Ir a contenido

Cadena de favores entre la política y la empresa

La expresión anglosajona 'Revolving door' o puerta giratoria es la metáfora del paso de muchos políticos al sector privado, como Rato y Güemes

ROSA M. SÁNCHEZ / NÚRIA MARRÓN

Buena parte de la élite política y económica del mundo, en general, y de España, en particular, vive eternamente enredada en una especie de puerta giratoria donde es fácil pasar de lo público a lo privado para salir siempre ganando. El fichaje de Rodrigo Rato como asesor de Telefónica para sus negocios en Latinoamérica y Europa es uno de los ejemplos más recientes de esta cadena de favores que se cobran y pagan entre sí quienes siempre están en la cima. No es un fenómeno nuevo en España. Ni en la Unión Europea. Los ejemplos son variados en Gobiernos socialistas y conservadores. Rato y Güemes son los últimos casos.

'Revolving door' (puerta giratoria, en inglés) es precisamente el término anglosajón que se utiliza para definir el paso de muchos políticos al sector privado, en empresas relacionadas con su anterior gestión pública, y al revés. Durante su mandato como ministro de Economía, Rato fue quien dirigió la privatización de 40 empresas públicas. Al calor de estas privatizaciones surgió una casta empresarial vinculada al PP, nutrida por muchos amigos del entonces presidente José María Aznar. "La nueva oligarquía empresarial al servicio del Gobierno del PP", decía entonces el PSOE para referirse a nombres como los de Juan Villalonga, Miguel Blesa, Francisco González, Alfonso Cortina, Manuel Pizarro, César Alierta, Rodolfo Martín Villa, Xabier de Irala, Fernando Olano, Vicente la Calle, Ramón Álvarez Rendueles o José Manuel Fernández Norniella, que encabezaron algunas de esas 40 empresas privatizadas. El Gobierno de Felipe González había actuado igual. La diferencia es que con sus gobiernos el volumen de privatizaciones fue mínimo.

>> Lea la información completasobre las vinculaciones entre políticos y empresas en e-Periódico.