ANÁLISIS

9-N: el soberanismo acelera

El desenlace del proceso soberanista catalán depende de los aciertos y de los errores de los actores políticos catalanes

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Desde el momento en que Rajoy decidió impugnar ante el TC la versión simbólica del 9-N, cualquier observador atento de la realidad catalana ya sabía dos cosas. La primera: que, tras la demostración del 11-S, el proceso participativo se convertiría en un nuevo éxito de movilización popular. Y, la segunda, que el solo hecho de la celebración normal de la consulta simbólica ya suponía un penoso fracaso político y de imagen para el Gobierno central. Después del 9-N, la autoridad moral y política de Rajoy y de las instituciones españolas aún cotizan más a la baja. El error de perspectiva ha sido absoluto. Primero han contribuido más que nadie a internacionalizar el conflicto entre Catalunya y el Estado. Y, acto seguido, se han puesto en evidencia ante todo el mundo. Insuperable. Rajoy y su Gobierno ya solo pueden intentar recuperar la iniciativa política asumiendo una severa autoenmienda. Impensable. Recuerden la fábula del escorpión y la rana.

Guste o no, la iniciativa ya corresponde a la política catalana. Desde ayer, aún más. El desenlace del proceso soberanista catalán ya depende básicamente de los aciertos y de los errores de los actores políticos catalanes. Y la regla de oro es el reconocimiento de que el motor del proceso es la sociedad autorganizada. Lo que estamos viviendo en Catalunya es una verdadera revuelta democrática alimentada por la ilusión colectiva de un futuro más justo y más libre. Y no es retórica naíf. Cualquier cálculo táctico que ignore este hecho está condenado al fracaso. No parece que entre los cientos y cientos de miles de personas política y emocionalmente implicadas en el proceso soberanista haya grandes apriorismos colectivos sobre si se necesitan listas únicas en unas elecciones catalanas con lectura plebiscitaria. Ante el cómo hay pragmatismo o relativismo. Pero respecto del qué y del cuándo, en absoluto. ¿Qué hay que garantizar? Unidad de criterio de acción entre los partidarios de la independencia. ¿Cuándo? La unidad de acción y las elecciones, lo antes posible.