Primer encuentro en la Moncloa

Mas deposita toda la confianza en Rajoy sin obtener contrapartidas

El 'president' apoya las reformas económicas del PP pero pone plazo al «escarceo» con el Ejecutivo

El presidente español elude todo compromiso sobre la deuda con la Generalitat y el pacto fiscal

Artur Mas y Mariano Rajoy, ayer, poco antes de la reunión de casi dos horas que mantuvieron en el palacio de la Moncloa.

Artur Mas y Mariano Rajoy, ayer, poco antes de la reunión de casi dos horas que mantuvieron en el palacio de la Moncloa. / JOSÉ LUIS ROCA

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FIDEL MASREAL
MADRID

Una carga inmensa de confianza sin nada a cambio. Eso es lo que depositó ayer elpresident de la Generalitat, Artur Mas, en el palacio de la Moncloa en las casi dos horas que duró su primera entrevista con el presidente del Gobierno, Mariano Rajoy. El principal objetivo delpresident-y él se fue satisfecho de haberlo cumplido- era «poner toda la agenda catalana sobre la mesa». Especialmente, el pacto fiscal. A sabiendas de que encontraría poco más que el comentario de Rajoy cazado al vuelo en la foto inicial: «Vivo en el lío».

El lío fue toda una metáfora de la reunión de ayer. A la propuesta de Mas sobre el pacto fiscal, Rajoy contestó que escuchará. Respecto a la deuda pendiente con Catalunya (759 millones de la disposición adicional tercera del Estatut y 1.450 millones del fondo de competitividad), todo queda pendiente de la confección de los presupuestos del Estado. En relación a la marcha atrás dada por el Gobierno central en la descentralización de la gestión del aeropuerto de El Prat, el PP sostiene que era necesario parar la privatización para no malvender. Y una reclamación económica como que las autonomías puedan emitir deuda en condiciones similares a las del Estado obtuvo la «comprensión» de Rajoy, pero nada más. El líder nacionalista hizo una lectura optimista: «Estamos en los escarceos».

Pese a no obtener respuestas satisfactorias, Mas sí ofreció abiertamente su apoyo en todo lo referente a los duros ajustes del Gobierno central en cuanto a la reducción del déficit. Y a las reformas estructurales. En especial, la reforma laboral, que según el líder de CiU, Rajoy va a emprender de forma «profunda».

¿Por qué este aval? Mas fue transparente al usar una expresión en latín: «primum vivere». Primero, sobrevivir económicamente, algo que, admitió, obsesiona hoy por hoy a ambos ejecutivos. «Y esto quiere decir que el 2012 tiene que servir para arreglar las cosas delprimum viverey ahí nos tenemos que apoyar», explicó elpresident.

INDEPENDENCIA FISCAL / Mas incluso soslayó el encontronazo en ámbitos como el modelo de Estado y sus recientes palabras en elFrankfurter Allgemeinesobre la voluntad de independencia fiscal de Catalunya. Le preguntaron al respecto y evitó abundar en ello. Tampoco lo hizo respecto a la intención del Gobierno, expresada por el ministro de Educación, de garantizar la escolarización del castellano en toda España. Simplemente recordó que la política lingüística es «una línea roja» para el Govern.

Y es que ayer tocaba depositar confianza. Mas explicó, eso sí, que se trataba de «una inversión a plazo» y que el 2013 «puede ser diferente», aunque pidió que no se interpretaran estas palabras como una amenaza. Sí dejó claro que si el Ejecutivo central no paga las deudas y no se avanza en el pacto fiscal, el panorama cambiará. «Si los temas de fondo quedan parados, no avanzan nada..., lo que hagamos en el 2012 no tiene por qué ser para siempre». Y entonces, dijo, el Govern «tomará otros derroteros». ¿Cuáles? Mas eludió concretar. No quería, tampoco en este punto, alimentar nada que no fuera ese caudal de buena voluntad depositado en la entrevista y en la larga comparecencia posterior.

En cuanto al pacto fiscal, Mas se tuvo que limitar a exponer al presidente español las líneas maestras de la propuesta. Y entregarle un breve resumen de dos folios de las reivindicaciones asumidas en el Parlament por CiU, ERC e ICV-EUiA. Pero encontró a Rajoy preocupado por otras urgencias, como la situación del déficit estatal y su imagen ante los mercados internacionales. «Sé que no forma parte de sus preocupaciones inmediatas», asumió Mas, de nuevo comprensivo.

El jefe del Ejecutivo catalán se puso pedagógico para explicar que el pacto fiscal es una oportunidad de recuperar la confianza mutua entre Catalunya y España, una ocasión de «rehacer puentes». La alternativa, apuntó, es generar «zozobra» en las relaciones.

En cuanto a la deuda pendiente, hizo hincapié en que la responsabilidad inicial es del anterior Gobierno socialista, pero sí trazó en este punto una línea inequívoca: las deudas hay que pagarlas.

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UN OBJETIVO «IMPOSIBLE» / Y todo ello aderezado con una firme voluntad de apoyo al Gobierno del PP y sus medidas de estímulo económico y austeridad. «La predisposición es positiva, tenemos ganas de ayudar, ideas, tenemos una marca política que avala que hacemos las cosas correctamente», presumió elpresident,que se permitió dar por hecho que Rajoy reclama ante la UE plazos más flexibles para reducir el déficit al 4,4% de su PIB porque el objetivo de hacerlo este año es, dijo, «imposible».

Mas respondió con un «no» rotundo cuando se le preguntó si habían hablado del papel de sostén del Govern que ejerce el PP en Catalunya.