entrevista con el Historiador hispanista y biógrafo del Rey

Paul Preston: "El Rey ha pasado el bulto de Catalunya a su hijo"

El historiador hispanista Paul Preston, fotografiado en un céntrico hotel de Madrid.

El historiador hispanista Paul Preston, fotografiado en un céntrico hotel de Madrid. / DAVID CASTRO

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IOLANDA MÁRMOL / Madrid

'Juan Carlos. El rey de un pueblo' es el título de la biografía que Paul Preston hizo del jefe del Estado. Este historiador nacido en Liverpool en 1946 es, probablemente, uno de los mayores expertos en la historia contemporánea de España. También es biógrafo del dictador Francisco Franco.

-Ha dicho usted que no se acaba de creer que el Rey haya tomado la decisión de abdicar en enero.

-Ya en su día, él había anunciado que no pensaba abdicar y, en realidad, el anuncio lo ha hecho justo después de las elecciones. Hay muchas posibilidades: el deterioro de salud, los resultados electorales... Porque si se trasladasen a las elecciones generales, quizá sería más difícil hacer el traspaso de funciones a su hijo y, por eso, lo aceleró.

-¿Cree entonces que tiene prisa por el posible fin del bipartidismo?

-No lo sabemos, pero es una posibilidad.

-¿Abdica demasiado tarde? El CIS le da una nota de 3,7 a la Monarquía.

-Para decidir si fue tarde o no tendremos que ver antes un éxito o un fracaso de su hijo. No está mal que abdique ahora y, sí, tal vez hubiese sido mejor antes, pero hay que esperar a ver qué tal le va a su hijo, por lo menos un año.

-¿Cree que se va por la puerta de atrás de la historia?

-No. La valoración de la Historia, con mayúsculas, va a ser muy positiva para Juan Carlos. El hecho de que los últimos años haya sufrido un tremendo deterioro de popularidad no anula su contribución histórica, los sacrificios que sufrió. La Historia será más que benevolente y habrá alabanzas.

-Miles de personas han salido a las calles para pedir un referendo. ¿Qué opinión le merecería una consulta?

-No lo puedo enjuiciar. Pero es evidente que la gente que más ha sufrido la crisis es la misma que no ha conocido los años de gloria de Juan Carlos. Son los menores de 35 años y eran niños por ejemplo durante el Tejerazo.

-Pero, a su juicio, ¿sería positivo un referendo?

-En este momento de terrible crisis económica, cuando todavía no se han cerrado las heridas de la guerra civil, otro elemento de inestabilidad no sería bueno. La gente pide un referendo pensando en que una República tiene que ser mejor, y no tiene por qué ser así. Los ingleses decimos que mejor diablo conocido que el que está por conocer.

-¿Cuál fue el mayor acierto del Rey?

-Acertó en todas las decisiones que tomó desde la muerte de Franco hasta las elecciones de 1982. Esos fueron sus años de gloria.

-¿Y el mayor error?

-Dejar caer su popularidad, sus errores elefantinos y sus princesas alemanas.

-Errores personales, entonces.

-Depende de lo que se piense por personal. Yo no sé si un rey tiene derecho a una vida personal. Carlos V o Enrique VIII podían tenerla y hacer lo que quisieran. Pero hoy no. Su papel público es muy positivo para la mayoría de historiadores. Pero ha cometido errores, como no tener suficiente cuidado con su imagen pública en los últimos años. En los 30 primeros de su reinado no tenía esos problemas. También hay cosas que no sabemos, como las relaciones financieras que pudiera haber tenido.

-¿Cree que sería positivo para España una reforma de la Constitución?

-Si pensamos en las dificultades que puso el Tribunal Constitucional para el Estatut, creo que va a ser muy difícil. No estaría mal revisar la Constitución, pero no soy optimista. Igual la abdicación es la bomba y desarticula la maquinaria, pero yo soy historiador, no futurólogo.

-¿Qué retos tiene Felipe ahora?

-Tres. El primero no depende de él, y es que se resuelva la crisis económica. Ahí poco puede hacer.  El segundo, mantener su imagen lo más limpia posible y recuperar la popularidad de la Monarquía. Ahí cuenta con la ventaja de tener una mujer no aristócrata y de hacer una vida familiar muy normal. Y el gran reto, que es la cuestión catalana.

-Explíquese.

-Aquí, los escoceses ya han dicho que en caso de ganar la independencia seguirán queriendo que Isabel II sea la reina de Escocia. Creo que en Catalunya es imposible que quieran un rey de ninguna de las maneras, y menos un rey de Madrid. Pero un rey forzosamente debe ser patriota y ocuparse de la unidad.

-Complicado.

-El peligro es que, visto así, el Príncipe va a tener un papel negativo, cuando la situación exige extremada sensibilidad y capacidad de maniobra, y conseguir eso va a ser muy difícil.

-¿Le parece una señal o una casualidad que la Reina estuviese en Nueva York el día en que se hace pública la abdicación?

-No creo que tenga significado en este momento. Sí lo tiene como parte del deterioro de su matrimonio desde hace muchos años. Pero la Reina siempre ha mantenido una relación muy estrecha con Felipe. Ella ha sido muy buena consejera para el Príncipe. No sé si lo seguirá siendo con el reto que tiene por delante.

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-¿El reto de Catalunya?

-Sí. En resumen yo diría que la decisión del Rey es inevitable, positiva y espero que no demasiado tardía, pero el bulto que le ha pasado a su hijo es Catalunya.