08 ago 2020

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entrevista con el 'Conseller' de Economia i Coneixement

Andreu Mas-Colell: "Me sorprende que se discuta la viabilidad de un Estado catalán"

AGUSTÍ SALA / RAFA JULVE
BARCELONA

-¿Considera que el Gobierno del PP impulsa la recentralización?

-El Gobierno central es una pared como esas de las de las películas: se mueve y se te va echando encima. En el terreno económico hay una auténtica agresión con la agenda recentralizadora. A veces, en broma, hablo del programa de deconstrucción del Estado de las autonomías. Estoy por proponer un premio a la ley estatal que no recentralice, pero creo que se quedaría sin conceder.

-¿Esa ofensiva se ha acelerado con el proceso soberanista?

-No. Ya viene del inicio de legislatura. Hay dos fuerzas en confluencia. Una es una animadversión profunda a la idea de descentralización. En los órganos del Estado, incluidos los altos niveles, hay una visión uniformizadora. La diferencia se ve anómala. Se quiere dirigir todo desde la burocracia estatal, hasta el último detalle.

-¿Y la otra fuerza?

--Es mucho más política: es la enorme desconfianza hacia Catalunya; algo muy contraproducente desde la óptica española. Un análisis desapasionado coste-beneficio del autogobierno de Catalunya daría un resultado positivo para España porque no tiene nada que perder. En cambio, la política de involución tiene riesgos enormes desde el punto de vista español. Lo estamos viendo.

-Y en ese contexto, ¿el debate sobre las balanzas fiscales es una estrategia? ¿O es improvisación?

-Un poco de todo, pero el resultado final ha sido bueno. Nosotros pedimos los datos y los tenemos. Además, el Gobierno central ha aceptado que las balanzas son relevantes. A partir de aquí todo el mundo hará sus cálculos y se alcanzarán unos consensos básicos. Otra cosa es después qué le interesa a cada uno.

-¿La diferencia entre el cálculo carga-beneficio y el del flujo monetario nos daría lo que le costaría a Catalunya ser independiente?

-No se puede simplificar tanto ni asumir que nos costaría algo.

-¿Qué quiere decir?

-No quiero prejuzgar, pero siempre he dado una respuesta académica: es evidente, y me sorprende que alguien lo discuta, que Catalunya podría ser un Estado perfectamente viable. Cualquier coste, hacia adonde sea, es un coste de transición, y ese coste no lo puedo estimar.

-¿Con la discusión de las balanzas no se dilata la de la financiación?

-Se podría ver así, pero se debe debatir ya. El Ministerio de Hacienda ya dijo que se empezaría a discutir después de la reforma fiscal, hacia la primavera. Hay que hacerlo deprisa. Y el nuevo método debería tener efectos retroactivos para todo el 2014. El nuevo modelo representará más recursos para Catalunya. Hay que fijarse en los recursos que se produzcan en una situación normalizada, no de crisis. No debemos caer en la trampa de que hay que cubrir el expediente del 2014 y después ya nos preocuparemos.

-¿Y qué hay que hacer?

-Buscar un sistema estable que anticipe el comportamiento en una situación económica normalizada, sobre todo en la recaudación, que ha caído mucho durante la crisis. La decisión fundamental es cómo se reparten los recursos entre las responsabilidades de la Administración central y las autonomías, y las de estas últimas (educación, sanidad, bienestar social, seguridad y justicia en el caso de Catalunya) están infrafinanciadas.

-¿No podemos entrar en una competición de balanzas fiscales?

-Cada uno que haga lo que quiera. Cuanta más discusión, mejor. Además, quedará claro que Catalunya es contribuyente neto y colabora en el buen funcionamiento del Estado con muchas ideas. Ya renunciamos a mucha influencia, pero al menos queremos autogobernarnos.

-¿A qué se refiere?

-Pues que para muchos de nosotros la prioridad no es ofrecer ideas para la regeneración de España. Si me preguntan a mí, tengo muchas, puedo hacer de consultor. Pero ya hemos pasado por ese momento. Muchos de nosotros estamos concentrados en preservar el autogobierno. Si se reconociera, quizá podríamos pensar en cómo contribuir, pero cada vez que lo hemos intentado hemos generado oleadas de anticatalanismo. Pues, oigan, si nuestras ideas no les interesan, vale, pero como mínimo déjennos hacer, porque contribuimos al barco común. No sé si mucho o poco, pero estamos en situación distinta a la de Escocia. Estamos contribuyendo y, en frente, tenemos esa pared que nos empuja y restringe el autogobierno.

-Si se pactara un modelo satisfactorio para la Generalitat, ¿daría por acabado el proceso soberanista?

-Una cosa no tiene que ver con la otra. Catalunya, con más o menos soberanía, necesita recursos para atender sus responsabilidades. Y no hay razón política por la que esto no se deba entender. El ministerio considera que los catalanes somos españoles, y yo no le discutiré. Por tanto, se nos debe atender como corresponde. El proceso alude a temas de autogobierno y el tema de recursos por la fiscalidad no es lo mismo. Aunque no digo que no esté relacionado, por eso hemos hablado de todas las leyes recentralizadoras que nos están aplicando.

-¿Cerrarán el año muy lejos del 1,5% del PIB establecido?

-Quedaremos por encima, pero espero que no muy lejos.

-En los presupuestos también se destinan cinco millones a «procesos electorales y consultas populares». Se entiende que es para la consulta, pero ¿podríamos incluir unas elecciones anticipadas?

-Esa pregunta tiene truco. Usted quiere que le hable de la posibilidad de elecciones anticipadas y no lo haré. Pero en la medida en que en el horizonte puede haber procesos de consulta o electorales, esa partida servirá para ello. Es una partida muy pequeña y está en todos los presupuestos porque siempre puede haber consultas o elecciones...

-Se lo pregunto directamente: ¿usted descarta que este año o en el primer trimestre del 2015 haya elecciones autonómicas?

-Yo no descarto nada. Sería de mal político descartar nada, pero la voluntad política de este Govern es agotar la legislatura.

-En el tema de la consulta, ¿se puede aplicar el símil de la pared móvil del Estado que usted comentaba antes? ¿Cada vez presiona más el Gobierno central para que no se haga?

-Sí. Yo he mencionado lo de la pared que se nos viene encima en el aspecto económico porque a veces la gente no es consciente de eso. Pero la agresión es en todos los frentes. La agresión lingüística es muy seria, la de la Administración local lo es. Yo les hablo de economía porque soy el responsable, pero en esos otros ámbitos es escalofriante.

-Sobre el FLA, se han aprobado 6.347 millones: 4.387 de vencimientos y 1.960 de déficit...

-Eso no quiere decir que no sigamos reclamando los más de 700 millones que nos faltan del año pasado. Y coincidimos con Andalucía en que las condiciones del FLA son duras, ellos dicen «leoninas». No tenemos otra opción que el FLA, pero no renunciamos a las impugnaciones que estén en nuestra mano para defender en los tribunales nuestras competencias constitucionales.