EL PERIÓDICO RECONSTRUYE LAS CUMBRES DEL 9-N

"Destituyo a todos los 'consellers' y que entren los que lo saben hacer mejor"

En la reunión del viernes 3, Mas ofreció a ERC todo el Govern excepto la presidencia para pilotar el camino a la consulta

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La reunión de la mañana del primer día (3 de octubre) en el Palau de la Generalitat empieza con muy mal pie. Mas expone de entrada que tras la suspensión del Constitucional hay dos enfoques posibles: "No se puede ir más allá de la próxima semana" (entre el 6 y el 12) o "mantener el pulso con el Estado". Comenta a sus interlocutores -Jordi Turull (CDC), Oriol Junqueras (ERC), Ramon Espadaler (Unió), Joan Herrera (ICV) y David Fernández (CUP), como jefes de filas, junto a sus segundos, además de Joana Ortega Francesc Homs por parte del Govern- que lo que se debate en las reuniones es distinto de lo que se dice en los medios. Que la consulta no se podrá hacer y que ahora propondrá (y espera) ideas alternativas. Inmediatamente, Junqueras replica que eso es una ruptura unilateral de los acuerdos. La vicepresidenta Joana Ortega expone al líder de Esquerra, a modo de ejemplo de las dificultades objetivas, que solo han llegado 126 formularios de ayuntamientos para firmar el día 7 el registro de participación, y a su vez Junqueras replica que si las cosas van con retraso es porque "el Govern no hace lo que tiene que hacer".

Mas sintetiza las opciones posibles, a su entender. La primera, olvidarse del 9-N y convocar elecciones plebiscitarias -que en ese momento nadie de los presentes desea--; la segunda es mantener el pulso, para lo que no ve condiciones: con la suspensión no hay censo y el Govern "se la juega". Hay cosas que la Administración no puede hacer, añade. Es entonces cuando Mas, con el nivel de recriminaciones muy alto, espeta su órdago mirando a todos pero dirigiéndose al líder de ERC. Destituir a todos los 'consellers' para que entre "quien lo sabe hacer mejor", pero "contándole a la gente cómo se sigue con el proceso". Junqueras, en las ocasiones en que se ha referido a una posible entrada en el Govern, había aludido a las áreas más implicadas en la organización de la consulta: Presidència (Francesc Homs) y Governació (Joana Ortega), extensibles tal vez a Interior (Ramon Espadaler) y Justicia (Germà Gordó), pero nunca se había considerado la posibilidad que Mas ponía sobre la mesa una propuesta que respondía probablemente al acaloramiento y a la voluntad de maximizar el reto.

La tercera opción se centraba en aprovechar la parte no recurrida de la ley de consultas -el título tercero- para diseñar un proceso participativo que no precisaría disponer inicialmente de un censo, pero que permitiría constituir colegios y hacer campaña (lo más parecido a la propuesta que finalmente ha presentado en solitario). La cuarta consistía en dejar al margen al Govern y poner la organización de la consulta en manos de la sociedad civil, concretada en el Pacte Nacional pel Dret a Decidir, en el que están integradas más de 3.000 entidades de todo tipo y que preside Joan Rigol.

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La réplica la asume Joan Herrera para cuestionar los sucedáneos. "No nos gusta que la gente se tenga que inscribir para votar (modelo anglosajón) porque rompe nuestra cultura", donde la inscripción es previa (en el censo). Herrera duda de que el proceso tenga garantías de imparcialidad y de que pueda alcanzar un reconocimiento internacional. Y se pregunta si el resultado de este sucedáneo puede entenderse como un mandato democrático a los diputados. ICV insiste, como ERC, en que hay que seguir adelante con el plan inicial y que, en cualquier caso, la alternativa no puede ser un sucedáneo. La CUP, más dispuesta a romper las reglas, se apunta a la cuarta opción: desobedecer, "cambiar el terreno de juego cuando el Estado menos se lo espera".

Llegados a este punto, se acuerda suspender la reunión para reanudarla por la tarde y dar tiempo a que los dirigentes realicen consultas. En la reanudación, solo una cosa está clara. Nadie quiere aparecer como protagonista de la ruptura, y toca rebobinar. El Govern convoca una reunión de la comisión de control (el equivalente a la junta electoral) para el día 5, cuya constitución había publicado el 'DOGC' esa mañana, y vuelve a poner en marcha la campaña publicitaria, con el vídeo del 9-N modificado. Las dos últimas opciones sobre un sucedáneo de consulta quedan descartadas. Ese mínimo acuerdo permitirá que comparezcan todos los reunidos en la galería gótica del Palau de la Generalitat tras siete horas de reunión. Una foto para salvar las formas, pero ni rastro de acuerdo.