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Las tensiones del modelo territorial

El PSC defiende votar antes el federalismo que la secesión

Navarro reivindica frente al PSOE un modelo de Estado asimétrico

J. R.
BARCELONA

Para intentar dejar de nadar en un mar de dudas, el candidato del PSC, Pere Navarro, vindicó ayer el nuevo federalismo asimétrico al que los socialistas catalanes se han reenganchado años después de desterrarlo junto a quien lo predicó en el desierto, Pasqual Maragall. Un modelo sobre el que, desafiando a los barones del PSOE, sostuvo que en absoluto implica igualdad, sino el final del café para todos. Y un modelo que, desafiando al pujante independentismo, defendió como el único viable en la España actual y el único que garantizará la recuperación económica de Catalunya. Tanta fe tiene el líder en su tercera vía que incluso reclamó el derecho a poderla someter a referendo, igual que en Escocia, antes que la propia secesión, convencido de que muchos de los catalanes que llevaron a la calle sus quejas en la Diada estarían dispuestos a abrazarla, y que, por tanto, una votación podría neutralizar a la otra.

En una conferencia que contó con la presencia de dirigentes de todos los sectores del PSC, Navarro desgranó los ejes de la «nueva Constitución» que ha prometido impulsar desde el Parlament la próxima legislatura. Una reforma que incluye el reconocimiento de Catalunya como nación, competencias exclusivas en materias clave como sanidad y educación, un Senado verdaderamente federal y un sistema fiscal basado en el concierto económico pero garantizando una solidaridad justa.

VÍAS CONFLICTIVAS / Frente al argumento de los independentistas de que nada de todo esto es posible en una España que no atiende a Catalunya, el líder socialista respondió que más quimérica y «conflictiva» sería una ruptura y el incierto camino que habría que recorrer tras ella. El PSC se mueve en la delgada línea que separa la pedagogía de la agitación del miedo, pero procura evitar cruzarla y caer en terreno del PP. Se limita a subrayar la incertidumbre que supone la independencia y a denunciar que Artur Mas la presente como una especie de maná. «En el rechazo a la independencia finalizan nuestras coincidencias con el PP», avisó Navarro antes de recordar que ERC también compartió con los populares el no al Estatut, pero con argumentos diametralmente opuestos. Los socialistas dejan claro así que apuestan por el gris en una partida, la del 25-N, que se jugará a blancas o negras, con los riesgos que eso comporta, y que las encuestas reflejan.

No en vano, el propio candidato reconoció las enormes dificultades que tendrá para hacer calar su mensaje en un momento en que los polos opuestos se atraen. «Si yo fuera independentista como CiU o nacionalista español como el PP, también querría ignorar al PSC», señaló.