08 ago 2020

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Geometría variable

El PPC, tan residual como ERC

Joan Tapia

Lo primero que dice es que le encanta el formato de Catalunya 2014, el ciclo de encuentros de ciudadanos con los líderes políticos catalanes que organiza EL PERIÓDICO. Le recuerda el gran programa Tengo una pregunta para usted, de TVE. El frente femenino pide la palabra. Una lectora de algo menos de 40 años y aire responsable le pregunta si no le inquieta que las españolas tengan que volver a ir a Londres a abortar. Otra, más incisiva, considera inhumano forzar a una mujer a convivir nueve meses con un ser vivo que lleva dentro si no lo desea o no lo puede tener. Y más si tiene alguna malformación.

Sigue la lluvia contra el proyecto de ley de Gallardón. Alicia se le tuerce algo el gesto. Había que cambiar la ley de Zapatero. El PP lo llevaba en su programa y no se puede permitir que las chicas de 16 años aborten sin el permiso familiar. Estamos solo ante un proyecto que se va a mejorar. En las malformaciones, del visto bueno de dos facultativos se va a pasar a uno. Pero el frente femenino insiste: van a prohibir el aborto y al mismo tiempo se restringen las ayudas a la maternidad y a las guarderías. Alicia combate, pero... Y confunde (¿intencionadamente?) la ley de plazos de Zapatero con la anterior de Felipe González. La lluvia dura 45 minutos hasta que el director de EL PERIÓDICO, inquieto porque hay otros temas que tratar, ordena el cambio de tercio. La líder del PP catalán se ha defendido con más combatividad que convicción y eficacia. ¿Por qué el PP se ha infligido a sí mismo el autogol del proyecto de ley del aborto en un momento de crisis económica y desafección?

Pasamos a los recortes. Han sido inevitables porque no puedes gastar lo que no tienes y España pasó de un superávit presupuestario a un déficit del 11%. No se podía seguir así. También el Gobierno socialista de Hollande en Francia tiene que recortar 50.000 millones. Si la economía vuelve a crecer -y no hay duda de que, pese a que todavía no se puede cantar victoria, vamos a mejor-, entonces será posible corregir los recortes. Y el dinero no se ha dado a la banca -en realidad la crisis ha sido de las cajas de ahorros-, no ha ido a los consejos de administración, sino que ha salvado los ahorros de los depositantes e impedido el colapso financiero. Todas las cajas que han ido mal han sido nacionalizadas y ahora su venta hará que a los contribuyentes les cueste menos el salvamento bancario. En otros países las decisiones se tomaron antes, aquí hubo que esperar a que el PP ganara las elecciones. En el capítulo de recortes Alicia ha ganado terreno. Quizá no ha convencido, pero ha desplegado el paraguas con convicción.

El último capítulo lo abrió un activo independentista. ¿Por qué el PP tiene miedo de que los catalanes voten en una consulta? Sánchez-Camacho dice que el PPC representa a medio millón de catalanes. El inquieto la interrumpe: «Ustedes son residuales». «¿Residuales nosotros? Solo se lo acepto si dice que somos tan residuales como ERC. En las elecciones tuvimos 471.000 votos frente a 497.000 de Esquerra. Hubo un empate por el segundo puesto entre el PSC (525.000 votos), Esquerra y

nosotros».

El sistema de financiación

Siguió. Un referendo debe hacerse de acuerdo con la ley y nadie puede saltársela. Nueva interrupción: «El pueblo está por encima de la ley y ha habido grandes manifestaciones». Alicia sigue: las manifestaciones y las encuestas no son elecciones y tras la sentencia del Constitucional -dicen que el gran pecado del PP- el señor Mas gobernó dos años gracias a sus votos y solo se lanzó a la consulta cuando tuvo miedo a hacerse impopular con los recortes.  Ha crispado a la sociedad y  en la campaña de las elecciones europeas 70 sedes del PP han sido agredidas.

Está lanzada. La consulta ilegal no se hará y es irresponsable crear falsas expectativas. El camino es el diálogo leal entre los dos gobiernos. Lo urgente es un mejor sistema de financiación para Catalunya, y ya ha dicho que debería respetarse el principio de ordinalidad. ¿El del Estatut? Si el PP hubiera tenido entonces la actitud que ahora expresa Sánchez-Camacho quizá las cosas serían hoy diferentes.