14 ago 2020

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ENTREVISTA AL PRIMER SECRETARIO DEL PSC (PUBLICADA EL 12-8-2012)

Pere Navarro: "Tenemos diputados con demasiada tendencia a estar en el despacho"

NEUS TOMÀS / JOSE RICO / Barcelona

El primer secretario del PSC, Pere Navarro (Terrassa, 1959), aparenta seguir siendo un hombre tranquilo a pesar de que el poco más de medio año que lleva al frente de los socialistas no ha sido precisamente un periodo de sosiego.

-¿Qué está haciendo mal el PSC para que sea incapaz de remontar en las encuestas?

-Más allá de los escaños, la tendencia en porcentaje de voto del PSC es ligeramente superior, mientras que CiU experimenta una tendencia a la baja. A CiU le ha funcionado en un primer momento la estrategia de culpar de todo a la herencia recibida o a Madrid, pero la gente comienza a entender que el Govern tiene que asumir su responsabilidad y ejercer las competencias de las que dispone. El desgaste se va notando y nosotros tenemos que trabajar para recuperar la confianza de la gente.

-¿La decisión de Ernest Maragall de romper la disciplina de voto en el pacto fiscal ha reabierto el debate sobre la democracia interna.

-En el PSC hay muchas voces discrepantes que se expresan en los órganos del partido, se debaten y, colectivamente, llegamos a unas conclusiones. Así funcionan los partidos democráticos en un sistema que no tiene listas abiertas. En el tema del pacto fiscal, reunimos al consejo nacional pocos días antes de la votación. Si alguien quiso expresar discrepancias, aquel era el lugar y el momento.

--La dirección ha dado por zanjada la polémica y usted incluso ha dicho que el voto discrepante del exconseller era una «anécdota». ¿Significa eso que descartan expulsarle del grupo parlamentario?

--Nunca hemos pedido la expulsión. Me parece escandaloso que, en la posición del PSC en el pacto fiscal, lo único que se haya destacado es la opinión personal de un diputado. Hemos compartido los objetivos del modelo de financiación y nos hemos abstenido en aquellos puntos inasumibles y que dificultarán la negociación en Madrid. Eso es lo importante. El resto es anecdótico y no pienso gastar más minutos de mi vida hablando de la opinión de un diputado, por mucho que se llame Ernest Maragall.

--Pero el secretario de organización del PSC le envió una carta reclamándole el acta de diputado.

--No le hemos pedido que deje el escaño. La carta le proponía que reflexionase sobre su trayectoria personal y sobre opiniones acerca de la disciplina que antes expresaba y que ahora ha cambiado. Pero no se le conminaba a dejar el escaño.

--En todo caso, ¿esto demuestra la falta de sintonía entre la dirección y el grupo parlamentario, como dice el alcalde de Lleida, Àngel Ros?

--Yo lo diría de otra manera. Este grupo parlamentario es una lista que hizo la anterior dirección del partido, con un criterio que no comparte la actual. Faltan alcaldes y gente del mundo local, como dijo Ros. El nuevo PSC nace en el congreso de diciembre, pero debemos gestionar y administrar el grupo que tenemos.

--¿Está satisfecho de la labor de su grupo parlamentario?

--Colectivamente, sí. Pero, a partir de septiembre, les pediré que intensifiquen su labor fuera del Parlament, en contacto con la gente, hablando con las entidades, estando en el territorio y escuchando a la gente. Hay diputados que tienen demasiada tendencia a estar en el despacho.

--¿En el fondo de la rebelión de Maragall radica el enésimo pulso del sector catalanista del partido?

--Yo siempre he sido catalanista, y me indigna especialmente que se me coloque fuera de los catalanistas. Todo el PSC es catalanista y hablar de sectores me molesta sobremanera. Muchos compañeros que no tienen esta marca han hecho mucho y muy bueno por Catalunya. También podríamos etiquetar a un sector más ecologista o al que está más a la derecha, pero no lo hacemos.

