ANIVERSARIO DE LA LEY DE LEYES

El Gobierno carga contra la reforma constitucional que pide el PSOE sin dar alternativa

Santamaría sostiene que los socialistas no saben «qué hacer» con la Carta Magna

Acusa a Sánchez de perder credibilidad al matizar la estabilidad presupuestaria

La vicepresidenta Soraya Sáenz de Santamaría, ayer.

La vicepresidenta Soraya Sáenz de Santamaría, ayer. / AGUSTÍN CATALÁN

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JUAN RUIZ SIERRA / MADRID

Para explicar por qué no tomaba en serio la propuesta de reforma constitucional del PSOE, que pasa por crear una subcomisión parlamentaria que detecte qué aspectos de la ley fundamental conviene cambiar, Soraya Sáenz de Santamaría miró este viernes a su izquierda, donde estaba Cristóbal Montoro, en la rueda de prensa posterior al Consejo de Ministros, y afirmó: «Es como si el ministro de Hacienda, aquí sentado, convoca el Consejo de Política Fiscal y Financiera y no da un orden del día. Y entonces dirán los consejeros: 'Muy bien, ¿a qué nos convoca?'». Acto seguido, la vicepresidenta pasó a dar voz a lo que en su opinión diría Montoro: «'No, no, vengan ustedes y vamos charlando para saber cómo ve cada uno la financiación, el déficit… Y luego vemos si llegamos a algún acuerdo', contestará el ministro».

Dicho esto, la número dos del Gobierno volvió a representarse a sí misma sobre la posible modificación de la Carta Magna. «No, hombre, si uno quiere reformar la Constitución tiene que decir qué quiere hacer», concluyó Santamaría, sin ofrecer ninguna alternativa a esa tercera vía que el PSOE reclama desde hace año y medio.

Cuando Pedro Sánchez alcanzó el liderazgo del PSOE, el pasado julio, Mariano Rajoy le pidió que no llevara al Congreso su oferta de cambio constitucional hasta después de la consulta catalana del 9 de noviembre, porque quizá, según explican fuentes socialistas que dijo el presidente del Gobierno, el PP podría estar interesado en estudiar una reforma que en ningún caso se puede aprobar sin su apoyo. El jefe de la oposición aceptó. No registró hasta el pasado jueves su propuesta, que no concreta qué modificaciones conviene hacer sino que primero pretende alcanzar el consenso sobre qué partes de la ley fundamental pueden mejorarse. Pero el Ejecutivo mantiene su veto.

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TRES ARGUMENTOS

Donde los socialistas ven un esfuerzo para alcanzar un acuerdo, el Gobierno ve una iniciativa sin contenido. En una respuesta muy larga, Santamaría ofreció tres presuntas contradicciones del PSOE. Por un lado, que reclame un nuevo pacto constitucional en el que también se aborde la regeneración democrática pero que no apoye las medidas del Ejecutivo contra la corrupción. Por otro, que hace tres años acordara con el PP incluir la estabilidad presupuestaria en la Constitución y ahora reniegue de aquella modificación. Y por último, que la propuesta socialista solo busque «resolver problemas internos». El Gobierno se mantiene inmóvil.