Los enredos de la familia

Todos los Pujol Ferrusola salvo la hija menor se han visto salpicados por algún escándalo

De izquierda a derecha, Jordi, Marta, Josep, Pere, Oriol, Mireia y Oleguer, en el domicilio familiar en 1977.

De izquierda a derecha, Jordi, Marta, Josep, Pere, Oriol, Mireia y Oleguer, en el domicilio familiar en 1977. / EFE

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R. J.
BARCELONA

El nombre de Marta Ferrusola centró una intensa polémica en 1994 cuando se conoció que su empresa de jardinería, Hidroplant, de acuerdo con la directiva del Barça y la constructora Ferrovial, había sido la responsable de colocar un nuevo césped en el Camp Nou que convirtió el terreno de juego en un patatal. Hasta entonces, solo unos pocos miembros de la familia del expresident Jordi Pujol se habían visto salpicados por escándalos de más enjundia. Nadie se acordaba de que el abuelo Florenci Pujol había sido condenado en 1959 por evadir capitales a Suiza, mientras que el padre había salido absuelto del caso Banca Catalana y tampoco habían hecho mella en su potencia electoral otros episodios como el caso Casinos.

A mediados de los 90, sin embargo, la prensa ya empezaba a poner la lupa sobre los negocios de la figura emergente de Jordi Pujol Ferrusola, el primogénito. Años después, fue la policía quien se puso tras su pista y empezaron a aflorar todo tipo de asuntos turbios que han acabado con su imputación por blanqueo de capitales y delito fiscal.

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También en aquellos años la oposición empezó a criticar las adjudicaciones a dedo que logró de la Generalitat la hija mayor, Marta, que es arquitecta. Después pasaría lo mismo con Josep y Pere, uno consultor en tecnologías de la información y otro consultor medioambiental.

Más tarde llegaron la imputación en el caso ITV de Oriol, el único que fue político, y la apertura de diligencias a Oleguer por sus operaciones inmobiliarias. La hija pequeña, Mireia, que es fisioterapeuta, queda ajena a toda polémica.