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Mas se compromete a «no defraudar» al pueblo catalán

El presidente de la Generalitat, Artur Mas, durante la tradicional ofrenda floral al monumento a Rafael Casanova.

El presidente de la Generalitat, Artur Mas, durante la tradicional ofrenda floral al monumento a Rafael Casanova.

FIDEL MASREAL / Barcelona

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«President, ponga las urnas». Este fue el inequívoco mensaje que lanzó la líder de la Assemblea Nacional CatalanaCarme Forcadell, desde el atril con centenares de miles de manifestantes a sus espaldas. Mas entomó el reto, de dimensiones cada vez más masivas. Compareció de imprevisto en el Palau de la Generalitat dos horas después para afirmar: «Me siento muy comprometido a no defraudar a nadie y hacer la mejor tarea posible para que este pueblo salga adelante porque se lo merece».

El Govern y CiU se felicitaron efusivamente por el éxito de la manifestación. Los dirigentes de CDC, tras la consecución de la V en Barcelona, exclamaban: «Tenemos un país impresionante». Y Mas expresó también este sentimiento en su comparecencia, esta vez sin preguntas. «Creedme si os digo que me siento orgulloso de ser presidente de este país», proclamó.

Hace dos años, tras la masiva manifestación independentista de la Diada, Mas cambió de inmediato su defensa del pacto fiscal para hacer suyo el clamor en favor del Estado propio. «Hemos ofrecido la imagen de la mejor Catalunya. Una nación que, para progresar, necesita tener un Estado». Fue un giro radical en la hoja de ruta convergente.

Ayer, el president también se puso a favor de la corriente expresada en las calles de la capital catalana. Y usó este potencial para hacer un enésimo emplazamiento al Gobierno de Mariano Rajoy para que «finalmente acepte negociar y sentarse en una mesa» para establecer las condiciones en las que se debe celebrar la consulta a los catalanes.

Emplazamiento a la unidad

Mas se declaró impresionado por la muestra de «civismo, tolerancia, buenas maneras y sonrisas» de la manifestación en Barcelona. Y puso este impacto al servicio de un llamamiento explícito a favor de la unidad política para hacer posible el 9-N: «El llamamiento a la unidad nos compromete a todos, a mí como president, al Govern. Y ha de comprometer a las fuerzas políticas». El líder de CiU pidió que no se «resquebraje» el consenso por el interés partidista. Un mensaje cuya enjundia se entiende a la perfección al recordar que ERC está llamando a la desobiediencia si el Tribunal Constitucional suspende la consulta, que desde hace meses la CUP también lo plantea, y que, en cambio, ICV-EUiA pide garantizar que la consulta reciba un apoyo significativa de votantes.

Todo ello mientras CiU evita concretar qué hará si el TC suspende la convocatoria, pero que insiste (lo hizo de nuevo ayer el coordinador general de CDC, Josep Rull) en que «hay que poner las urnas, pero ponerlas bien». Rull, tras la manifestación, insistió en que el 9-N puede sacarse adelante al amparo de la ley de consultas y al principio democrático. Pero recordó que el resultado debe ser reconocido internacionalmente.

Rull desvió hacia el Gobierno del PP la responsabilidad de «mover ficha». Y el portavoz del Govern, Francesc Homs, solicitó a Rajoy que «no dé la espalda» a la petición de la sociedad catalana. Homs reclamó a Rajoy «que se deje de metáforas», dado que ayer defendió la unidad de España bajo el argumento que ello permite que «un andaluz lleve el corazón trasplantado de un catalán».