MAREA AMARILLA EN EL CENTRO DE BARCELONA

La ANC deja a Mas sin margen: elecciones antes de tres meses

En otra gran movilización, las entidades exigen unidad a los partidos soberanistas

La Assemblea y Òmnium condicionan su aval al 9-N a la convocatoria electoral

El cantate y compositor Lluís Llach participó en la movilización.tocando el piano

El cantate y compositor Lluís Llach participó en la movilización.tocando el piano / FERRAN SENDRA

3
Se lee en minutos
FIDEL MASREAL / Barcelona

prisa y hartazgo. Estos son los sentimientos que inundan al independentismo de la ANC Òmnium Cultural. Prisa, porque para ellos la consulta del 9-N ya llegaba tarde. Hartazgo, porque entienden que ya han cedido suficiente ante las estrategias de los partidos. Así es fácil entender el mensaje que lanzó la presidenta de la ANC, Carme Forcadell, ante la mirada poco complacida de la esposa de Artur Mas, Helena Rakosnik: «President, convoque elecciones. President, queremos votar en tres meses. Si lo hace, tendrá nuestro apoyo y convertiremos el 9-N en una movilización masiva».

No fue nada fácil tejer la propuesta del movimiento Ara és l'hora, que ayer exhibió de nuevo músculo en el centro de Barcelona (según la Guardia Urbana, reunió a 110.000 personas en la plaza de Catalunya y aledaños) . A la vista del debate interno generado por el sucedáneo de consulta promovido en solitario por el Govern, ANC y Òmnium han vivido intensos debates. No ha gustado nada el movimiento de ficha de Mas, y tampoco la ruptura de la unidad. Lo explicitó Forcadell: «No es la consulta que queríamos, no es la que nos dijeron que harían, que tampoco era nuestra consulta. La aceptamos porque nos dijisteis que eso mantendría la unidad de los partidos». Habrá apoyo a este sucedáneo, pero con condiciones; la más importante, que se convoque a las urnas sí o sí. Con lo cual, Mas puede quedarse sin el último de los márgenes de maniobra que le quedaba: la decisión personalísima de convocar o no las llamadas elecciones plebiscitarias.

Todavía ayer, en una entrevista en ElPunt Avui, Mas afirmaba: «Tan importante como la fecha [de las elecciones] es saber cómo, con quién, qué y para qué. No las convocaré sin saber esto». Forcadell, en cambio, tiene otros planes. «No aceptamos más dilaciones ni pérdidas de tiempo por parte de nadie», clamó en la plaza de Catalunya. «Exigimos que pongáis al país por delante de vuestros partidos políticos», remató, y consiguió la mejor ovación del día con un mensaje dirigido también a ERC y al resto de fuerzas que se han desmarcado del plan del Govern.

Rajosnik no aplaudió

Rakosnik no aplaudió en el momento en que Forcadell exigió elecciones; tampoco lo hizo el conseller de Cultura, Ferran Mascarell, mientras a escasos metros sí lo hacían, con ahínco, el líder de Esquerra, Oriol Junqueras, y su número dos, Marta Rovira, que miraban de reojo a la esposa del president. Se hizo evidente el proverbio de que una imagen vale más que mil palabras. Pero las palabras cuentan, y es revelador que, tras las declaraciones de Mas el martes y ayer en la citada entrevista condicionando las elecciones a una lista única, el coordinador nacional de CDC, Josep Rull, a la vista de la rotunda exigencia de elecciones sí o sí por parte de la ANC y Òmnium, retirara las condiciones: «La gente nos pide uniad. Seamos capaces de utilizar las mejores herramientas, no queremos poner ninguna condición. Cuando nos sentemos hemos de ser capaces de pactar, de pactarlo todo y pactarlo bien. Y por tanto respondemos a la unidad, urnas y voluntad de alcanzar la independencia». «No pondremos condiciones previas, usemos las mejores herramientas posibles», añadió. CDC no renuncia formalmente a la lista única, pero tampoco quiere comprometerse a lo que ayer de nuevo le reclamó Junqueras en la plaza: «Elecciones que creen un mandato democrático y poder ejercer la independencia inmediatamente». Ahí sigue estando la cuestión política de fondo, en la que la ANC y Òmnium prefirieron no entrar.

Los rompecabezas en los partidos

Noticias relacionadas

Fue significativo ver quién acudió y quién no. ICV, cuyo dirigente Joan Herrera sostiene que no irá a votar el 9 de noviembre, estuvo presente con caras como la del concejal en Barcelona Ricard Gomà. Esquerra Unida i Alternativa también acudió. Joan Josep Nuet, salomónico, pidió salir a la calle el 9-N, «aunque habrá gente que irá a votar y gente que no votará pero protestará». Acudieron también Ernest Maragall, eurodiputado por ERC-NeCat y exconseller del PSC. Y también representanes de la CUP. Y de Unió, pese a que su líder, Josep Antoni Duran Lleida, se desmarca cada día más de las plebiscitarias y del camino independentista.

Un objetivo al que ayer la ANC puso prisas. Creen que ya han cedido bastante. En la fecha de la consulta. En la pregunta. En la ausencia de lista única en las elecciones europeas. Y ahora, en el cambio del 9-N por un proceso participativo que quieren convertir en gran manifestación. «Llegaremos hasta el final», proclamó Forcadell. Dosis de autoestima. La pelota, en el tejado del Palau.