octavo aniversario de la masacre de madrid

Renfe dijo en el 2007 que un tren del 11-M estaba en un almacén

La compañía informó a la Audiencia del paradero de los vagones explotados

Medios jurídicos vinculan la decisión del fiscal a su relación con Es.radio

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MARGARITA BATALLAS / Madrid

Renfe informó en el 2007 a la Audiencia Nacional de que uno de los vagones que resultó dañado por una de las 10 bombas que estallaron el 11-M estaba en un almacén de Villaverde Bajo (Madrid). Así consta en el sumario de la mayor masacre terrorista en España y desmonta la versión ofrecida por el diario Libertad Digital, de Federico Jiménez Losantos, en la que se ha apoyado el fiscal del Estado, Eduardo Torres-Dulce, para abrir una investigación por un posible delito de obstrucción a la justicia.

La respuesta de la compañía obedeció a un requerimiento del tribunal que meses después juzgó la matanza. La contestación de Renfe fue firmada por el director corporativo, Manuel Rodríguez Simons, que remitió un cuadro elaborado por la dirección general de cercanías y media distancia sobre el paradero de los vagones explosionados.

En el documento se explica que dos trenes pudieron ser recuperados, otros tres reparados y tres quedaron irrecuperables. También que 10 vagones fueron desguazados y el resto arreglados, aunque uno de ellos fue a parar a Villaverde Bajo (Madrid) al ser material “sobrante”. Este informe se elaboró en septiembre del 2004.

Las fuentes jurídicas y policiales consultadas sospechan que los “restos ferroviarios” localizados por Libertad Digital, que defiende que ETA está detrás de este atentado, son porciones de chatarra sin ningún valor. “Lo más probable es que sean de algún tren que se reparó y que una de sus piezas no se pudiera reutilizar y se abandonó”, explican estas fuentes.

Pericial grabada

Por ello, en medios jurídicos se considera que esta prueba no aporta ninguna novedad. Tanto la Audiencia Nacional como el Tribunal Supremo entendieron que los trenes siniestrados fueran destruidos. El alto tribunal avaló la decisión de la Audiencia de negarse a practicar una prueba ocular de los trenes durante el juicio, como le pidieron varios acusados.

El Supremo recordó que los vagones habían sido desguazados, pero enfatizó que “fueron objeto de una pericial” que fue grabada. Es cierto que el alto tribunal lamentó en su fallo “la apresurada destrucción” de los trenes, pero rechazó que este hecho tuviera trascendencia para anular el proceso.

Estos fallos judiciales son ya firmes y el fiscal general del Estado ya ha dicho que no quiere revocarlos. A pesar de ello, ha ordenado a sus subordinados en Madrid que abran una investigación sobre este hallazgo, una decisión que ha sorprendido a más de un jurista que la vincula a los estrechos lazos que mantiene con Jiménez Losantos.

Tertuliano con Losantos

Torres-Dulce ha sido un asiduo tertuliano de este periodista tanto en la Cope como en Es.Radio. Y recuerdan que fue objeto de una feroz crítica por parte de este opinador cuando confirmó que la fiscalía no iba a recurrir la decisión de la Audiencia de Madrid de archivar la investigación contra el exjefe de los Tedax Juan Jesús Sánchez Manzano sobre el explosivo que estalló el 11-M.

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Por ello, las fuentes consultadas piensan que la actuación del fiscal del Estado busca “seguir dando gasolina” a los medios que han defendido la llamada teoría de la conspiración, ya que su audiencia se ha resentido con la victoria del PP y al pasar el PSOE a la oposición.

Fuentes jurídicas revelan que Torres-Dulce aceptó su cargo porque el Gobierno le garantizo que gozaría de autonomía. Y prueba de ello fue su negativa a asistir a la entrega de despachos a los nuevos jueces en Barcelona el pasado 22 de febrero --un acto presidido por los Reyes-- porque debía ocupar un asiento entre el público y no en la mesa presidencial. “Quiso defender la dignidad del ministerio fiscal”, explican fuentes de su entorno. Ahora habrá que ver como sale del jardín en el que se ha metido.