MIRADOR

Los recortes se pagan

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Carles Pastor
Carles Pastor

Periodista

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En octubre, los catalanes suspendían al Govern deArtur Mas(4,96 sobre 10), según un sondeo conocido ahora. Es la primera vez que un Consell Executiu de la Generalitat merece una nota inferior a 5 desde que, en el 2007, el Centre d'Estudis d'Opinió inició este tipo de estudios. Sin embargo, días después, el electorado catalán otorgó a CiU, por primera vez, una victoria en votos y escaños en las elecciones legislativas españolas del 20 de noviembre. Una aparente contradicción que merece muchas reflexiones. He aquí algunas.

En primer lugar, demuestra lo mal que está la alternativa, el PSC, incapaz de capitalizar el descontento. Los electores de ese partido, enfadados, no sin razón, con la gestión del tripartito y del Gobierno deJosé Luis Rodríguez Zapateropero que al mismo tiempo querían protestar por los recortes del Govern, se fueron a la ya abultada abstención, algunos al PP y una parte, los más politizados, a ICV. Los socialistas han sido incapaces de defender la gestión deJosé Montillay deZapatero, pero tampoco han sabido o podido ofrecer una salida socialdemócrata a la crisis. Aun así, tienen razón los exsecretarios de Estado, subsecretarios y secretarios generales de los gobiernos deZapateroque han firmado un manifiesto para defender el trabajo de estos últimos siete años. ¡Ahora va a resultar que no se ha hecho nada positivo, queZapatero, como han escrito algunos, no merece ni una línea en los libros de historia! Errores, sí; aciertos, también.

En segundo lugar, la encuesta del CEO advierte de que la lectura triunfalista que de los resultados de los comicios locales y legislativos hicieron los dirigentes de CiU, en el sentido de que los catalanes comprenden y apoyan su política de recortes, pecaba de optimista. La encuesta muestra que la gestión del Govern resulta especialmente censurada por la ciudadanía en áreas como la lucha contra el paro, la sanidad, los servicios sociales y la enseñanza.

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Claro que hay catalanes que aceptan los recortes, sean votantes o no de CiU. En caso contrario la puntuación del Govern sería cero. E incluso los aplauden: basta con seguir la participación del público en determinados programas de radio y televisión para apreciar cómo se ha logrado demonizar a los empleados públicos y a los perceptores de la RMI, y cómo el miedo al futuro ha hecho aflorar la insolidaridad de unos con otros. La cohesión social se desintegra al grito de sálvese quien pueda, las desigualdades se agrandan.

Si el Gobierno del PP sigue la senda del ajuste duro y no logra fomentar el crecimiento; si, por ejemplo, recorta las prestaciones al desempleo que el Ejecutivo saliente preservó pese al déficit, entonces comprobaremos lo que, a efectos de conflicto social, supone tener cinco millones de parados.