25 nov 2020

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EL PULSO SOBERANISTA

Colas y risas en un instituto de L'Hospitalet de Llobregat

El IES Can Vilumara registra una cola de 300 personas para votar

ROGER PASCUAL / L'HOSPITALET

Colas en el IES Can Vilumara, en l’Hospitalet de Llobregat.

Colas en el IES Can Vilumara, en l’Hospitalet de Llobregat. / Julio Carbó

La avenida de Josep Tarradellas de L'Hospitalet, primer presidente de la restaurada Generalitat, se ha llenado este domingo de votos. El Institut Can Vilumara es uno de los 1.317 puntos de votación del 9-N repartidos por la geografía catalana. 150 personas hacían cola cuando ha abierto sus puertas este instituto de secundaria, una espera que llegó a ser de 300 votantes al mediodía. 
"Buenos días. ¿Ya estás despierta?", decía uno de los más madrugadores. "Buen día el mío, que a las 7.45 ya estábamos aquí", le ha respondido su amiga, una jubilada con una billetera con la estelada. Siguiendo el ejemplo de Pep Guardiola se habían levantado 'ben d'hora, ben d'hora'.
El ambiente era muy festivo y las bromas constantes. "El pueblo catalán siempre está de buen humor", aseguraba un hombre enfundado en una sudadera del Barça. "Hay 20 mesas. No os preocupéis que cabemos todos", ha explicado un voluntario con cara de asombro al ver que la cola ya casi daba la vuelta a la esquina.
"Si hubieran permitido la votación de buenas a primeras no habría tanta gente para votar", comentaban dos señoras. "Hacer cola en L'Hospitalet para esto tiene mucho mérito. Nos tendrían que dar un diploma", sentenciaba una mujer que lucía la camiseta roja de la V del 11 de septiembre. En las últimas elecciones al Parlament del 2012, el bloque pro-consulta logró un 38% de los votos en L'Hospitalet. 
"No no", se ha escuchado que gritaban desde un coche que pasaba delante del instituto. "El no-no no es opción. Vuelve al instituto que una doble negación es una afirmación", ha respondido con humor uno de los votantes ante las risas de sus amigos. "Solo por ver el cabreo de la vicepresidente del Gobierno ya vale la pena organizar todo esto", ha asegurado Francesc, estudiante en este instituto y voluntario.

Sillas plegables para 45 minutos de espera


"¿Alguien necesita una silla? Vigila los riñones que mañana es día laborable", decía otra voluntaria que pasaba por una cola que crecía hasta llegar al mediodía a las 300 personas, alargándose hasta la avenida Isabel la Católica. Gente de todas las edades (jóvenes, jubilados, familias con niños pequeños y perros) esperaban con paciencia y sonrisas. "Si hemos esperado 300 años podemos esperar 45 minutos", decía un chico con las bambas con la 'estelada'. La 'senyera' independentista lucía en gorras, monederos, pañuelos, banderas y camisetas como la de Josep Maria. "Estoy emocionado; la coordinación es estupenda, es un día muy bonito, otro día histórico. Estaba convencido de que nos dejarían votar y, a partir de ahora, plebiscitarias y adelante". Quimeta, de 79 años y con una estelada colgada, lloraba al haberse quedado sin votar al tener el DNI caducado.
Aurora, con dos muletas, se mostraba eufórica después de depositar su voto. "Si tengo que ir así a comprar y hacer recados, los muletas no me iban a impedir votar. Y hoy más que nunca. Había gente que no pensaba votar y ha decidido hacerlo porque no se pueden imponer tantas cosas por la cara".

Una directora impide que se abra un colegio


Neus, de 18 años, había esperado 45 minutos para votar. "Ha valido la pena. Siento nervios, emoción, es una oportunidad que nos han dado y que esperamos que el Estado español no nos la quite. Que haya estas colas para votar supongo que quiere decir algo –ha afirmado esta joven, que lucía la camiseta que llevó en la V del pasado del 2011-. Ya nos ha impugnado dos veces el 9-N y al final el pueblo decide su futuro, se supone que esto es una democracia. Ahora ya no es cosa nuestra. El pueblo se ha movido y ahora es la hora de los partidos de decidir".
En Can Vilumara se veía a muchos familias, como la de Maria y Pau, que acudieron con su hija Ona. Debajo de una camiseta de 'Vull butà' llevaba en su barriga a Lua, una niña que espera que pueda nacer en una Catalunya independiente. "Estoy muy animada, he visto a mucha más gente de la que esperaba y ha vecinos", decía Maria. "Yo esperaba algun movimiento raro. Daba un poco de miedo que pudieran movilizar guardias civiles”, apuntaba Pau. "Esperemos que esto sirva para que apoyen a nivel internacional porque si tenemos que confiar en el gobierno de España tenemos poco a apelar", reflexionaba Maria.
El único incidente que hubo en L’Hospitalet fue que el IES Pedraforca, en el barrio de la Florida, no ha abierto sus puertas porque el directora no ha acudido con las llaves. La votación se ha trasladado al colegio Sant Jaume de la calle Santiago Rusinyol.