REUNIÓN EN LA MONCLOA

Rajoy y Mas se reúnen con la única expectativa de mantener el diálogo

Los entornos de ambos presidentes coinciden en no revivir el cerrojazo de septiembre de 2012

El Govern quiere la consulta y nueva financiación y la Moncloa solo ofrecerá medidas de liquidez

Las manos de los presidentes Mariano Rajoy y Artur Mas antes de estrecharse en septiembre de 2012, la última reunión pública que protagonizaron.

Las manos de los presidentes Mariano Rajoy y Artur Mas antes de estrecharse en septiembre de 2012, la última reunión pública que protagonizaron. / DAVID CASTRO

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GEMMA ROBLES / FIDEL MASREAL / Madrid / Barcelona

Después de tantos meses de espera, tanta tensión entre el Gobierno central y el catalán, tantos pasos en falso y tantos si quieres verme llámame tú desde un lado y el otro, Mariano Rajoy y Artur Mas se reúnen hoy por fin en la Moncloa. Sin ocultárselo a la prensa y, por tanto, a los ciudadanos. El president de la Generalitat llega a Madrid en plena resaca del 'escándalo Pujol' -aunque sus colaboradores aseguran que eso no le resta un ápice de fuerza- con la intención de reclamar que se le permita convocar un referendo dentro de la legalidad y que, por tanto, no se recurra la ley de consultas. Rajoy recibe a su invitado sin albergar dudas de que esa consulta no se producirá jamás bajo su mandato, por coincidir el poder ejecutivo (su Gobierno), el legislativo (las Cortes) y el judicial (el Tribunal Constitucional) en que, de llevarse a cabo, se vulneraría la Carta Magna. Una tesis que ha quedado claro que también comparte el nuevo líder del PSOE, Pedro Sánchez, quien, sin embargo, sigue apostando por una reforma constitucional en clave federal que Rajoy no apoya.

Según fuentes consultadas en el Palau y en la Moncloa, está previsto que hoy Mas reclame a su interlocutor que le ofrezca una fórmula alternativa para poder celebrar la consulta. Ante esto, es más que probable que el presidente del Gobierno se enroque en que él no tiene por qué mover ficha para deshacer un entuerto del que no se siente responsable, ni en el fondo ni en la forma: en el fondo, porque el PP nunca ha asumido la responsabilidad que se le achaca desde Catalunya por haber recurrido en su día el Estatut .Y tampoco en la forma, porque Rajoy no oculta la indignación que le produjo enterarse por la prensa de que Mas ya tenía fecha y preguntas para el 9-N.

Así las cosas, ¿cabe algún acuerdo de mínimos entre ambos?. El de comprometerse a seguir explorando las vías de diálogo hasta el final, sin dar cerrojazos ante la opinión pública como el de septiembre de 2012.

"Gestos mínimos"

En aquella ocasión, Mas se desplazó a la Moncloa a reclamar a Rajoy un pacto fiscal específico para Catalunya. El jefe del Ejecutivo se negó rotundamente y se limitó a «tomar nota» de los problemas de tesorería que le enumeró el jefe del Govern, sin ofrecer soluciones concretas. La cita resultó más tensa de lo esperado y Mas advirtió de que, a partir de entonces, Catalunya haría «su camino». La traducción práctica fue un adelanto electoral tras una multitudinaria Diada y el inicio del desafío soberanista.

Mucho ha llovido desde aquella entrevista. Rajoy y Mas se han visto incluso alguna que otra vez en privado, sin lograr acercamientos. Ahora, los equipos de ambos presidentes comparten que es momento de cuidar las formas y de ofrecer algún gesto, por pequeño que sea. Desde la Generalitat, se evitará esta vez plantear una conversación de un solo punto, de forma que, además de la consulta, se reclamará al Gobierno un nuevo modelo de financiación que garantice los servicios públicos y prestaciones como la de dependencia; la desaparición de lo que se entiende como «ataques» al catalán y la inmersión lingüística en las escuelas y el respeto a las competencias.

Por su lado, Rajoy, que no reformará el modelo de financiación como prometió en su día, tiene intención de hacer balance económico; de repasar la situación concreta de Catalunya (con la publicación de fondo de sus balanzas fiscales, que reconocen un déficit fiscal catalán de más de 8.000 millones) y de adelantar detalles sobre  medidas de liquidez que se concretarán mañana, en el consejo de política fiscal y financiera (CPFF).

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El FLA y la dependencia

En este contexto, el Gobierno prevé reestructurar el Fondo de Liquidez Autonómica (FLA) para mejorar sus condiciones, además de alargar los plazos de devolución de liquidaciones negativas. Según ha podido saber este periódico, el Ministerio de Hacienda también trabaja en un plan que afecte a todas las administraciones para garantizar la dotación financiera a servicios como los de la dependencia u otras materias sensibles. Estas cuestiones pueden estar sobre la mesa en la esperada reunión -ya se verá si útil- de Rajoy y Mas.