CDC considera inviable la lista sin políticos que ofrece Esquerra

Duran acusa al líder de ERC y al 'president' de hacer «teatro» con sus propuestas

Convergència y la ANC subrayan que Junqueras acepta el «marco» de la unidad

El ’president’ Artur Mas, entrando en el hemiciclo del Parlament.

El ’president’ Artur Mas, entrando en el hemiciclo del Parlament. / FERRAN SENDRA

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FIDEL MASREAL / XABIER BARRENA
BARCELONA

Nada es lo que parece. Ni la novedosa propuesta del líder de ERC (una lista electoral independentista unitaria pero sin políticos) es solo una aportación desinteresada al proceso ni las respuestas formalmente positivas que han dado a la misma las asociaciones soberanistas y Convergència significan que vean bien el plan de Junqueras.

Nada es lo que parece porque ERC ni ha renunciado a su fórmula original (que cada partido independentista se presente por su cuenta a las elecciones) ni cree realmente que una candidatura ciudadana sea viable. Pero los de Junqueras necesitaban salir al paso de algún modo ante la enésima vuelta de tuerca del president Mas a la unidad soberanista.

Nada es lo que parece porque la respuesta de Convergència a Junqueras es positiva y negativa al mismo tiempo. Y la reacción de las entidades independentistas a este nuevo movimiento táctico a menos de tres meses de los comicios también eludió ayer el debate de fondo y se limitó a celebrar (teoría del vaso medio lleno) que sigan surgiendo fórmulas en favor de la unidad. Como dijo ayer el líder de la ANC, Jordi Sànchez, usando las gafas del optimismo para mirar la realidad, «imaginación no falta» en la sociedad catalana para dar finalmente con la pócima que haga posible una victoria clara del independentismo frente a los otros dos grandes actores de la cita de septiembre: la confluencia de izquierdas y el españolismo desacomplejado de Ciutadans.

PLAN INVIABLE / De entrada, Convergència optó ayer públicamente por la prudencia. En privado, creen que Junqueras lanza una idea «marciana» e inviable (una lista sin políticos para, en pocos meses, ir de nuevo a elecciones, haciendo saltar por los aires el plan de año y medio hacia la independencia) que solo responde a la necesidad de ERC de no ir a remolque de la oferta del president, que será objeto de negociación la próxima semana una vez las bases de la ANC den, con toda probabilidad, manos libres a su líder para entrar en la cocina de las listas electorales.

Junqueras, según la tesis convergente, ha entrado en «el marco mental» de la famosa lista unitaria. Algo que en el partido republicano genera risas e ironía. El pulso entre los dos partidos que quieren capitalizar el independentismo sigue librándose contra reloj, mientras la ANC y Òmnium se esfuerzan en centrar el debate en el qué y no en el cómo. Ayer presentaron la movilización de la Diada, con un vídeo que imita los de Ikea y concluye con el lema: «Bienvenidos a la república independiente de todos». Jordi Sànchez y Muriel Casals, de Òmnium, insistieron en la idea de vincular independencia con justicia social, para presentar la concentración del Onze de Setembre en la Meridiana de Barcelona.

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En privado, la ANC cree que el movimiento de ficha de Junqueras responde a la necesidad de ERC de no quedar al margen de las decisivas negociaciones con Mas la próxima semana cara a decidir finalmente si habrá lista o listas electorales y bajo qué formato. «Tenemos que estar preparados para cambios muy importantes y la posición de cada cual se adapta a las oportunidades del momento», afirmó Sànchez, entre críptico y voluntarista. Las negociaciones formales serán discretas. Y ya que nada es lo que parece, bajo la apariencia de la voluntad común de que el independentismo venza en las elecciones, habrá, como ya hay, una guerra sin cuartel por disputarse los 1,8 millones de votos sí-sí del pasado 9 de noviembre.

Ajeno ya a esta batalla, el líder de Unió, Josep Antoni Duran Lleida, dio rienda suelta a su desprecio por la contienda. En dos tuits, calificó de «disparate» que Mas y  Junqueras compitan por una lista soberanista sin políticos y remató: «Si me creyera este teatro diría que han perdido definitivamente el oremus».