Mas carga contra el TC y Rajoy por su acción "supersónica"

El Govern mantiene la consulta a la espera de la reacción popular y la reunión de partidos

Junqueras asegura que no será el tribunal quien ponga fin al proceso soberanista

Los dirigentes de ERC presentan, ayer, la campaña por el sí-sí.

Los dirigentes de ERC presentan, ayer, la campaña por el sí-sí. / JULIO CARBÓ

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FIDEL MASREAL / XABIER BARRENA / BARCELONA

El Govern y Artur Mas trataron ayer de poner al mal tiempo buena cara tras la suspensión de la consulta por parte del Tribunal Constitucional (TC). Minutos antes de la confirmación, el president defendió la legalidad del proceso, cuestionó «la convicción democrática» del Estado y acusó a Rajoy de tener miedo a la respuesta de los catalanes. «La Generalitat está preparada», concluyó Mas en un acto institucional. Horas antes, su socio republicano, Oriol Junqueras, también cuestionó al TC para mantener viva la confrontación.

Sin embargo, fuentes del Consell Assessor per a la Transició Nacional -que presentó junto a Mas el libro blanco con los argumentos a favor de la independencia- asumieron que si el alto tribunal era concreto en su resolución, como así lo fue, el margen del Govern se estrecha muchísimo.

INDICIOS DE PRUDENCIA / ¿Seguirá el Govern adelante con los preparativos del 9-N? De entrada, Mas quiere estudiar la notificación del TC y, algo no menor, esperar a la reacción ciudadana de hoy, cuando se han convocado movilizaciones de protesta. En paralelo, la vía de contacto con los partidos proconsulta está permanentemente abierta y puede organizarse una reunión -pública o discreta- en cualquier momento.

Tratando de dar una imagen de normalidad, hoy el Govern sigue publicando los anuncios de la campaña informativa de la consulta. El día siguiente es menos probable que se publiquen. La comisión de seguimiento de la consulta está suspendida. Y mañana el Parlament ha de designar a los siete miembros de la comisión de control del 9-N. ¿Se votará, pese a la suspensión?

Muchos interrogantes que tienen una respuesta que ayer estaba en boca de todos en el Palau: habrá que hilar muy fino y actuar con pasos cortos, porque Mas ha hecho de la pulcritud democrática y legal uno de los pilares de su actuación. «Lo que estamos haciendo no es ilegal porque, de acuerdo con la legalidad, la Generalitat puede actuar, y antes de actuar, escuchar», resumió ayer, insistiendo en que se trata de dar permiso al Govern no para proclamar la independencia, sino para iniciar una iniciativa política legal. Cambiar la Constitución, por ejemplo, aunque el president no lo explicitó.

Hoy el Govern tiene una reunión ordinaria y allí abordará el territorio desconocido en el que -en palabras de Mas hace unas semanas- ahora ya ha entrado plenamente. Cabe recordar que más de un conseller (la vicepresidenta, Joana Ortega, y el titular de Territori, Santi Vila, concretamente) han manifestado este verano que no hay margen para desobedecer la ley y que, por tanto, en circunstancias como las que ya se están viviendo, la consulta no podría llevarse a cabo.

Pero una de las claves ahora será la de atribuir toda la responsabilidad, desde el punto de vista de Mas, al Estado. De ahí el discurso de ayer del president, centrado en cargar contra Rajoy: «El Gobierno es el que esta obstaculizando seriamente la legalidad catalana y poder votar, con la presentación del recurso, que no es obligatorio».

ERC, FIRME / Pero el Govern tiene en el otro extremo a ERC, que ayer siguió firme en su papel de punta de lanza si no de la desobediencia, sí de la firmeza en cuanto a la voluntad de votar. Los republicanos presentaron ayer su campaña (Vull ser lliure, Vull un nou país) para el 9-N, vídeo incluido, en favor del sí-sí, en el contexto de la plataforma unitaria que promueven la Assemblea Nacional Catalana (ANC) y Òmnium Cultural.

La secretaria general del partido, Marta Rovira, anunció que los republicanos seguirán adelante con su campaña a pesar de la prohibición  del Constitucional que, en el momento en que se produjeron sus palabras, aún no se conocía. El eje principal de la campaña, según el vicesecretario general, Lluís Salvadó, es transmitir «un mensaje de ilusión y en positivo». En el vídeo no aparece la palabra «independencia» ni tampoco una petición de voto, pero en los elementos visuales figura una urna con papeletas de votos.

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Horas antes, el líder del partido, Oriol Junqueras había afirmado en Catalunya Ràdio que ninguna sentencia del TC acabaría con el proceso soberanista. «El proceso se inició en julio del 2010, precisamente, con una sentencia del TC, la del Estatut. Y, por tanto, no será otra sentencia del TC la que ponga final a esto», señaló. «No es una sorpresa ni una novedad que este tribunal esté en contra de la voluntad mayoritaria del pueblo de Catalunya», sentenció.

Junqueras reiteró sus pasadas llamadas a la desobediencia porque mientras «los partidos españoles» no permiten que se vote, los independentistas consideran que «es un derecho inalienable y lo que haremos es votar, desobedecer significa votar».