El frente del 9-N busca un sucedáneo de consulta

La cita con las urnas daría paso a unas elecciones plebiscitarias

Mas y Homs se contradicen sobre la "certeza" de poder votar

El ’conseller’ Francesc Homs, repasando las mociones municipales a favor de la consulta, ayer en la Generalitat.

El ’conseller’ Francesc Homs, repasando las mociones municipales a favor de la consulta, ayer en la Generalitat. / ALBERT BERTRAN

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FIDEL MASREAL / XABIER BARRENA
BARCELONA

Los partidos favorables a la consulta soberanista y el Govern tienen diseñado un mecanismo secreto para poder celebrar algún tipo de cita con las urnas, con base legal, que pueda llevarse a cabo como sucedáneo de la consulta que estaba prevista para el 9 de noviembre y que el Tribunal Constitucional ha suspendido a instancias del Gobierno del PP. La alternativa se guarda bajo siete llaves y se trata de una especie de apuesta ciega, por cuanto puede llegar a ser significativa, o simplemente un divertimento, en función de cuán masiva sea la participación ese día.

Según fuentes conocedoras de este plan, el objetivo trazado, aunque no explicado, es conseguir que, al menos, un 50% del censo vote. Se da por descontado el triunfo del Sí-Sí, pero no es ese el quid, si no que los catalanes, aun con la prohibición del Estado, habrían llenado las urnas de votos. En todo caso, admiten, esta no sería la consulta prevista sino una manera de demostrar al Estado la voluntad de los catalanes de decidir su futuro. Y una vez celebrada esta iniciativa, la siguiente etapa del camino soberanista serían unas elecciones de tinte plebiscitario a principios del próximo año, en la que ya se están también moviendo hilos cara a la posible lista conjunta de partidos, movimientos sociales y personalidades por el Sí-Sí. El 9-N ya no es, por tanto, el alfa y omega del viaje a Itaca, si no una escala técnica. Un sucedáneo, como la propia consulta lo era de un referendo que es lo que, propiamente y como en Escocia, ansiaba el bando soberanista.

Los partidos proconsulta mantienen contactos constantemente y es probable que mañana celebren una segunda reunión conjunta, esta vez de forma discreta, en la que evaluarán el juego del gato y el ratón con el Estado en el que se ha convertido la cita oficial del 9-N. Y constatarán sus discrepancias.

Valga como muestra solo dos declaraciones. Lunes por la mañana, Francesc Homsconseller de Presidència y portavoz del Govern: se decidirá si hay consulta «entorno al 13, 14, 15 de octubre. Si es que se ha de decidir -porque esto es mucho presuponer- no se puede decidir el 7 o el 9 de noviembre». Solo 28 horas después, preguntado sobre fechas límite, ha contestado: «La consulta es viable y será viable y se hará el 9 de noviembre y la gente votará. Entenderá que no hay respuesta, porque no hay fecha límite». Horas después, el propio Mas lo ha contradicho. En la conferencia inaugural del Ateneu barcelonés, ha recordado que se estaba «en un terreno desconocido» en el que es difícil «dar seguridades absolutas, al 100%». Y sentenció: «Hay que acostumbrarse a gobernar en la incertidumbre».

EL AVISO DE ICV / La contundencia de Homs contrasta también con la frase siguiente: «Quien diga que seguro que votaremos, no está diciendo la verdad». No la ha ponunciado nadie del PP, ni de los socialistas, sino el líder de ICV, Joan Herrera, que lleva ya días poniendo sordina a la fanfarria soberanista que sostiene, contra viento y Constitucional, que habrá consulta sin dudarlo.

Sucedáneos y planes secretos al margen, la consulta oficial siguió ayer su curso en un espacio semiclandestino. Ha sido imposible arrancar al portavoz del Govern concreciones sobre los siguientes plazos previstos, para cuestiones tan decisivas como la publicación de registro de votantes y la concreción de los locales municipales donde se votará o se podrá hacer campaña. La respuesta de Homs ha sido «Lo veremos cuando estemos. No sé que pasará de aquí a entonces. No lo sabe nadie. Lo iremos viendo. No anticiparé cosas que desconozco ni haré pronósticos porque todos lo que hacen pronósticos no terminan de acertar».

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El nivel de inconcreción es tal que cuando le han preguntado si estas posibles ampliaciones de plazos deberían ser fijadas por otro decreto, Homs ha sostenido que no era necesario porque la ley «está suspendida». Así, sin concretar cómo, ni hasta cuándo, se prorrogan los plazos para que, por ejemplo, los inmigrantes o los catalanes en el extranjero (sólo 2.500 de 211.000 lo pidieron previamente) presenten sus solicitudes. «Esto está cambiando, es evolutivo», ha dicho.

900 MOCIONES /Homs ha anunciado que las mociones de más de 900 ayuntamientos proconsulta serán remitidas al TC y al Gobierno. Una medida que, sumado a la advertencia de la delegada del Gobierno en Catalunya, María de los Llanos de Luna, a los municipios demuestran que ambos gobiernos siguen el reto The chicken game de la película Rebelde sin causa: dos pilotos conducen a gran velocidad hacia un acantilado. El que salta del coche antes, pierde.