29 oct 2020

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SONDEO DEL GESOP

La tensión soberanista afianza a Esquerra y catapulta a Ciutadans

Rivera duplicaría escaños y sería tercera fuerza a costa de las imparables sangrías de PSC y PPC

ERC conserva 2,6 puntos de ventaja sobre CiU, pero los republicanos pierden fuelle desde mayo

JOSE RICO / Barcelona

No hay color en la política catalana. O, mejor dicho, sí los hay: blanco o negro. Porque en la actual escala cromática soberanista, no caben los grises. El Barómetro Político de Catalunya del Gabinet d'Estudis Socials i Opinió Pública (GESOP) para EL PERIÓDICO demuestra que corren malos tiempos para las ambigüedades y las terceras vías.

Después de la sacudida que supuso el sorpasso de ERC a CiU, afianzado en este sondeo, el terremoto afecta ahora a los partidos detractores de la independencia de Catalunya. La tensión secesionista y la pésima imagen de las marcas tradicionales por la corrupción y la crisis económica dejan el campo libre para que Ciutadans se propulse a toda velocidad y se sitúe ya como tercera fuerza. Un fenómeno que, en paralelo, abre una dura (y quizá larga) batalla entre cuatro partidos por la medalla de bronce en las próximas elecciones catalanas.

Los electorados de CiU y ERC continúan siendo vasos comunicantes, en los que se mantiene imparable el trasvase de votos. El 24,4% de los votantes de Artur Mas hace menos de un año, casi uno de cada cuatro, apoyaría ahora a Oriol Junqueras, que fideliza, además, al 80% de sus electores. Nuevamente queda desmentida la tesis de Unió y de los sectores moderados de CDC de que el órdago soberanista de Mas espanta a un buen número de votantes, pues los trasvases a PSC y PPC son ínfimos. La explicación hay que buscarla en los escasos avances de los últimos meses en el proceso hacia la consulta, y en que Junqueras siga siendo el líder mejor valorado (5,6) y preferido como president, por encima de Mas (4,6).

Sin embargo, ERC no está del todo inmunizada frente a la imagen de complicidad con el Govern, por ejemplo, en los recortes sociales, y el sondeo evidencia un leve retroceso en escaños respecto a mayo. De 40 pasaría a entre 36 y 38 (hoy tienen 21), y perdería punto y medio en voto estimado. La encuesta se realizó del 16 al 18 de octubre, esto es, después del debate de política general, en el que CiU y ERC mostraron su plena sintonía política al presentar juntos todas las resoluciones.

Ahora bien, los republicanos conservan 2,6 puntos de ventaja -en mayo eran tres- porque CiU también baja, un punto y tres escaños. De 35 a 31 o 32 (hoy tienen 50). La federación solo retendría al 54% de sus votantes y un 16% se declara hoy indeciso. Un dato esperanzador para CiU es que, al menos en intención directa de voto -el voto sin cocina-, ha frenado la caída y sube casi dos puntos. Pero este crecimiento es paralelo al que también experimenta ERC.

El nuevo reparto de escaños podría dejar a los actuales socios a un diputado de la mayoría absoluta si tomamos la horquilla más baja, aunque el contexto actual hace impensable forjar pactos alternativos, como la repesca del tripartito de izquierdas o un tripartito pro-Estado propio (ERC, CiU e ICV-EUiA), a pesar de que ambas alianzas podrían también sumar mayoría.

CUATRO FUERZAS EN UN PAÑUELO

 Fuera de CiU y ERC, la pugna entre las fuerzas que anhelan terceras vías se presenta enconada, hasta el punto de que cuatro partidos se mueven en un margen de cinco diputados. Incapaz de taponar sus fugas con su plan federalista, el PSC sigue cayendo (pasaría de 20 a entre 14 y 16 escaños) y perdería la tercera plaza en favor de Ciutadans, que se beneficia de otra debacle, la del PPC, que de los 19 diputados actuales se quedaría con 13 o 14. Sus lastres: la gestión de Mariano Rajoy y la efímera vida que tuvo la propuesta de financiación singular de Alicia Sánchez-Camacho. El partido de Albert Rivera acogería al 29% de los votantes del PPC y al 11% del electorado del PSC, lo que podría hacerle duplicar sus 9 escaños actuales y pasar a entre 16 y 18 diputados. Los populares son su principal fuente de votos, lo que explica el viraje a la derecha del partido últimamente.

El socialista Pere Navarro, que solo retendría a cuatro de cada 10 electores, sufre un trasvase mayor que el de Ciutadans: el de la abstención y los indecisos. El 27% de sus votantes en noviembre del 2012 están hoy desmovilizados. Por la izquierda, el PSC cede mucho más en favor de ICV que de ERC. Los ecosocialistas, que se han decantado por un Estado propio federado con España, mejorarían levemente su representación (de 13 a 14 o 15 diputados) y siguen en empate técnico con el PSC, pero han empeorado sus expectativas respecto a mayo. A esto se añade que su competidora por la izquierda, la CUP, duplicaría sus 3 escaños, y que su líder, David Fernàndez, supera en nota al ecosocialista Joan Herrera.