Los lectores

«Se interrumpen y gritan»

Un grupo de lectores de EL PERIÓDICO siguió el duelo de los presidenciables en la redacción junto al director del diario, Enric Hernàndez, y los analistas Gutiérrez-Rubí, Coll, Tàpia y Barril

Un grupo de lectores de EL PERIÓDICO siguió el duelo de los presidenciables en la redacción junto al director del diario, Enric Hernández y los analistas Gutiérrez-Rubí, Coll, Tàpia y Barril. / RICARD FADRIQUE

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J. CAÑETE BAYLE / I. SANTOS HERRERA
BARCELONA

Con la experiencia que da haber estado al otro lado de la trinchera como asesor de candidatos, el especialista en comunicación política Antonio Gutiérrez-Rubí explicó lo que el ojo del profano no ve de un debate político como el de anoche. Una larga lista de detalles: la arquitectura del ataque, fijarse a quién se dirigen los candidatos al hablar, lo importante que es cumplir con las normas --«el político que se salta las normas suele perder el debate»-, no enfadar al moderador, la función de las preguntas retóricas, el cromatismo de los atuendos, las arrugas de los trajes, la trascendencia del minuto de oro con el que se acaba el debate, el momento de mayor audiencia de la retransmisión... Y, sobre todo, el«plano de escucha», capital en la impresión que los candidatos dejarán en los electores: los gestos cuando habla el adversario.«El 35% del tiempo los candidatos están escuchando»,explicó Gutiérrez-Rubí.

Con estas palabras en mente, un grupo de lectores de EL PERIÓDICO vio en la redacción del diario el debate de los candidatos a la presidencia de la Generalitat. Junto a ellos, además de Gutiérrez-Rubí, estaban el director del diario, Enric Hernàndez, y los analistas Joan Barril, Joaquim Coll y Joan Tàpia.

Ruido y detalles

«Están haciendo justamente lo contrario de las indicaciones de Gutiérrez-Rubí: interrumpirse y gritar»,opinó a mitad de debate Ferran Llopis, asesor laboral. El ruido del debate, el hecho de que los candidatos se interrumpieran continuamente entre ellos, fue uno de los elementos que menos gustó a los lectores. En el coloquio posterior en la redacción del diario, algunos pusieron en duda que un encuentro político de este tipo sea eficaz, que tenga alguna utilidad para que los electores elijan su voto. Joan Tàpia se mostró de acuerdo, pero recordó que es muy difícil que los candidatos digan algo en televisión diferente de lo que llevan diciendo durante toda la campaña electoral.«La audiencia es lo más importante»,explicó Gutiérrez-Rubí. Por ese motivo, no cometer errores y afianzar el discurso es uno de los objetivos primordiales de los candidatos a la hora de afrontar estos encuentros. «No creo que nadie cambie de opinión por un debate como este»,concluyó Ferran Llopis.

También comentaron los lectores los detalles, esos detalles que son tan importantes para los asesores y de los que un encuentro como el de anoche en TV-3 está lleno. Entre los lectores hubo un aspecto que llamó especialmente la atención: el atuendo blanco de Sánchez-Camacho.«Me ha sorprendido. Van todos de ejecutivos clásicos y ella lleva una chaqueta que parece que le va incluso pequeña»,comentó Anna Puigdellívol, médica y profesora.«Es coherente con su campaña, y es acertado porque el fondo del plató es oscuro»,explicó Gutiérrez-Rubí.

«Sinceramente, ya no sé de qué estamos hablando»,confesó Artur Mas antes de afrontar su minuto de oro, en referencia a la dispersión de la recta final del debate, en la que los candidatos se pisaron mutuamente haciendo imposible una conversación. A juzgar por la reacción de los lectores de EL PERIÓDICO, ese ruido daña a los políticos y la política.

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