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FORTALEZAS Y DEBILIDADES DE LA ECONOMÍA ESPAÑOLA

El lento avance de la demanda

Los ajustes públicos, la falta de crédito y el paro impiden que el gasto familiar crezca más del 1%

J.O.
BARCELONA

Si la situación económica internacional no se deteriora más, deberíamos ser capaces de crecer en el entorno del 1-1,3% en el 2012. Pero, incluso con fuertes avances del PIB mundial, nuestras posibilidades no serían mejores. Y ello porque si la crisis occidental es de deuda, en España ésta adopta una expresión más severa, con un sector público acumulando pasivos que se suman a los de hogares y empresas.

A ello hay que añadir la incertidumbre, los ajustes del sector público, la sequía del crédito y los problemas del empleo, lo que sitúa el avance previsible del consumo familiar en el entorno de un bajo 1%. Por su parte, la inversión productiva suma a esos elementos los excesos de capacidad instalada, lo que anticipa modestos avances también. En el ámbito de la inversión residencial, el proceso de reabsorción de los estocs no comenzará a visualizarse de forma clara más que a partir de mediados del 2012. Finalmente, el sector público ha de continuar restando actividad.

Crecimientos del 1% no son para tirar cohetes, pero tampoco para rasgarse las vestiduras. No es la contracción del 2009, pero tampoco la mejora económica que muchos esperaban.

La crisis cercenó de raíz los elementos que impulsaron la demanda interna en los últimos años (espectacular avance del crédito, inmigración y boom residencial, del consumo y de la inversión productiva) y, además, nos dejó una pesada herencia, en forma de deuda privada, y ahora también pública, que nos va a frenar los próximos años. Bienvenidos a la nueva España y al new normal: no hay recesión, pero el crecimiento es, y será, modesto.