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Princesa Corinna, la comisionista

La princesa alemana dio un paso al frente cuando apareció en la investigación del 'caso Urdangarin'

Princesa Corinna,  la comisionista

EL PERIÓDICO

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POR PILAR SANTOS

En abril del 2012, el impronunciable nombre de Corinna zu Sayn-Wittgenstein saltó de los chascarrillos madrileños a la prensa como la amiga con la que el Rey se había ido a cazar a Botswana mientras los mercados acorralaban a España. Sin embargo, no fue hasta este 10 de enero cuando Corinna, con rango de princesa por un matrimonio ya roto, se instaló en las tertulias políticas.

Ese día, Diego Torres, el socio de Iñaki Urdangarin, entregó al jueze-mailsen los que se leían frases comprometedoras para el jefe del Estado por dos motivos: por su supuesta colaboración en el entramado empresarial de su yerno y por su relación con Corinna. «Como te ha comentado mi suegro, te mando mi currículo», dice una de las misivas que el duque envió a la princesa para lograr un puesto en la Fundación Laureus. Además, se supo que la noble asistió en 2004 a la Valencia Summit, organizada por el Instituto Nóos.

PREOCUPADA / Corinna es una comisionista. Vive de eso. De facilitar negocios y llevarse un porcentaje. Y como buena mediadora en operaciones económicas de envergadura, su aparición en las crónicas delcaso Urdangarinle preocupó por las consecuencias para su negocio. Por esa razón, según explican meses después personas que sufrieron (y sufren) por su existencia, decidió dar entrevistas. Ella quería negar que tuviera nada que ver con los negocios de Urdangarin. Quiso defenderse y ante la imposibilidad de hacerlo a través del canal oficial que a ella le habría gustado, dio un paso al frente y habló conEl Mundo y¡Hola!.

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Semejante destape de la persona que se considera una «amiga entrañable» del Rey dio pie a múltiples interpretaciones. Además, sus declaraciones diciendo que había trabajado para el Gobierno, una labor que había sido «siempre confidencial», causó un seísmo político. No dábamos abasto con las llamadas a la Moncloa y a la Zarzuela. ¿En qué colaboró? ¿Cuánto cobró? ¿Por qué ella y no otro conseguidor? ¿Sabía el Rey que haría esas entrevistas? Tantas preguntas acabaron sin respuesta en el Gobierno (que negó cualquier encargo) y en la jefatura del Estado (que insistió en que no es portavoz de la noble). El embrollo llevó incluso a que el director del Centro Nacional de Inteligencia, Félix Sanz, tuviera que comparecer en el Congreso, aunque no arrojó ninguna luz al asunto.

Desde entonces, con el Rey con perfil bajo por su convalecencia y una popularidad muy escasa en las encuestas, Corinna ha desaparecido de las hojas de actualidad. Pocas personas saben si para siempre.