LA ENCRUCIJADA DEL SOCIALISMO

El PSC admite mala praxis ante la polémica por el voto inmigrante

El partido asegura que reclutar electores es una práctica legal aunque «no deseable»

La comunidad paquistaní reconoce que animó a participar pero niega consignas

Carmen Andrés y Jaume Collboni, durante el cara a cara en los estudios de Ràdio Barcelona, ayer.

Carmen Andrés y Jaume Collboni, durante el cara a cara en los estudios de Ràdio Barcelona, ayer. / DANNY CAMINAL

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JOSE RICO
BARCELONA

«Cuando asumes el riesgo de hacer unas primarias abiertas, este tipo de cosas pueden pasar». La dirección del PSC de Barcelona se ha visto obligada finalmente a hacer autocrítica ante la controversia desatada por las imágenes de grupos de inmigrantes votando en las primarias del sábado de forma organizada y sin ser conscientes del proceso en el que estaban participando. La autoridad electoral socialista reconoció ayer que hubo una «praxis incorrecta» en algunos puntos de votación, en especial el de la agrupación de Ciutat Vella, donde se concentraron numerosos ciudadanos de origen paquistaní que, según denunció el aspirante derrotado Jordi Martí, habían recibido consignas de voto e, incluso, el sobre con la papeleta y el euro para participar en las primarias.

En un intento de frenar las voces que en las últimas horas le han acusado de estar detrás de este episodio, el ganador de la primera vuelta, Jaume Collboni, planteó a la autoridad electoral la anulación de los votos de esa mesa y las otras dos que Martí puso bajo sospecha, una en Poble Sec y otra en Ciutat Meridiana. El exdiputado jugó con ventaja porque, horas antes, el partido ya había desestimado la denuncia y validado el resultado de la votación, que hizo pasar a la segunda vuelta a Collboni y la concejala Carmen Andrés, ambos afines a la dirección del PSC.

Y es que los socialistas han optado por dar carta de naturaleza a un episodio que «no es deseable ni repetible», pero tampoco «punible», y que en ningún caso ha tenido influencia en el orden en que quedaron los candidatos tras el escrutinio, según aseguró la presidenta de la autoridad electoral, Carmen San Miguel. La federación considera que estos hechos son un peaje que hay que pagar si se cree en el derecho de voto de las personas inmigradas.

«Son colectivos que actúan de forma grupal y eso extraña en una cultura como la nuestra, que es más individualista. No estamos acostumbrados, son grupos que deciden en conjunto hacer lo mismo. Y también nos consta que otros grupos que no son del PSC votaron», apuntó San Miguel en alusión indirecta a los sectores independentistas que apoyaban abiertamente a Martí.

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NO HUBO CONSIGNAS / Preguntado por este diario, uno de los líderes de la comunidad paquistaní en el Raval, Muhammad Iqbal, negó que se hubiesen producido consignas de voto: «Lo único que les he dicho es: 'Id a votar, no perdáis esta oportunidad'». Iqbal explicó que tanto Collboni como Laia Bonet mantuvieron encuentros con la comunidad paquistaní del Raval durante la campaña, pero desmintió que haya habido contrapartidas. Y respecto a la presencia de sobres ya preparados, asegura que en algunos espacios del barrio había papeletas de las candidaturas, informa Fidel Masreal.

En su primer cara a cara, celebrado ayer en la cadena SER, Collboni y Andrés defendieron la limpieza del proceso y censuraron lo que entienden como «prejuicios» o, en algunos casos, «racismo». El exdiputado criticó que «se ponga en duda que gente de origen extranjero no tenga practicas democráticas, no estén organizadas políticamente o tengan derecho a participar y opinar». La regidora rechazó «totalmente los comentarios racistas y ofensivos» contra los inmigrantes y reivindicó que el PSC siga confiando en las primarias.