EL DESAFÍO SOBERANISTA

Mas acorrala a ERC para una lista única en unas elecciones inminentes

La unidad soberanista se resquebraja en vísperas de la cumbre que busca fijar una respuesta al TC

Los republicanos detectan que la prioridad del 'president' es preparar ya comicios plebiscitarios

Artur Mas, de espaldas, y Oriol Junqueras, en el Parlament.

Artur Mas, de espaldas, y Oriol Junqueras, en el Parlament. / FERRAN SENDRA

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XABIER BARRENA / FIDEL MASREAL / BARCELONA

La reunión de ayer en el Parlament entre el president Artur Mas y el presidente de ERC, Oriol Junqueras, dejó en suspenso la unidad del frente soberanista en el proceso del 9-N. Según fuentes conocedoras de la conversación, la decepción de Junqueras, por todo lo sucedido esta semana, que también incluyen las medidas de desactivación del 9-N promovidas por el Govern, fue máxima al comprobar que el único objetivo que persigue CiU es conseguir que los republicanos transijan con la creación de una lista única cara a unas próximas elecciones anticipadas. Unos comicios que se celebrarían de manera más o menos inmediata, según disponibilidad de calendario, y que se podrían situar entre enero y marzo del 2015. ¿Significa esto que el 9-N ha pasado a mejor vida? Según la citada fuente, todos los esfuerzos que realiza Mas parecen encaminados "a satisfacer" en apariencia a ERC precisamente para que, llegado el momento, no pueda decir que no a la lista única.

"Es obligar a alguien a que haga algo que no quiere hacer". Así de gráfica se mostró una voz republicana para ilustrar el pensamiento de CiU sobre la consulta. Así, Mas se habría comprometido a volver a poner en marcha alguna de las medidas detenidas para evitar el desacato al Tribunal Constitucional. "Volverán a activar una par de cosas, pero se dejarán cinco sin hacer, y si hay 9-N, será de milagro", dijo esta fuente, dejando abierta una mínima puerta.

Otras cosa es que se esté a tiempo de organizar la consulta. Por ejemplo en cuanto al registro de extranjeros, que debía abrirse esta semana y a partir del cual decae, como una sucesión de fichas de dominó, el resto de trámites censales.

Ya por la mañana, en una pregunta al 'conseller' de la Presidència, Francesc Homs, la número dos de ERC, Marta Rovira, mandó un mensaje claro: si a CiU le tiemblan las piernas, que se aparte, que ya nos ponemos nosotros, vino a decir. En nombre de su partido, Rovira se ofreció a entrar en el Govern y hacerse cargo de las áreas sensibles, las que comandarían una eventual desobediencia al Estado y podrían estar sujetas a persecución judicial. No solo eso, también ofreció una lista de funcionarios que, explicó, "se habían ofrecido" sin reparar en las consecuencias, incluso personales. Homs no respondió, lo que fue entendido, con decepción, por los republicanos como un intento de evadir el tema.

Las palabras de Rovira cayeron especialmente mal en las filas de CiU, donde se consideró poco responsable airear diferencias, resquebrajando la unidad. En CDC se preguntaban si Junqueras sería capaz de poner a los funcionarios de Sant Vicenç dels Horts, donde es alcalde, en la tesitura de cometer una ilegalidad.

VUELTA AL 7 DE AGOSTO

"Estamos como el 7 de agosto", sentenció la fuente antes citada, en referencia a la tormentosa reunión entre Mas y Junqueras que aquel día abrió una gran fisura en entre los partidos. La de ayer, con todo, solo confirmó los malos presagios que los republicanos tuvieron el mismo martes, cuando el Govern desactivó el entramado de la consulta puesto en marcha dos días antes.

Pero el quid de la cuestión es la lista única. Tal y como los propios convergentes han comentado en círculos afines, si CiU y ERC no van de la mano, y se produce una victoria republicana, la federación podría no sellar ninguna alianza de gobierno y dejar solos a los republicanos.

Los republicanos, incluso, desconfían, o más que eso, de que CiU acceda a plantear una declaración unilateral de independencia en el programa electoral de esa lista conjunta. Tanto el 7 de agosto como ayer, Mas habría esbozado su voluntad de promover una reforma constitucional, aún no se sabe en qué términos.

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 En la lista para esas elecciones que Mas quiere plebiscitarias no estarán, con toda seguridad, ni ICV-EUiA ni la CUP. Joan Herrera, líder de ICV, que hizo por la mañana un discurso muy en sintonía con la unidad que reivindican Mas y el Govern, salió de la reunión vespertina con el president con el mismo mensaje: "Firmeza y unidad para pedir al Constitucional que levante la suspensión". ICV-EUiA, a diferencia de la CUP y de ERC, no mencionó ayer la vía de la desobediencia. El diputado de la CUP David Fernàndez, pidió "audacia, inteligencia, serenidad y calma", tras pasar por el despacho del 'president'.

Los cuatro líderes se volverán a reunir mañana, en una cumbre para decidir qué respuesta se da al TC.