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BARCELONA . VUELCO ELECTORAL

Ada Colau destrona a Xavier Trias

La líder de BC hará historia si logra apoyo para ser la primera alcaldesa de la ciudad

LUIS MAURI / BARCELONA

Ada Colau, de Barcelona en Comú, comparece ante sus seguidores en el complejo Fabra i Coats de Sant Andreu. / MÒNICA TUDELA

«Ay, ay, ay», barruntaba el sábado Xavier Trias, asomado a la ciudad desde el imponente balcón del Turó de la Rovira. El presentimiento del aún alcalde tenía fundamento. Ayer, los barceloneses lo destronaron y entregaron la victoria a Ada Colau, líder de la plataforma de izquierdas Barcelona en Comú. Colau puede hacer historia: si logra tejer los apoyos políticos necesarios, será la primera alcaldesa de la ciudad.

Aupada por una marea social de indignación y hastío, nacida en las plazas y engordada durante años por el empobrecimiento popular, los recortes del Estado del bienestar, la desigualdad creciente y la corrupción galopante, Colau ha ganado el mano a mano con el candidato de CiU a la reelección. La participación subió del 53% del 2011 al 60%.

«La gente corriente tenía una oportunidad histórica y la ha sabido aprovechar», proclamó anoche la vencedora. La suya es una victoria ajustada: un concejal y 17.000 votos más que CiU, pero más que suficiente para buscar los apoyos necesarios para gobernar la ciudad.

Porque la batalla de Barcelona no terminó anoche con el escrutinio. El segundo y definitivo asalto empieza ahora en las mesas de negociación. La ajustada victoria de Colau no le permitirá gobernar sin el respaldo, estable o variable, de al menos dos grupos más. La liza estuvo muy bipolarizada entre Colau y Trias, pero la pugna por el Gobierno de la ciudad no será solo cosa de dos. La extrema fragmentación del consistorio abre muchos interrogantes sobre la estabilidad que podrá alcanzar el Gobierno local.

A notable distancia de Colau (11 concejales) y Trias (10), la tercera posición es para Ciutadans, que con cinco ediles entra por primera vez en el ayuntamiento y arroja al PP (tres concejales) cuesta abajo hasta el sexto lugar. ERC, con cinco ediles, se hace con la cuarta posición y multiplica su escuálido resultado del 2011. Aun así, sus expectativas  en la capital catalana se han ido desinflando a medida que se acercaba la cita con las urnas: no hace tantos meses, ambicionaba la alcaldía.

Los socialistas, con cuatro concejales, obtienen su peor marca histórica en la ciudad. Desangrado principalmente en beneficio de Barcelona en Comú, pero también de Ciutadans, el PSC se hunde desde el segundo hasta el quinto lugar. El varapalo que reciben los socialistas en la ciudad que gobernaron desde 1979 hasta el 2011 es monumental. Caen del 22% al 9%, un quebranto superior al que experimentan en el conjunto de de Catalunya (del 25% al 17%) e infinitamente mayor que en el área metropolitana de Barcelona, donde los alcaldes socialistas mantienen cómodas mayorías.

Cierra la tabla, con tres concejales y en séptima posición, la CUP, que también se estrena en el ayuntamiento de la capital catalana. Por afinidad ideológica, podría ser uno de los primeros apoyos que buscase Colau en la ronda negociadora que ahora empieza.

Más allá de los límites de la ciudad, el desbancamiento de los nacionalistas en Barcelona y su retroceso en el área metropolitana (apenas matizado aquí por el modesto incremento de ERC) puede incidir de pleno en el proceso soberanista y en las elecciones anunciadas pero no convocadas por Artur Mas para septiembre. Ya lo dijo anoche Trias: «Lo lamento por ti, president, porque era muy importante que Barcelona tuviera un voto nacionalista fuerte».

«Ay, ay, ay», barruntaba Trias el sábado. «Ay, ay, ay», ya puede empezar a barruntar Colau ante la negociación que se le viene encima.