts, el 22 de julio. Antes, sin embargo, Fabra y Barberá deberán someterse al examen de valencianidad en la comisión del Estatuto del Diputado. Una prueba que el PP se sacó de la manga en el 2009, cuando modificó el reglamento del Parlamento tras poner en duda la idoneidad de la socialista Leire Pajín para ser senadora valenciana. El hostigamiento a Pajín desde los medios afines al PP, que consiguió aplazar su nombramiento seis meses, fue sonado. No obstante, este examen es un trámite no vinculante, por lo que Fabra y Barberá no tendrán problemas para hacer las maletas y partir a la Cámara alta a finales de este mes.

La más vehemente a la hora de negar que saldría de Valencia fue la exalcadesa, para quien el PP creó exprofeso el cargo de presidenta del grupo popular en Les Corts. Lo de optar a plaza en el Senado ni le pasaba «por la cabeza», dijo tras perder las elecciones, después de subrayar que «no abandonaría el barco» porque no era «una ratita». Y cuando renunció a su acta de regidora un día antes de que se constituyera el ayuntamiento con Joan Ribó como alcalde, aseguró que seguiría en Valencia y que estaría «centrada» en su trabajo en Les Corts,

que consideraba un «honor».

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Despacho y coche oficial

Fabra, ahora portavoz del PPCV en Les Corts, también renunciará al escaño, pero se acogerá al estatuto de los expresidentes de la Generalitat Valenciana y tendrá despacho en Valencia, coche oficial y dos asesores. Una de estas personas de confianza será Esther Pastor, a la que ya elevó como secretaria autonómica de Coordinación y Relaciones Institucionales durante su etapa en la presidencia.