conflicto diplomático con el reino unido

Margallo plantea al Congreso reclamar Gibraltar sin prisas

El ministro aboga por salir primero de la actual crisis y después acordar una estrategia

García Margallo, junto a José Ignacio Landaluce, alcalde de Algeciras.

García Margallo, junto a José Ignacio Landaluce, alcalde de Algeciras. / JOSÉ LUIS ROCA

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PATRICIA MARTÍN / GEMMA ROBLES
MADRID

El ministro de Asuntos Exteriores, José Manuel García-Margallo, compareció ayer en el Congreso a petición propia para explicar la postura del Gobierno en el conflicto de Gibraltar. Repasó las distintas etapas de una crisis que comenzó, este verano, con el lanzamiento de bloques de hormigón al mar por parte de las autoridades del Peñón, impidiendo así la pesca por parte de los barcos españoles, y que empeoró con el endurecimiento de los controles españoles en la Verja, hasta el punto de que España y el Reino Unido han tenido que pedir mediación a la Comisión europea para salir del atolladero diplomático en el que están inmersos. Según explicó Margallo a la oposición, lo que se trae entre manos es «un incendio importante», sobre todo si se tiene en cuenta que Gibraltar, según proclamó, «es, ha sido y será una prioridad nacional».

¿Y ahora? Pues a tenor de las palabras del jefe de la diplomacia española, la prioridad es resolver el asunto puntual de la pesca y frenar «la expansión territorial» de Gibraltar «a costa de España», aunque dejó claro que se plantea el reclamar la soberanía a medio plazo y, a ser posible, pactando entre el Ejecutivo y la oposición la vía a seguir para hacerlo.

LAS TRES VÍAS / «Es evidente que la soberanía subyace en todas las discusiones sobre Gibraltar y habrá que abordarlo, aunque probablemente este no sea el momento. No, no es el momento de hablar de soberanía», dijo el titular de Exteriores.

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Lo que sí apuntó Margallo con cierto tono de misterio es que, cuando llegue «el momento», el tema requerirá el acuerdo de las Cortes y conversaciones «a nivel confidencial y no con luz y taquígrafos». Entonces, prosiguió, habrá que elegir una de las tres vías posibles para reclamar la soberanía del Peñón: ir al Tribunal de la Haya, a un tribunal arbitral ad hoc o al tribunal del mar. En todas estas sedes podrían dirimirse, explicó, los asuntos ligados al territorio cedido en el Tratado de Utrecht, las aguas colindantes al Peñón y el istmo que nunca se entregó.

La oposición, de momento, recomendó a Margallo diálogo para solucionar la crisis que está sobre la mesa. El ministro dijo que está dispuesto, pero sin renunciar a exigir que se cumpla la legislación europea.