18 sep 2020

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CONGRESO NACIONAL DE LOS CONSERVADORES EN SEVILLA

Dirigentes del PP intentan 'desmontar' el poder de Cospedal

Un sector del partido presiona contra reloj a Rajoy para que reste competencias a su número dos

Barones y cargos del partido solicitan que se recupere la figura del coordinador

GEMMA ROBLES / Madrid

Muy atrás queda ya el convulso congreso que el PP celebró en Valencia en el 2008, después de que Mariano Rajoy hubiera perdido por segunda vez consecutiva unas elecciones generales y la presidenta de Madrid, Esperanza Aguirre, hubiera amagado con moverle la silla. El contexto en el que los populares celebran a partir de hoy su cónclave nacional en Sevilla es bien diferente: Rajoy se ha convertido en presidente del Gobierno con mayoría absoluta, los conservadores acaparan casi todo el poder autonómico, y aspiran a colocar la bandera de la gaviota -su símbolo- también en Andalucía en los comicios de marzo.

Asimismo, será distinto, a partir de este fin de semana, el organigrama del partido, dado que gran parte de los miembros del comité de dirección que salió del congreso valenciano han pasado a formar parte del Consejo de Ministros de Rajoy. Lo que parece que no cambiará es el nombre de la secretaria general, que seguirá siendo María Dolores de Cospedal, pese a que varios presidentes autonómicos y regionales y dirigentes conservadores aún intentaban ayer desmontar a la todopoderosa número dos y presionar al líder del partido para que la secretaria general tenga que delegar en un coordinador, cediendo competencias. Que el presidente deje el PP en manos de una persona a la que su gestión en Castilla-La Mancha quita tiempo es un asunto que irrita a una parte de los conservadores e inquieta a los que, teniendo funciones similares a las de Cospedal, se sienten discriminados. Pero está por ver que Rajoy ceda a las presiones que se han multiplicado en las últimas horas.

EL «HUÉRFANO» PONS / La cúpula del partido da por hecho que Javier Arenas -actual vicesecretario y candidato a presidir la Junta andaluza- seguirá desempeñando un papel relevante en el PP. Más dudas presenta el caso de Ana Mato, vicesecretaria de organización política hasta ahora y flamante ministra de Sanidad. «Ella es una mujer de partido más que de Gobierno. Está claro que le gustaría seguir. Pero depende de la voluntad del jefe», apuntan las fuentes consultadas al respecto.

¿Y Esteban González Pons, el político que admitió públicamente que se sentía «huérfano» por haberse quedado en la sede del PP y no pasar al Ejecutivo? En su caso, todas las quinielas le sitúan exactamente en el mismo lugar que ocupó la legislatura anterior, esto es, como vicesecretario de comunicación. Y eso que, durante unos días, se ha especulado con la posibilidad de que él pudiera ser ese coordinador que anhela un buen sector del partido para restarle poder a Cospedal. «El trato a Esteban [González Pons] no está siendo muy justo, pero sus relaciones con María Dolores [de Cospedal] no pasan por su mejor momento y eso influye», explican fuentes populares.

SÁNCHEZ-CAMACHO Y BASAGOITI / Esas mismas fuentes no descartan que se dé «más cancha» a algunos barones regionales que, como Alicia Sánchez-Camacho o Antonio Basagoiti, no tienen obligaciones de gobierno. Y, como ya es tradición en cada congreso, los populares especulan con la posibilidad de que Alberto Ruiz-Gallardón, pese a estar ahora en el Gobierno como ministro de Justicia, esté en la dirección del PP.

Será el sábado cuando Rajoy despeje todas las incógnitas y aclare si aquellos que hacen apuestas arriesgadas, como situar en el nuevo organigrama a Francisco Granados, Alfredo Prada o Juan José Güemes (tres exconsejeros de Madrid que se apartaron de Aguirre) o a Manuel Cobo -quien fuera mano derecha de Gallardón y se enfrentó abiertamente también con la presidenta madrileña- aciertan o no. Pero lo cierto es que el cónclave, en el que se rendirá homenaje a Manuel Fraga, se impulsará la candidatura popular a las elecciones andaluzas y se escuchará, cómo no, a José María Aznar, no presenta gran emoción.