Las otras tensiones soberanistas de España

La demanda de independencia existe también fuera de las comunidades autónomas históricas, aunque la mayoría tienen escaso respaldo

Artur Mas mira bajo una carpeta en el Parlament, junto a la vicepresidenta Joana Ortega.

Artur Mas mira bajo una carpeta en el Parlament, junto a la vicepresidenta Joana Ortega. / Alberto Estévez (EFE)

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EDUARDO LÓPEZ ALONSO / BARCELONA

La demanda formal de una ley de consultas por parte del Parlament de Catalunya anima otra caja de los truenos en una España marcada por demandas soberanistas de toda índole. Cierto que la mayoría de esas pintorescas reclamaciones no disponen de respaldo mayoritario aparente (ni refrendado en las urnas o en los parlamentos), pero en cualquier caso no dejan de llamar la atención.

Además de Catalunya y el País Vasco, la geografía española está plagada de ejemplos de demandas de mayor autonomía política y económica frente a Madrid. Las tensiones soberanistas, aquellas relacionadas a una porción territorial, se encuentran también en los lugares más insospechados. Al margen de pedanías, segregaciones barriales y conflictos vecinales, otras demandas de tipo regional aparecen.

Y es que Catalunya y País Vasco están al frente de las naciones históricas dentro de España, pero en Galicia, Canarias y Navarra también hay independentistas. Lo mismo que en Valencia, Baleares, Asturias, Aragón o Andalucía. Lo que diferencia a todos esos movimientos es, al margen de posibles justificaciones históricas, el número de seguidores o apoyo social que despiertan.

DEMANDA DE AUTONOMIA ECONÓMICA

En Cantabria, Navarra o La Rioja hay ciudadanos que reclaman mayor autonomía y mayores transferencias. También en León proponen independizarse de Castilla; en Málaga también hay quien exige una autonomía con respecto a Andalucía, y la Andalucía oriental reivindica sus características propias con respecto al resto de la Comunidad Autónoma.

NACIONALIDADES HISTÓRICAS

Se consideran como nacionalidades históricas aquellas comunidades autónomas con una identidad colectiva, lingüística o cultural diferenciada del resto de España. Pero lo cierto es que cada comunidad tiende a ensalzar las diferencias más que las similitudes y las exigencias de trato diferencial proliferan y saltan a la palestra a la mínima.

SIN CAUSAS GENÉTICAS, LOS GARCÍA PROLIFERAN

Los apellidos no importan y no es precisamente la genética la causa de ninguna disputa que haya desembocado en tensiones soberanistas en España. Basta curiosear entre los apellidos más usuales de España. Los García son los más numerosos, 1,47 millones de españoles ostentan ese linaje como primer apellido. También es el primer apellido en la mayoría de provincias (incluidas Barcelona, Tarragona, Lleida, Girona, Madrid...). La reclamaciones soberanistas emanan más de la política y del sentimiento de pertenencia que de los apellidos, aunque curiosamente pocos gobernantes tienen los apellidos más usuales (el poder es cosa de minorías, ya se sabe).

CAFÉ PARA TODOS

El renococimiento autonómico de la transición permitió más transferencias y competencias para Catalunya, País Vasco y Galicia. Pero en el marco de ese diseño de 'café para todos' y competencias autonómicas distribuidas para la mayoría, existen corrientes independentistas en los lugares más insospechados de España que reclaman más para su territorio.

ARAGÓN Y SU LAPAO

El nacionalismo aragonés es un movimiento político y social que defiende que Aragón tiene historia, idioma, leyes y cultura propias suficientes para tener una mayor autonomía e incluso para conformar una nación independiente. Fundamenta sus bases ideológicas sobre la historia medieval del Reino y la corona de Aragón y su singularidad como reino medieval. El caso es que el catalán de la franja hasta ha acuñado una denominación propia (lapao) en el marco de iniciativas respaldadas por la derecha contra los filocatalanes. Pero el independentismo aragonés está relacionado también con otros frentes políticos, pese a que la izquierda tiende en teoría más al internacionalismo que al nacionalismo en sus versiones más puristas.

IZQUIERDA E INDEPENDENTISMO

Algo parecido pasa con Asturias, cuyos movimientos independentistas están respaldados fundamentalmente por corrientes de la izquierda (con lengua propia, el bable). También el independentismo extremeño está vinculado a la izquierda. Sus integrantes son tan defensores de la independencia de extremadura y la variante lingüística propia, como de España. 

EL VALLE DE ARÀN

El nacionalismo aranés es otro de los que reivindica la creación de un pacto de libre unión con Catalunya. Y es que además de valle geográficamente aislado, el Aràn tiene su lengua, el aranés, y una cultura y una identidad diferenciada. Formaba parte del Reino de Aragón, fue anexionado a la provincia de Lleida tras la división provincial de 1833. Y, pese a que formó parte de Aragón durante muchos años, tradicionalmente es occitano. Obviamente, no se recuerdan grandes manifestaciones de demanda de independencia por parte de los araneses, pero siempre ha existido la reclamación de un trato especial por parte del Govern 'de Barcelona'.

NACIONALISMO DE NUEVA CREACIÓN

El peso de la historia no es precisamente el baluarte que defiende el denominado cantabrismo o anhelos de independencia de esta comunidad del norte de España. Antes de los años 70 no hubo ningún partido político o asociación nacionalista en Cantabria. Ahora el Conceju Nacionaliegu Cántabru, que no tiene representación parlamentaria, impulsa la independencia con el 0,36% de los votos.

NACIONALISMO FUTBOLERO

También existe un movimiento murcianista,que afirma la existencia de la nación murciana y que está centrado en la asociación Jarique y una parte de la afición del equipo de fútbol Club de Accionariado Popular Ciudad de Murcia.

EL NACIONALISMO MESETARIO

Uno de los polvorines soberanistas más interesantes de la geografía hispana está precisamente en el centro geográfico. El mancheguismo moderno propugna la existencia de una región geográfica, histórica, económica y etnológica en La Mancha completamente diferenciada de las regiones limítrofes, generalmente identificada con las actuales provincias de Albacete, Ciudad Real, Cuenca y Toledo. Las tesis pancastellanistas tienden a integrar a las zonas mesetarias y algo más.

LEONESISMO

Frente a estos, el leonesismo es un movimiento cultural y socio-político regionalista que persigue el reconocimiento de parte de los territorios del antiguo reino de León (el País Leonés o Región Leonesa, con las provincias de León, Zamora y Salamanca), como región y nacionalidad histórica y su establecimiento en comunidad autónoma propia, separada de la actual autonomía de Castilla y León.

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CUESTIÓN DE FRONTERAS

El amor a la tierra lleva generalmente al conflicto con las comunidades vecinas. Así, las relaciones entre Salamanca, Valladolid y Palencia pueden echar chispas, entre cántabros y vascos, entre asturianos y gallegos... La buena vecindad se lleva menos de lo que se piensa. De llegar a consulta, algunos piensan que Cáceres y Badajoz se independizarían una de la otra, y que alguna isla afrontaría la declaración unilateral de independencia como forma de poner más millas marinas con la isla de enfrente o con la Península.