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Rull ve la Constitución como una «jaula» en manos del PP

Unió se queda sola apoyando al PSOE por ver al menos «un problema no resuelto»

El 'expresident' José Montilla, en el acto del Día de la Constitución.

El 'expresident' José Montilla, en el acto del Día de la Constitución.

PILAR GARCÍA BARCELONA

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Convergència ve más fácil que Catalunya se independice que lograr una reforma de la Constitución. El coordinador general del partido, Josep Rull, cree que la Carta Magna, que ayer cumplió 36 años, se ha convertido en una «jaula» que el PP utiliza como «arma arrojadiza» contra Catalunya, puesto que el Gobierno echa mano de ella cada vez que le deniega sus reivindicaciones. En declaraciones a Catalunya Ràdio, Rull rechazó también la propuesta de reforma del PSOE cuando alertó de que «algunos» la aprovechen para «cerrar» un proceso de recentralización cada vez «más intenso y galopante». Para el dirigente convergente, no es el momento de remodelar la Constitución española, «sino de comenzar a redactar la catalana».

Unió fue el único partido catalán que rompió una lanza por los socialistas ante su «intento» por arreglar las cosas. Aunque dejó claro que no es que aplauda el planteamiento del líder del PSOE, Pedro Sánchez, el secretario general de Unió, Ramon Espadaler, le reconoció que haya entendido «que hay un problema no resuelto». «Es cierto que se debe llenar de contenido, pero es una propuesta de solución», dijo. Al presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, le instó a poner sobre la mesa una «contrapropuesta» para encontrar un espacio para Catalunya.

La colíder de Iniciativa, Dolors Camats, reprochó al PSOE que su empeño en defender el federalismo haya llegado «después de las movilizaciones de millones de independentistas» en Catalunya. Para Camats, la propuesta socialista «llega tarde» y es «poco creíble» e «incompleta».

UPD, Ciutadans y PPC defendieron como era de esperar, en distintos actos, la vigencia de la Carta Magna frente al independentismo. Albert Rivera (C's) acusó a CiU y ERC de quererla convertir en «papel mojado». Y la líder de UPD, Rosa Díez, apostó en Barcelona por una España «unida y democrática».