Geometría variable

CiU y el PSC deben cuadrar sus círculos

Manifestación del pasado 11-S.

Manifestación del pasado 11-S.

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Joan Tapia
Joan Tapia

Presidente del Comité Editorial de EL PERIÓDICO.

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El mapa catalán sufrirá serios cambios según la última encuesta de EL PERIÓDICO porque los dos grandes partidos catalanes desde la recuperación de la democracia (CiU y el PSC) pierden mucho peso. CiU, que hace un año (antes de las anticipadas) tenía 62 escaños, se quedaría ahora en la mitad (31), y lo mismo le pasa al PSC, que bajaría de 28 a 14. La disolución del 2012 fue un pésimo negocio para Mas y también ha perjudicado al PSC. CiU sufre una gran huida hacia ERC, ya que el 24,4% de sus electores del 2012 se pasarían ahora a Junqueras. El drama del PSC es otro pero de magnitudes similares, ya que tiene fugas en tres direcciones: el 11,7% de sus electores se va a Ciutadans; el 9,7%, a ICV, y el 4,9%, a ERC. Total, el 26%.

El PSC no puede, pues, moverse mucho. Si se deja arrastrar por su alma catalanista, la huida a Ciutadans se incrementará, mientras que si asume planteamientos mas españolistas beneficiará a ERC e ICV. Y si acentúa su izquierdismo también puede perder. El PSC debe mantener sus señas de identidad, afirmarse frente al nacionalismo catalán y el español, consolidar el liderazgo -todavía incipiente- de Pere Navarro y hacer más de oposición a Artur Mas. Es difícil que parte de sus electores puedan entender la abstención (lo mismo que hizo ERC, el aliado de CiU) ante las rebajas fiscales a las empresas de juego que perjudican a los empresarios que crean empleo en la industria. Es una asignatura compleja y nada fácil.

Pero, contra lo que puede parecer a primera vista, el dilema de CiU es más endiablado. Es cierto que el éxodo va solo a ERC, por lo que el primer remedio -el que asumen los dirigentes de CDC- es el de acentuar el independentismo para taponar esa sangría. La prueba, añaden, es que no hay fuga de votos hacia posiciones más templadas. Pero puede ser un análisis primitivo. No hay esa fuga por falta de oferta (el PP no es catalanista y el PSC es socialista), pero la radicalización de CiU puede inquietar a una parte -no mayoritaria pero sí sustancial- de su electorado.

Así, sobre el futuro deseado para Catalunya, el 35,8% de los electores de CiU dicen querer mayor autogobierno y al 5% el marco actual ya les va bien. Solo el 56,8% optan por la independencia. Y el 33% apuestan por un pacto que permita que Catalunya consiga su «plenitud nacional» sin salir de España, frente al 60% que dicen que la única solución es la independencia. Vayamos mas allá. El 76% (contra el 20%) votarían a favor de un Estado independiente dentro de la UE pero dicho porcentaje se reduce al 50% (contra el 42% y el 7% de indecisos) si la independencia comporta la salida de la Unión Europea, algo sobre lo que Bruselas está alertando.

Conclusión: si CiU no se radicaliza no taponará la fuga hacia ERC, pero si lo hace puede enervar al 30% o 40% de su electorado. Y en el caso de que Unió presentara lista propia, la encuesta dice que obtendría el 25% de los votos de la coalición. Entonces la victoria de ERC sobre CDC sería aún mayor. Mas tiene ante sí una auténtica cuadratura del círculo.

DATO PARA LA REFLEXIÓN

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