--¿La plataforma Plaça 21 u otras corrientes que han surgido en el PSC buscan la división o son pluralidad?

--Siempre he creído en la pluralidad. Un partido es como una orquesta: cada uno toca un instrumento diferente, pero la partitura es conjunta y se decide democráticamente. Y la partitura que toca ahora es criticar duramente las políticas de derechas que se están aplicando, que son económicas, pero también ideológicas.

--No parece que lo estén logrando...

--Cuesta mucho porque todavía debemos ganar credibilidad. Hemos gobernado en los peores momentos y mucha gente nos ve aún como quienes no hemos sabido lidiar con la crisis. Pero tengo la sensación de que a esta dirección se le pide que haga en seis meses lo que a las anteriores direcciones no se les ha pedido en 30 años. Un ejemplo son las relaciones con el PSOE. Después de 30 años, esta dirección y este primer secretario resolveremos este debate.

--Los mensajes que envía el PSOE en referencia al pacto fiscal no son muy esperanzadores.

--El PSOE tiene que reivindicar una estructura federal de España porque es la respuesta a la ofensiva recentralizadora del PP, y porque la gestión descentralizada se ha demostrado más efectiva. Creo que, en general, el PSOE está bastante de acuerdo con estas tesis. Tuve una reunión con el presidente de Andalucía, José Antonio Griñán, y ambos compartimos la necesidad de una mejor financiación autonómica, de carácter federal y que respete el principio de ordinalidad. Eso no quita que, en la letra pequeña, a veces discrepemos.

--Si se trata de demostrar la coherencia, la votación del corredor central no parece el mejor precedente. ¿Prefirieron pasar por despistados que por botiflers?

--No. El grupo no hizo su trabajo. Hemos hablado con ellos y les hemos dicho que estos despistes no pueden repetirse. Hemos votado mil veces a favor del corredor mediterráneo, pero solo se amplifica la única vez que nos equivocamos. Pese a todo, no se puede volver a repetir.

--Supongamos que CiU lleva al Congreso, en forma de moción, el texto del pacto fiscal que aprobó el Parlament. ¿Qué votarán sus diputados?

--Lo mismo que en el Parlament.

--No es descabellado pensar que CiU no dejará que se trocee la moción, a diferencia del Parlament.

--En ese caso, CiU demostrará una vez más que no tiene ganas de llegar a un acuerdo amplio, igual que no estuvo a la altura en la negociación del pacto fiscal. Se pudo llegar a un acuerdo más amplio y CiU no quiso o no pudo.

--¿Notó que Artur Mas tenía más voluntad de acordar el pacto fiscal con el PSC que el resto de CDC?

--No puedo juzgar los problemas internos de CiU, igual que no me gusta que juzguen los problemas internos del PSC. Sé que existe una división profunda entre CDC y Unió y el president Artur Mas me expresó su voluntad de llegar a un acuerdo. Pero, además de las palabras, tendría que haber puestos los medios para hacerlo. Pese a todo, al final fue posible compartir los objetivos del pacto fiscal, que me parece lo más importante. No podemos compartir el método porque incluso quienes defienden la Hacienda propia te reconocen en privado que es un callejón sin salida.

--Soplan vientos de elecciones anticipadas. ¿El PSC está listo?

--El PSC está preparado para unas elecciones, aunque sean la semana que viene. Pero nos gustaría que, además de las escaladas verbales con la independencia, el Govern trabajase y comenzase a hablar con Rajoy sobre el pacto fiscal.

--¿Tiene decidido ya si se presentará a las primarias?

--Tengo decidido hacer las primeras primarias abiertas de un partido político en toda España.

--¿Alguna autocrítica de estos seis meses al frente de la primera secretaría del PSC?

--No. Hemos hecho lo que tocaba hacer y lo que dijimos que haríamos. Pero insisto en que debemos intensificar el contacto con la gente. Las dinámicas internas te arrastran muchas veces y tenemos que romper con la liturgia de la política mal entendida. Costará porque son inercias que resisten hace muchos años.