Tribuna

'Sí' a la consulta, 'no' a hacerla imposible

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Jaume Collboni, Juli Fernández, Núria Parlon, Alícia Romero y Xavier Sabaté

Vivimos inmersos en una profunda crisis económica y de valores, con gravísimos efectos sociales que los gobiernos de la derecha han convertido en más desigualdad y retrocesos en derechos y libertades. Una crisis que los ciudadanos pagan perdiendo el trabajo, la vivienda o el acceso a unos servicios públicos básicos de calidad.

A todo esto, en Catalunya se suma la crisis nacional. Una insatisfacción general por el actual modelo de Estado, que compartimos en el PSC, generada por un sistema de financiación insuficiente e ineficaz y el recorte de competencias que ya se inició con el Estatut. Agravada por un Gobierno del PP con una agenda política de recentralización, de aniquilación de derechos sociales, e irrespetuoso e incluso beligerante con realidades nacionales como la catalana.

Por otra parte, CiU, condicionada por la agenda de ERC, ha emprendido un camino que, en lugar de favorecer y conseguir el diálogo, el acuerdo y una salida democrática, lo dificulta e imposibilita. Es una vía que provoca desunión, división en el seno de la sociedad catalana, enemistad con el resto de España y desconfianza en el contexto internacional y en los mercados. Una vía que ha supuesto anular la acción de gobierno en áreas claves como la económica y social, la máxima expresión de la cual han sido los recortes.

El PSC tiene una alternativa propia por el cambio de relación con el resto del Estado que ha defendido en primera persona Pere Navarro: una reforma constitucional en clave federal compartida con el resto de los socialistas de España . Y que para nosotros se resume en una idea: rehacer el pacto constitucional de 1978. Somos conscientes de las dificultades de nuestra propuesta y asumimos el reto de hacerla creíble y, sobre todo, viable.

La votación del día 16 en el Parlament no era derecho a decidir  o no, era una propuesta de CiU-ERC-ICV pidiendo al Congreso que se traspase a Catalunya la facultad de convocar un referendo, un ejercicio más de gesticulación estéril, de huida hacia adelante que solo busca ganar tiempo. Lo saben incluso sus promotores. Y este era el fondo del debate.

Nosotros rechazamos la vía unilateral que plantea el frente independentista, pero hemos defendido que una abstención por parte del PSC podía haber sido congruente con la tesis de fondo de la resolución del consejo nacional de 17 de noviembre: la de no apoyar ninguna iniciativa que no fuera legal y acordada con el Estado como se ha hecho en Escocia y en Quebec. Podía también haber mostrado mejor cuál era nuestra posición, antagónica a la del PP, principal responsable de la situación, y al mismo tiempo facilitar la gestión de la pluralidad interna, lejos de personalismos, en un momento de extrema complejidad en el debate nacional. Una abstención que señalara, también, la huida hacia adelante y sin salida de CiU y ERC. Ahora bien, en tanto que el consejo nacional definió su posición de forma explícita con un voto negativo, nosotros actuamos en consecuencia con su mandato y con la unidad de acción que para nosotros no es incompatible con las sensibilidades y puntos de vista diversos que existen en nuestro partido sobre la cuestión nacional.

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Queremos reafirmar nuestro compromiso con el derecho a decidir posibilitando una consulta legal y acordada en coherencia con nuestro programa, al tiempo que reiteramos nuestro compromiso en incrementar nuestro trabajo político en esta dirección, compatible con la vía federal defendida en el Parlament y en las Cortes.

Catalunya tiene grandes retos por delante y en el PSC los afrontaremos desde el catalanismo de izquierdas e integrador que históricamente hemos representado, dando respuesta a una situación cada día más crítica desde el punto de vista social. Este es el servicio que debe ofrecer el PSC en la nueva etapa: ser de nuevo el reflejo de la Catalunya plural y diversa, y contribuir a una solución aceptada por una amplia mayoría. Por eso no promoveremos la exclusión, sino la unión, la suma y no la resta. Necesitamos mucha gente y no sobra nadie. Los socialistas catalanes formamos parte de la corriente de fondo de la sociedad catalana que reclama un cambio profundo en la democracia, el sistema económico y en la relación con el resto de pueblos de España, y tenemos la obligación democrática de construir y proponer un proyecto de futuro con ambición y esperanza.