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entrevista con el Director de la Oficina Antifrau de Catalunya

Daniel de Alfonso: "Sigo teniendo mis cartas... y más"

XABIER BARRENA / J. G. ALBALAT
BARCELONA

Entrevista con Daniel de Alfonso, director de la Oficina Antifrau de Catalunya. / MÒNICA TUDELA

El director de la Oficina Antifrau de Catalunya (OAC), Daniel de Alfonso (Madrid, 1964), es también el flamante vicepresidente de la EPAC (asociación europea contra la corrupción, en sus siglas en inglés). Asimismo ha entrado, este mes de noviembre, en la ejecutiva de otro organismo, de alcance mundial, la IAACA (asociación internacional de autoridades contra la corrupción, en inglés). La próxima reunión de la cúpula de la IAACA tendrá lugar en marzo en Barcelona. Mañana se celebra, además, el Día Internacional contra la Corrupción.

-¿Cuál ha sido la actividad de la OAC en el último año y, en general, en los cuatro años de vida de la Oficina?

--Seguimos aumentando el número de denuncias. Respecto del primer año, un 18% más. Hacemos más prevención, mucho código ético y de buen gobierno. Y tenemos más visibilidad cara al ciudadano.

-El Govern ha presentado  su código ético y la web de la transparencia. ¿Ve usted reflejados en su gestión los consejos que le aportó en las cumbres anticorrupción?

--Hay cosas que deberían ser más prioritarias que otras, pero, bueno, el Govern va cumpliendo. Yo hubiera acelerado más los trámites de la ley de transparencia. Porque de ahí cuelga todo, desde la financiación de los partidos a las actitudes individuales. Y la ley y su ejecución es básica. En esto no estamos en sintonía con el Govern, porque creemos que somos nosotros lo que deberíamos hacer cumplir esa ley y el Ejecutivo no nos ha hecho llegar ese mensaje.

-¿Qué opina de la financiación de los partidos?

--Lo importante es que sea transparente. Me da igual que sea pública, privada, que lo pague un lobi… como sea, pero que sea transparente. Y ahora no lo son. Algunos políticos creen que la transparencia es como un castigo. Y cambiar esa concepción es lo que puede evitar la corrupción.

-Se marcaron como objetivo adentrarse en el proceloso mundo de las fundaciones políticas.  ¿Han logrado avanzar?

--Hemos hecho una selección de fundaciones relacionadas con grupos políticos, unas 50. Se han pedido todos los datos de subvenciones públicas, de personas encargadas... Es una forma de decir «oiga, la OAC está aquí y no se chupa el dedo». Hay cierta creencia entre los ciudadanos de que las fundaciones son un agujero grande para la corrupción.

-El último caso que ha salido a la luz es Tribuna Cívica, la fundación de Ciutadans con sede en Madrid, presuntamente, para escapar del control de la Sindicatura de Comptes.

--Tenemos hecho un informe. Tribuna Cívica, como fundación ligada a un partido que ejerce sus funciones en Catalunya, está sometida a la fiscalización de la Sindicatura. El domicilio, en este caso, no rige. El capital de esa fundación ha sido inyectado por un partido catalán, los patronos elegidos lo han sido por el partido y ejerce sus funciones en Catalunya. También en el resto de España, pero también Catalunya.

-¿Se siente respaldado por el Parlament?

--Sí. Hay dos formas de sentirse respaldado. De manera activa o pasiva. Nadie me ha presionado ni ha habido injerencias, eso es un respaldo. Tampoco hemos recibido palmaditas en la espalda. Ni están ni se esperan. Tampoco estamos aquí para recibir las palmaditas.

-¿Qué tal sus relaciones con la fiscalía? ¿Y es cierto que están colaborando con la Audiencia Nacional?

--Con la fiscalía, las relaciones son excelentes. En cuanto a la Audiencia Nacional, nos han pedido colaboración en algún asunto que excede el ámbito de una comunidad autónoma y que alcanza a Catalunya. Nos han pedido cuatro cosas y las hemos realizado a plena satisfacción

-¿Se han disipado esas amenazas sobre un posible cierre de la OAC que denunció hace un año en una entrevista en EL PERIÓDICO?

--Sí. Y también gracias a vuestro medio. Porque en el momento de esa entrevista (junio 2012) la amenaza de cierre era real. Fue muy importante y supuso un cambio de inflexión. Los que tenían que saber por quién iba, lo supieron y nunca han vuelto a hacer ningún comentario.

-En aquella entrevista hizo fortuna su frase «yo también tengo mis cartas». ¿Las sigue teniendo?

--Esas y más. Y no es una fantasmada. Ahora bien, jamás haré daño porque sí. Es verdad que tenemos nuestra inteligencia montada y que nos llega información de todo tipo. No se puede evitar que llegue un sobre con fotos personales. Tal como llegan, las registro, se guardan en una cámara de seguridad y no se hace uso. Pero esas no me interesan y no son mis cartas. Mis cartas son jurídicas: si hay que actuar de oficio en algunos casos, se hará.

-¿Hay una caja de seguridad con documentos sensibles?

--Hay documentos muy sensibles. Pero no tienen relevancia, no son interesantes. No somos ni el CNI ni el Cesicat.

-¿Son ustedes el embrión del CNI catalán?

--De ser así, en lugar de los recortes habríamos tenido aumentos.

-¿Cómo le han afectado los recortes? ¿Cuánto cobra usted?

-En bruto, 8.000 al mes. Con 11 pagas. Cuando llegué era de 130.000 euros. Se bajó un 15%, sin que nadie nos lo pidiera. En el segundo año, un 5% y una paga, que es otro 5%. En total un 25% menos. El presupuesto de la oficina era de 6 millones y ahora es de 4,6. Un 16% menos. Yo necesitaría más para contratar a más gente y hacer más cosas. Pero ni se me ocurre pedirlo. Estamos en crisis y haremos el doble con la mitad.