La tercera vía llama a la puerta

Nace en Barcelona una asociación plural, impulsada por el notario Mario Romeo, que busca pactar un autogobierno amplio

La tercera vía llama a la puerta

JOAN VILÀ

Se lee en minutos

Tras la reunión de la junta de fiscales que apoyó la querella contra Artur Mas, el pasado miércoles, las espadas estaban en alto. La distancia entre las fuerzas que apoyaron la consulta y el Gobierno de Madrid tendía a la inmensidad. Y, sin embargo, aquella misma tarde el notario Mario Romeo, el escritor y periodista Jordi Garcia Solé y el inspector de trabajo Enric Sanabre presentaron en el Col·legi de Periodistas La Tercera Via: Diàleg i Acord, una nueva asociación que pretende desbloquear el conflicto entre el independentismo catalán y el inmovilismo español trabajando para hacer realidad un punto de encuentro que sus promotores están seguros que tendría el apoyo mayoritario de la sociedad catalana.

Mario Romeo destacó que la asociación -plural, privada y apartidista- no es antiindependentista, sino simplemente no independentista, y señaló que lo que su nueva iniciativa propone es pactar un autogobierno amplio y satisfactorio para Catalunya dentro de España. Para ello, realizarán coloquios, estudios, seminarios e incluso campañas publicitarias. Jordi Garcia Solé insistió en que querían la máxima pluralidad y especificó que la diferencia con, por ejemplo, Federalistes d'Esquerres, es que no son obligatoriamente federalistas (la tercera vía es más amplia) y que quieren sumar a personas del espacio centrista o de la derecha. Entre los primeros adheridos la orientación es progresista, ya que figuran Josepa Maria Rovira (viuda de Joan Reventós), el antiguo fiscal anticorrupción Carlos Jiménez Villarejo, candidato de Podemos en las elecciones europeas; Rosa Regàs, el conde de Sert, Pere Navarro, Ignacio Martínez de Pisón, Xavier Roig, Montserrat Comas, Jordi Hereu... Una orientación distinta es la de Josep Ramon Bosch Codina, presidente de Sociedad Civil Catalana.

Pero el interés por la tercera vía se incrementa últimamente tanto en Barcelona como en Madrid. En el mundo económico el presidente del Foment, Joaquim Gay de Montellà, que afronta su reelección al parecer sin contrincante, se ha posicionado claramente a favor, y el Cercle d'Economia prepara una nota de actualidad que seguirá la pauta marcadas por su presidente, Anton Costas, en las últimas jornadas de Sitges, en las que abogó por intensificar la negociación entre los dos gobiernos.

En Madrid, la tercera vía empieza a seducir a relevantes círculos dirigentes. En 'Cataluña y las otras Españas', el nuevo libro del administrativista Santiago Muñoz Machado, uno de los más prestigiosos juristas de la capital y miembro de la Real Academia de Ciencias Morales y Políticas, se aboga por una original propuesta de tercera vía que permitiría que tanto los catalanes como el resto de españoles fueran consultados sobre el nuevo encaje de Catalunya en España.

Muñoz Machado defiende la marcha atrás para recuperar el Estatut del 2006 que fue refrendado por los catalanes y que luego el Tribunal Constitucional enmendó. Afirma que el Estatut contenía claros elementos de inconstitucionalidad, pero que puede y debe ser recuperado. ¿Cómo? Poniéndolo al día con las modificaciones que se crean adecuadas y abriendo en paralelo un proceso de reforma de la Carta Magna para reformarla y hacer viables los artículos del Estatut que eran inconstitucionales. Así los catalanes serían consultados dos veces -para aprobar la nueva Constitución española y el nuevo Estatut- y la totalidad de los españoles también aprobaría el nuevo encaje de Catalunya en el referéndum de la nueva Carta Magna.

CAMINO INGENIOSO

El camino señalado por Muñoz Machado es ingenioso aunque no resolvería el problema si los catalanes rechazaran el nuevo Estatut y/o los españoles hicieran lo mismo con la nueva Constitución.

Noticias relacionadas

Pero la tercera vía está siendo aconsejada también como la mejor solución por la prensa de calidad europea que se ha interesado por el conflicto. El semanario inglés 'The Economist', que es la revista de referencia del 'establishment' del mundo (tiene más lectores fuera del Reino Unido que dentro), publicó el pasado viernes 15 (su primera número tras el 9-N) un editorial titulado: 'El futuro de Catalunya: Déjenles votar', y detallaba: "El Gobierno de Madrid debería dejar que los catalanes votaran y derrotar a los separatistas en un referéndum". El texto tiene interés porque no gustará ni al independentismo ni al inmovilismo: "Catalunya no puede simplificar diciendo que es víctima de la opresión del Gobierno central. Las empresas catalanas se han beneficiado de ser parte de España, cuya economía vuelve a crecer. Un nacionalismo catalán excesivo es un peligro (...) y la secesión plantearía dudas sobre la pertenencia de Catalunya a la Unión Europea y al euro (...) El Gobierno (de Madrid) debe devolver los poderes de autogobierno anulados por el Tribunal Constitucional en el 2010. También debe prometer una reforma constitucional que reexamine la distribución de poderes acordada en 1978. España es ya un país descentralizado, pero a veces el gasto corre a cargo de las autonomías y las políticas se deciden en Madrid. La autonomía fiscal debe incrementarse. Como proponen los socialistas, un federalismo basado en el modelo alemán sería positivo tanto para Catalunya como para España".

Sí, la tercera vía es complicada. Pero, ¿más que la independencia?