COMISIÓN DE INVESTIGACIÓN EN EL PARLAMENT

Felip Puig: "La herencia política de Pujol continúa inmaculada"

El 'conseller' de Empresa rebate las acusaciones de corrupción y dice creerse "la versión" del 'expresident' y su familia

Se desvincula de las actividades de sus hermanos y niega haber hecho negocios con Jordi Pujol Ferrusola

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RAFA JULVE / BARCELONA

Ha venido a quejarse este martes Felip Puig de que llevan colgándole un oscuro sambenito desde que ocupa cargos en la Generalitat, a finales de los años  80. Y ha querido rebatir todas las acusaciones (mediáticas y vía informes policiales) que le señalan como una "mano negra" que ha movido hilos en polémicos casos de corrupción. Para ello, se ha presentado en la comisión de investigación del Parlament acompañado de una tablet y de un buen fajo de documentos. Con tono sostenido y la experiencia de haber comparecido bajo halos de sospecha en las comisiones del Carmel y del caso Palau, el actual conseller de Empresa ha demostrado tener muy bien preparadas sus respuestas y no ha escatimado en datos para desmentir el cobro de comisiones o tráfico de influencia, lo que no significa que haya convencido a la oposición.

Solo ha divagado Puig un poco a la hora de hablar de su relación con Jordi Pujol Ferrusola. Ha reconocido que son “amigos” desde los 6 años; ha dicho creerse su “versión” y la del expresidente de la Generalitat  en torno al supuesto legado del abuelo y a sus negocios, pero no ha querido mojarse más en ese terreno y ha rechazado cualquier vínculo empresarial con aquella familia. “La mano en el fuego solo la pongo por mí, por mi madre y por mis hijas”, ha sostenido. En cambio, “la herencia política [del exjefe del Govern] continúa inmaculada”, ha ensalzado. Puig, hombre del expresident hasta en los malos momentos. Solo ha matizado que sería mejor para todos que se acreditara documentalmente la existencia de la 'deixa'.

El caso Millet y las donaciones a CDC, el caso ADIGSA y las supuestas comisiones del 3% en la adjudicación de obra pública, el vertedero de Tivisa, la línea 9 del metro… “De todo lo que se me acusa nunca ha habido ninguna instrucción judicial. Nunca he sido llamado a declarar ni como testigo ni como imputado”, ha sentenciado Puig, que ha visto una clara “intencionalidad de destrucción política” en ciertos sectores y ha alegado que ya no sería ni 'conseller' si “hubiera habido la más mínima prueba” de operaciones turbias. Tan turbias como le parecen los informes apócrifos de la unidad de delitos económicos y fiscales (UDEF).

Pero nada. El diputado de ICV-EUiA Marc Vidal le ha vuelto a dejar claro que para su partido algo sigue oliendo a podrido en Dinamarca. “Usted es un 'crack'. Lleva más de 20 años [en cargos públicos] y por todos los sitios por dónde ha pasado ha habido ruido de corrupción. ¿Por qué siempre a su alrededor…? ¿Se acerca demasiado a gente que comete delitos?”, le ha asestado. Militante de CDC desde 1976, Puig fue concejal en Parets del Vallès (1987-1991), director general de Serveis Comunitaris de Benestar Social (1988-1992) y después conseller de Medi Ambient (1999-2001), de Obres Públiques (2001-2003) y de Interior (2010-2012).

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También en el partido llegó Puig a ser secretario de organización y secretario general adjunto, solo por debajo de Artur Mas. Aunque nunca las finanzas de Convergència dependieron de él, se ha justificado. Ha defendido incluso que todas las donaciones a su organización fueron correctas y ha negado la acusación que le ha recordado Isabel Vallet (CUP), que se le considera el “hombre del partido” que, junto con Oriol Pujol, ponía en contacto a ciertos empresarios con Pujol Júnior.  Con él, con su “amigo” (evitó calificarlo de “íntimo”,  nunca ha hecho ningún negocio, ha asegurado.

“Mis decisiones siempre han ido desligadas de decisiones personales, de familia o de amistad. Ni con mis hermanos [Oriol, director del Servei Meteorològic de Catalunya, y Jordi están imputados por un presunto caso de blanqueo de capitales] ni con Jordi Pujol Ferrusola”,  ha insistido.