05 jun 2020

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¿Era solo un cacique?

JOAN TAPIA

Desde su condena, en consejo de guerra, es un mito. Recuerdo las pintadas que rezaban «Llibertat Jordi Pujol» cuando tenía 15 años. ¿Cómo juzgarle hoy? Le conocí en 1971 en una reunión clandestina en casa de Joaquim Ferrer (entonces pujolista, luego del PSC, más tarde 'conseller' de Cultura de Pujol). Aquella noche no me impresionó, pero luego detecté una fuerte personalidad y una firme voluntad política. Hasta las elecciones del 77 le frecuenté algo, no demasiado, porque yo me alineaba con el socialismo de Josep Pallach. Le volví a tratar (tampoco demasiado) desde 'La Vanguardia', de 1987 al 2000.

A media tarde del 25 de julio, vi en el móvil la alerta de un comunicado en el que Pujol reconocía que su esposa y sus hijos recibieron una herencia irregular de su padre, Florenci Pujol, y que él delegó la gestión a una persona de confianza hasta la mayoría de edad de uno de sus vástagos. Me quedé estupefacto. Eran antiguos los rumores sobre sus hijos pero, ¿qué era eso de una herencia de 1980? Por el contrario, ayer, al ver su comparecencia en el Parlament, no me sorprendí. Lo esperaba. No abordó ninguna de las sospechas que han saltado a las portadas y han provocado un gran tsunami y mostró más malhumor del previsible al responder a los diputados, incluso a los que con extrema corrección, como Gemma Calvet, Miquel Iceta y Joan Herrera, le plantearon preguntas elementales. No supo esconder su prepotencia... o quizás fue su manera de eludir el fondo de la cuestión sin confesar que huía.

El diario 'El Mundo', que desde hace tiempo esgrime informaciones escandalosas y no probadas (aunque pueden ser ciertas) sobre la familia Pujol, publicó el 7 de julio una información precisa sobre cuentas en Andorra de Marta Ferrusola y algunos de sus hijos. Eran datos relevantes. En mi opinión, y también en la de Ernesto Ekaizer, más irrebatibles que otros sobre Jordi Pujol Ferrusola. Por eso la familia se apresuró a regularizar los fondos en la Agencia Tributaria. Se habían retratado y la confesión de Pujol del 26 de julio brindaba la explicación -cierta o no, eso es otra cosa- del origen de los fondos. Que podía servir también si surgían más activos o más dinero. ¿Cómo demostrar que Jordi Pujol Ferrusola no había sabido hacer crecer una fortuna heredada? Y lo mismo valía para otros hijos, como Josep (el segundo) y Oleguer (el más joven), que se mueven bien en el mundo de los negocios. La familia se dotó de un acreditado abogado, Cristóbal Martell, que sabe defender bien a sus clientes. Además, en Andorra no hay delito fiscal y nadie puede ser condenado solo por tener allí dinero regularizado.

Esta es la estrategia y por eso Pujol no podía explicar nada en el Parlament. Solo debe hablar -lo menos posible y si es citado- en el juzgado. Y puede no serlo porque no hay nada a su nombre. Solo es culpable del pecado original (un segundo lo condiciona todo, dijo el viernes) de 1980. Puede que la confesión de Pujol sea cierta. Pero entonces, ¿por qué recurrir en Andorra -en base a violación del secreto bancario- para que niegue a la justicia cualquier información?

INDIGNACIÓN COMPRENSIBLE

Cuando se coge a alguien en falso -las cuentas de Andorra- la sospecha de otras posibles ocultaciones, como las de que la familia ha movido más de 581 millones en el extranjero en los últimos cinco años, ganan credibilidad. Sí, las publica un diario opuesto al nacionalismo, pero el mismo que reveló las cuentas en Andorra que han resultado ciertas. Y sorprende que el hijo pequeño, Oleguer, compre por más de 2.000 millones de origen desconocido oficinas del Banco Santander y de Bankia. Las indignación de la opinión pública es comprensible tras saberse que el fundador y líder de CDC, que daba continuas lecciones de moral y ejercía de padre espiritual de Catalunya, no regularizó una fortuna de 140 millones de pesetas de 1980 (entonces era mucho dinero) porque un mal momento lo tiene cualquiera.

Creo que Jordi Pujol ha sido un hombre que ha querido 'construir' Catalunya. En 1960, los especuladores no iban a la cárcel por antifranquistas. Luego ha sido un buen político que ha ganado muchas elecciones porque los ciudadanos han creído en sus propuestas. Y sus gobiernos no han actuado de forma muy diferente a los europeos de centro-derecha. Su papel en la política española ha sido muchas veces positivo. Pujol es además un hombre que conoce muy a fondo la política y la economía pero... Una vez dije que cuando hablabas con él no acababas de saber si estabas ante Helmut Schmidt (el serio político alemán) o ante un cacique italiano. Analizaba la política de Margaret Thatcher con brillantez, pero montaba en cólera ante una información crítica sobre algún familiar próximo. ¿Y si era la dos cosas a la vez, Helmut Schmidt y cacique?

¿Corrupto? Nunca noté ni el más mínimo síntoma de interés por el lujo (en los restaurantes pedía agua del grifo). Quizás en el fondo hay algo de drama familiar. El miedo de su padre en la España que acababa de enterrar a Franco es creíble. Y el viernes dijo que era un hombre rico y que se dedicó a la política por su catalanismo. Me acordé de que alguien -muy próximo a él- me dijo que la familia le recriminaba (a Pujol) que se hubiera arruinado por culpa de la política. La frase: "Tus hijos tienen derecho a rehacer la fortuna que tú perdiste por la política".

Quizás Pujol, un político duro y de primera, de tentación autoritaria -con derecho a mandar porque era quien debía liderar Catalunya (tendencia a la megalomanía)- ha sido también un padre consentidor. Más ocupado en proteger y propulsar a sus hijos que en educarlos.