25 may 2020

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COMISIÓN DE INVESTIGACIÓN EN EL PARLAMENT

Bustos minimiza el 'caso Mercuri' y ve una mano negra en su contra

El exalcalde de Sabadell solo admite errores en el desvío de unas facturas a la FMC

Todos los grupos salvo el socialista le afean la cantidad de cargos que «colocó»

RAFA JULVE / BARCELONA

Manuel Bustos, junto a David Fernàndez, durante su comparecencia en el Parlament por el ’caso Mercurio’, a principios de junio.

Manuel Bustos, junto a David Fernàndez, durante su comparecencia en el Parlament por el ’caso Mercurio’, a principios de junio. / JOAN CORTADELLAS

Manuel Bustos volvió este lunes al Parlament del que fue diputado durante dos legislaturas para rendir cuentas sobre su imputación en nueve de las 33 causas abiertas por el 'caso Mercuri' ante la comisión de investigación sobre el fraude fiscal y la corrupción (comunmente llamada 'comisión Pujol' pero que algunos partidos lograron que se ampliara con otros escándalos). El exalcalde de Sabadell abrió su intervención distribuyendo a los grupos un dosier con sus réplicas al sumario judicial y, en resumen, ofreció dos grandes alegaciones: que la investigación sobre él se ha magnificado porque no está implicado ni señalado en ninguna operación de corrupción urbanística y que hay una mano negra por parte del «'establishment'» que no veía bien que alguien «de fuera de Catalunya» (él es de Pedralba, Valencia) fuera alcalde.

El exedil sostuvo que fue el llamado 'estilo Bustos' -con «salidas de tono» y actuaciones «extrovertidas»- el que pudo provocar su imputación. ¿Por qué? Porque esa forma de comportarse hizo que se pudieran malinterpretar las conversaciones telefónicas que se le grabaron. Y es que ese fue para él uno de los principales problemas; que su imputación se basó en unos pinchazos telefónicos y frases que pueden sacarse de contexto. Es más, aseguró que se quejó al 'exconseller' de Interior Felip Puigde que le estaban espiando y pidió un barrido de su casa para descartar escuchas malintencionadas. De nuevo, la teoría de la mano negra.

CONDENADO YA A 16 MESES

Con más contundencia que en otras sesiones, todos los grupos salvo el PSC evidenciaron que no se creían ni una palabra. «Industria de la corrupción»; «artesanos de la corrupción» y «hacer de Sabadell su propio cortijo» fueron algunas de las perlas que le lanzaron a Bustos los diputados. Todos le recordaron la cantidad de familiares suyos y de miembros del partido que «colocó» a dedo en el ayuntamiento y le recordaron dos máculas de las que no pudo escapar. Una es que él, su hermano Francisco y el exdiputado del PSC Daniel Fermández ya han sido condenados a 16 meses de cárcel por tráfico de influencias al presionar a la alcaldesa de Montcada i Reixac para colocar a un excargo del tripartito. Y otra, que cargó a la Federació de Municipis de Catalunya (FMC) 5.000 euros en facturas de comidas y compras totalmente privadas. Sobre lo primero, el exalcalde avisó de que han recurrido, mientras que de la segunda sí admitió que pudo haber cometido «errores con el filtro de algunos tíquets». En concreto, en 29 recibos, entre ellos alguna mariscada y el pago de unas zapatillas para un niño.

En la comparecencia previa a la de Bustos, su hermano Francisco, que es asesor del PSC en el Área Metropolitana de Barcelona, abundó en la tesis de que se tergiversaron las charlas telefónicas y acusó a los Mossos de confundir -en una causa separada por la que él está imputado- la federación de municipios con la federación del PSC del Vallès Occidental sur. También justificó que un partido busque a gente de su confianza para ciertos cargos, mientras que en la sesión vespertina, el exdiputado Fernández compartió alegación con los Bustos y defendió que «se recomendó» un cargo en Montcada porque creían que era de «libre designación» e ignoraban que había un proceso de selección.

CARLES VILARRUBÍ

Al margen del 'caso Mercuri' también compareció el empresario y vicepresidente del Barça Carles Vilarrubí. Este, que ostentó cargos de responsabilidad en gobiernos de CiU, explicó que pagó 20.000 euros a Jordi Pujol Ferrusola para que le localizara unos terrenos que no acabó comprando y donde pretendía instalar instalaciones hípicas. También comentó que compartió un negoció sobre aparcamientos con el primogénito del 'expresident' en el año 1993 y defendió la legalidad de esas acciones.