14 ago 2020

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ENTREVISTA CON EL PRESIDENTE DEL PARTIDO SOCIALISTA DE EUSKADI (PSE)

Jesús Eguiguren: "El lendakari debería haberse quemado por la paz"

MAYKA NAVARRO
MADRID

El presidente de los socialistas vascos, Jesús Eguiguren (Aizarnazabal, Guipúzcoa, 1954) fue el representante del Gobierno en el anterior proceso frustrado de diálogo con ETA. Su experiencia le ha convertido en un profundo conocedor de la banda. Sin pelos en la lengua, acostumbra a decir lo que piensa.

-¿Cómo está?

-Estupendamente, porque estamos viviendo lo que siempre hemos soñado, un Euskadi en paz donde se puede salir a la calle tranquilamente y con libertad. La pena es que algunos lo han tenido delante de las narices y no se han dado cuenta de que era el momento de la paz.

-¿Quién no lo ha visto?-Los que están gobernando aquí y en el País Vasco. Eso ha permitido que Bildu se nos haya adelantado y capitalice la paz. Ocurre lo contrario a lo que pasó hace cuatro años, cuando los socialistas nos volcamos con la paz y tuvimos un reconocimiento electoral que jamás habíamos soñado. Ahora hemos sido reticentes y desconfiados.

-Pero es normal no fiarse...-La opinión pública sí, pero el político tiene que tener olfato y visión de futuro. Que Bildu abandere la paz va a comportar un tsunami nacionalista. Me temo que la paz va a venir acompañada de un fervor del nacionalismo excesivo.

-¿A los socialistas les ha faltado coraje?-Entiendo que el Gobierno de Madrid no quiera polemizar, pero en Euskadi nuestra misión era hacer la paz. Nos eligieron para eso. Y a pesar de la incomprensión, los problemas que hubiera acarreado en Madrid, y sabiendo que le habrían puesto a parir, el lendakari tendría que haberse quemado, arriesgado y jugado el todo por el todo.

-¿El lendakari, Patxi López, debería haber asistido al foro de paz?-No quiero criticarle. Pero cuando se le dijo que iba a pasar esto que está pasando, prefirió ser prudente. Entiendo que el lendakari tiene que medir, pero los vascos le eligieron para hacer la paz, y se tenía que haber achicharrado si hubiera sido necesario.

-¿Enojado?-Estoy muy cabreado porque en este proceso he encontrado muy poca comprensión en mi partido. Mucha desconfianza y reticencia a lo que pudiera decir. Me he sentido limitado para poder contar a los nuestros que lo que queríamos lo teníamos por fin delante de nuestras narices. Y me he tenido que callar para no entrar en conflicto con el lendakari. Los socialistas hemos perdido la oportunidad de abanderar la paz.

-No le vi salir muy convencido de la conferencia.-Tampoco tenía grandes expectativas. Sabía que había que estar. Que era un paso importante en el camino de la paz. Y lo ha sido porque Batasuna ha cruzado la raya.

-¿Cree que lo más importante es que la izquierda aberzale le ha pedido a ETA que no mate nunca más?-Eso es lo principal más allá de lo que diga el papel, que me parece un poco rancio. El documento solo vale si hay voluntad de paz.

-¿Y la hay?-Creo que está la cosa suficientemente atada, y que el documento se habló con los afectados, y a eso obedecían algunas terminologías.

-Retórica aberzale pura y dura.-En el documento hay terminología superada. Pero Batasuna la necesitaba para que ETA dé el paso, que es lo que nos interesa, que renuncie definitivamente a las armas. Y algo así dirá el comunicado. Siempre he pensado que en los temas vascos los papeles solo tienen que tener una frase, si tienen más, se complican. «La violencia jamás». Y punto.

-¿Teme que ETA aproveche el resto de puntos para volver a matar?-No temo que vuelva a matar, creo que es inviable que ETA dé marcha atrás. Se le echaría encima su propia gente. Hay decisión de acabar.

-¿Por qué sabe tanto de ETA?-No sé mucho. He vivido en el centro del huracán, Guipúzcoa, y tengo la información. Noté que algo nuevo iba a suceder cuando, tras la ruptura de la tregua, gente que no me saludaba volvieron a tratarme como amigo. Ese fue el primer síntoma. Y mientras se contaba que [Arnaldo] Otegi estaba al servicio de ETA, sabíamos que Batasuna estaba ganando en las asambleas su renuncia al terrorismo. Así se lo conté al lendakari. Pero nadie no me hizo caso.

-¿Se considera un incomprendido?-En Euskadi paso por españolista y en España me califican de proetarra. Lo que soy es un vasquista con una concepción de futuro del País Vasco casi rozando la soberanía. Soy un incomprendido por eso y porque en política, si te sales de la ortodoxia de los partidos, te creas problemas.

-¿Arnaldo Otegi será lendakari?-Creo que Bildu está en su cuota máxima y no va a subir. Tardará, pero acabará pagando su gestión, pero es verdad que ahora está en la cresta de la ola, porque entre todos les hemos hecho la campaña. Toda esa historia de la legalización le dio votos a mansalva.

-¿Cuándo saldrá Otegi de prisión?-Pues no lo sé, espero que salga algún día. Tampoco entiendo muy bien por qué está en la cárcel. La ley hay que cumplirla, pero se puede ser flexible. Estando dentro se está haciendo un capital político superior al que tendría fuera. Estamos alimentando un mito.

-¿Habrá comunicado de ETA?-Eso dicen, parece que todo esto está ya atado, pero ETA es un animal que se mueve lento. Dicen que está al caer, pero tampoco será nada del otro mundo. ETA no va a decir que se disuelve. Se acogerá a la conferencia, que ya es mucho.

-Y luego, ¿qué pasará?-Mucho tiempo. Será como la nieve que todo el mundo sabe cuando hay, pero nadie vio el día que desapareció. Pero creo que no volverán a matar. En cierta forma, el terrorismo ha terminado. Y los políticos deberíamos haber organizado, que no negociado, el final del terrorismo. Hace tiempo que se tendría que haber modificado la política penitenciaria, porque, al final, ETA son los presos. Mientras haya presos, hay ETA. La lógica dice que deberían estar cerca de sus casas.

-¿Algún día piensa escribir sus memorias?-Algo contaré de por qué fracasó el anterior proceso de paz. Se ocultó y eso fue un gran error. En la teoría de resolución de conflictos se dice que un proceso que no se puede explicar es un proceso fracasado.

-¿Se arrepiente de algo?-He vivido como un privilegio la política en el País Vasco. La nuestra ha sido una política pura. Nos hemos jugado la vida por las libertades. Y si encima conseguimos el objetivo, tienes toda la trayectoria vital justificada. Los hijos de los socialistas vascos podrán ir con la cabeza muy alta porque podrán decir que cuando se moría en el País Vasco, ellos estaban allá.